<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695</id><updated>2012-01-30T19:09:45.354+01:00</updated><category term='Perdidos en Zombitopía'/><title type='text'>Weird Tales</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>33</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-3051681788581437588</id><published>2011-07-27T20:43:00.002+02:00</published><updated>2011-07-27T20:43:22.399+02:00</updated><title type='text'>Perdidos en Zombitopía</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;img src="http://img2.blogblog.com/img/video_object.png" style="background-color: #b2b2b2; " class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" id="ieooui" data-original-id="ieooui" /&gt; &lt;style&gt;st1\:*{behavior:url(#ieooui) }&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: lime;"&gt;1 día, 4 horas, 37 minutos desde la infección &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Sí amigos. Esa es la verdad, la única verdad ¿Y por qué se que es la única verdad? Porque a día de hoy, queridos oyentes, soy el único en todo este bendito país que sigue emitiendo en directo. El último monstruo de las ondas, el jinete del ocaso que cabalgará con vosotros hasta el final, y no solo hasta él, amigos, si no a través de él. Va cayendo el sol en Los Ángeles, amigos y la tarde nos trae otra larga noche de muertos que caminan y fin del mundo, pero aquí, recuerden, solo aquí, en la KK81, un servidor, Doggy Sacks, estará al pie del cañón para contarles en primicia lo que ocurre en el ocaso de los tiempos…y ahora… os dejo con de The Coasters y su ¡Dawn in Mexico!&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;There's a crazy little place that I know.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En una habitación, en un motel barato de carretera, en algún lugar perdido entre Desoto y Waco, un tipo se afana tanto en su cometido que no presta atención al locutor de&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;radio ni a la música que llena la habitación. &lt;i&gt;Where the drinks are hotter than the chili sauce. &lt;/i&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;La verdad es que ni siquiera presta atención al hecho de que hay alguien retransmitiendo y que por primera vez desde que empezó todo aquello, una radio barata, en algún motel barato, es capaz de escupir, ignorando al caos que reina fuera, un poco de música. Pero su cometido es muy importante y requiere toda su atención. Utilizando las sábanas de la desvencijada cama de la habitación, limpia un cuchillo enorme machado de sangre. Lo hace de forma mecánica, casi ensoñadora, con una sonrisa de placidez en el rostro de lo más escalofriante.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Ves, nena? –dice-. Te dije que nos llevaríamos bien y tú no me creías. Este mundo se ha vuelto muy peligroso y yo cuidaré de ti. No dejaré que nada te haga daño, ya lo verás. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;And the boss is a cat named Joe.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Nadie le contesta. Nadie le contesta porque, entre otras cosas, no hay nadie más en la habitación. Bueno, eso no es del todo exacto. Hay alguien más, o lo había unos minutos antes. En el suelo, junto a la cama, dejando una enorme mancha de sangre en la descolorida moqueta, el cadáver de una chica joven cosida a puñaladas hace oídos sordos al discurso del chico del cuchillo enorme. El tipo, cerciorándose de que la hoja del machete esta impoluta, lo guarda en la funda que lleva colgada al cinto y pega un trago a una botella de vodka que hay abierta en el suelo, junto al cadáver de la chica.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;He wears a purple sash, and a black moustache.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sobre la cama hay unas bridas de plástico. El hombre le da la vuelta al cadáver y le ata con una de las bridas las manos a la espalda. Le vuelve a dar la vuelta y le introduce, metódicamente, como un cirujano demente, un trozo de tela en la boca y amordaza a la chica muerta con un trozo de sábana cortado de la cama. Se&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;queda mirando la cara ensangrentada de la joven y le coloca unos pegajosos mechones de pelo sobre la frente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Esto es por tú bien dice –para que no te hagas daño-. Y bueno, también por el mío, claro, je, no queremos que muerdas a papi, ¿verdad? Papi no puede transformarse en una de esas cosas o no podría protegerte, ni a ti ni a tus hermanas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;I said "Tell me dad, when does the fun begin?".&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Luego se queda de pie, con la botella de Vodka en las manos ensangrentadas, dando pequeños tragos, mirando el cadáver con una inmensa sonrisa de satisfacción en el rostro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Nada pasa durante los primeros segundos. Luego, un breve sonido empieza a salir de la boca de la chica muerta, como un gorgoteo infernal. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;In a honky-tonk, down in Mexico.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El cadáver empieza a moverse a un lado y a otro al tiempo que el gorgoteo va en aumento y cada vez se parece más a un lamento ahogado por la mordaza.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Joe starts playing on a Latin pick.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los ojos de la chica se abren, pero no hay ni una chispa de vida en ellos, solo una película blanca que da escalofríos, que parece estar mirando algo que los vivos no pueden ver. El cuerpo de la chica zombi empieza a moverse con furia, con movimientos lentos pero enérgicos, levantando la cabeza, como si intentara morder al tipo que la mira casi con orgullo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;She started dancin' with the castanet.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Eso es pequeña –dice el hombre-, ya estás despierta. Ven, Papá va a llevarte con el resto de tus hermanas. Luego, ¿sabes qué?, continuaremos el viaje en busca de toda nuestra familia. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;She threw her arms around my neck.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El hombre coge el cuerpo de la chica, que se debate furiosamente y trata de lanzarle furiosos, y a la vez inútiles, bocados. La levanta, la coge por detrás y la lleva en brazos hasta la puerta de la habitación, que abre de una patada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En el exterior, además del polvo del desierto, también hay un enorme y desvencijado furgón de transporte de presos. El hombre se dirige hacia él con el cadáver de la chica retorciéndose en sus brazos, tranquilo, sereno y siempre sin dejar de sonreír. Cuando llega junto a la puerta delantera, el tipo deja a la chica en el suelo y saca un manojo llaves. Introduce una en la cerradura y abre la puerta. Lo que antes era la chica trata de levantarse, pero a su falta de coordinación no le ayuda mucho el tener las manos atadas a la espalda. Una vez abierta la puerta, el hombre coge a la muchacha zombi con cuidado, la levanta y la introduce en el interior del furgón. La escena no es para pusilánimes, eso desde luego. Media docena de chicas, todas con evidentes signos de apuñalamiento, todas vueltas la vida después de muertas, atraviesan con sus blanquecinas miradas al hombre y a la chica zombi. Todas esposadas a la pared y a los asientos, todas amordazadas. Se convulsionas, lanzan terribles gemidos ahogados por las mordazas. El hedor en el interior del furgón es insoportable. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Chicas, dad la bienvenida a vuestra nueva hermanita, Charlize. Espero que seáis buenos con ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sienta a la chica en uno de los asientos delanteros y la esposa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Eso es, aquí vas a estar de maravilla, ya lo verás. Bueno chicas, papi se va delante a conducir, sed buenas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sale. Vuelve a cerrar la puerta con llave y se mira la camiseta. Es una camiseta roja en la que puede leerse el viejo lema de los Monthy Pitón, &lt;i&gt;Nobody espects the spanish inquisition.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Mierda –dice-. Se me ha manchado una de mis camisetas favoritas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: lime;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: lime;"&gt;13 horas 37 minutos desde la infección&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: lime;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sentir el poder de su moto otra vez le parece mentira. Casi lo había olvidado después de todo lo que ha pasado en las últimas horas. J. J. apenas puede creer que estuviera ahí, al salir de centro médico, como nueva. Pero al fin y al cabo no es tan extraño. Tras unas horas no quedaba mucha gente viva que la pudiera robar y los zombis no parecen muy duchos en el manejo de motocicletas. Desde luego es bastante agradable volver a sentir la sensación de la carretera, el viento en la cara, el sonido de la moto. Con su familia muerta, con los miembros de su club muertos, en medio del fin del mundo, era todo cuanto cabía desear. No saben muy bien que esperan encontrar en Austin, Texas, pero está claro que es más probable que haya gente organizada en una ciudad grande que en pequeños pueblos. El ejército, la Guardia Nacional. Claro, que cuando piensa que Austin debe tener al menos ochocientos mil habitantes, hace que la idea de un ejército de casi un millón de muertos vivientes le asuste de cojones. Mejor no pensarlo. Ahora tiene la carretera. La moto. Lo demás ya vendrá después.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Delante de él viajan los demás. La furgoneta que Martha y el chico, Victor, han robado aguanta y dentro hay sitio para todos. También hay sitio para él, pero mientras su moto aguante no piensa dejarla atrás, eso está claro. Conduce el oficial Callahan. Para morirse, quién le hubiera dicho un par de días antes que estaría luchando codo con codo con un poli. Un poli, anda menos, uno de la Policia Judicial, nada menos. Desde luego es para reírse. Hacer un par de días hubiera pensado que la única forma de verle tan cerca de un poli de la judicial era porque el tipo venía a por él por haberse saltado la condicional. Un nuevo mundo, nuevas amistades. El poli no es mal tipo, después de todo, y entiende lo suyo de motos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El oficial Callahan le hace una seña para que les adelante. J. J. da gas a la moto y se pone junto a la ventanilla&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;del conductor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Amigo –grita el Frank Callahan por encima del estruendo de los motores y del viento-. Más adelante hay una estación de servicio con un motel. Podríamos echar un vistazo y pasar la noche allí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Me parece bien.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;J.J. acelera y pasa a la furgoneta. Pocas decenas de metros más adelante ve la salida, la toma y la silueta del motel y la gasolinera aparecen recortadas en la luz mortecina de la tarde. Una gasolinera con cafetería y un edifico de una sola planta con habitaciones adosado a la derecha. Nada fuera de lo común. El aparcamiento está repleto de coches, si no pueden sacar gasolina de los tanques, la podrán sacar de los depósitos de los coches. Pero no busca eso, busca otra cosa. Busca la inconfundible silueta de caminantes, de muertos vivientes. Para la moto. La furgoneta para junto a él. Todos en pie, con las armas en las manos, preparadas para disparar. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Esto está muy tranquilo, ¿no? –dice Victor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Demasiado –responde Martha.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Alguien ha pasado por aquí ya -es Maty quien habla señalando un buen número de cadáveres diseminados aquí ya allá delante de la estación de servicio.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Maty tiene razón, piensa J.J., alguien a limpiado este sitio y de manera eficiente. Eso solo significa dos cosas, que ya se han ido y en el peor de los caso no quedará nada útil que puedan llevarse, pero al menos tendrán un sitio seguro donde pasar la noche. O la otra opción, que todavía estén ahí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No me gusta –dice Callahan-. He aprendido a tener más miedo de los vivos que de los muertos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Amén &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;-responde J.J., tratando de obviar que ese comentario, viniendo de un poli, se refiere sobre todo a gente como él-. Pero no nos queda más remedio. No me gusta la idea de viajar por la noche. Vamos a ver.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Adelante –dice Martha cargando la pistola.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Deciden empezar por la cafetería. Si queda algo de comida estará allí. La tarde va cayendo en el desierto y mientras se dirigen al restaurante, J.J. no puede evitar fijarse en un despampanante Buick Riviera negro aparcado en la puerta. Aun con todo el polvo del desierto cubriendo la pintura negra, el coche&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;tiene un aspecto fenomenal, y terrible, como si fuera una bestia negra que dormita al sol del atardecer. &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La verdad es que tanto a J.J. como a los demás les cuesta reaccionar cuando entran en la cafetería y un tipo vestido de negro, con el pelo muy corto y barba les apunta con una escopeta. Solo apunta con una mano, con la otra juguetea con el dial de una radio, rastreando las ondas vacías. Junto al tipo, sentado en una mesa, un tipo corpulento y rubio sangra por una fea herida en el brazo, mientras una joven, guapa pero con cara de estar tremendamente asustada, trata de curarle. &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¡Maldita sea, Dick! –Dice la chica-. Si no te estás quieto no podré coserte.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¡Es qué duele! –dice el tipo de la herida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Y de quién es la culpa, eh?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;J.J., Callahan y Martha levantan las armas y apuntan al tipo de la escopeta. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Bien, hermanos, ¿qué va a ser? –dice.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Qué va a ser, qué? –Pregunta Martha.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Guerra o paz?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Tú eres el que nos estaba apuntando cuando hemos entrado, amigo –dice el Sheriff Callhan.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Simple precaución, hermanos. El hombre es un lobo para el hombre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mientras habla no deja de juguetear con el dial de la radio con un sonido de lo más molesto. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Ya –dice J.J-. Pero no sé si te has percatado de que aquí somos tres, y tres pipas. Y aunque tu cañón es considerable, estás en desventaja. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hay algo en ese tipo que a J.J. le pone los pelos de punta. Ya son muchas batallas y sabe distinguir a un hijo de puta malnacido peligroso cuando lo tiene delante. Y ese tío es muy peligroso. El muy bastardo ni siquiera pestañea cuando les apunta. No sabe por que, pero aunque le revienta reconocerlo, algo le dice que de verdad es él quien tiene la situación controlada. &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Está bien –interviene Victor-. Un poco de calma, no somos animales.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Yo estoy calmado –dice el tipo del traje negro-Y te equivocas, todos somos lobos o corderos a ojos del Señor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En ese momento la radio empieza a hacer extraños ruidos y una voz empieza a ir y venir hasta que decide quedarse.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Sí amigos, aquí, en la noche Californiana, donde el sol nunca acaba y los zombis nunca paran de ponerse morenos. Esto es la KK81 y yo soy vuestra voz amiga en la emisora del fin del mundo, Doggy Sacks. Ya sabéis lo que dicen los rumores. La clase política se esconde en refugios subterráneos esperando a que todo esto pase para luego reconstruir lo poco que quede de nuestra amada América. ¿Será verdad que hay uno cerca de L.A., en la dorada California. ¿Quiñen Sabe? Puede que los locos d la conspiración sean los verdaderos profetas. En fin, yo solo soy un tío al que le gusta la cerveza, con gafas y entradas, pero os traigo la mejor música del holocausto, así que os dejo con &lt;/i&gt;Johny Cashy y &lt;i&gt;When the man comes around.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Genial –dice el tipo del traje negro, adoro a Johny Cash-, un hermano que sabía bien lo que era caminar por la cuerda floja del pecado. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Pero que dices, Alister? –Dice el hombre de la herida en el brazo-. ¿No has oído eso del refugio? Puede ser la salvación.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No creo en lo que dicen los medios de comunicación, el Diablo habla a través de ellos - contesta Alister, mientras tararea por lo bajo &lt;i&gt;one milliona angels singing.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Tiene razón, vale la plena investigarlo –dice Maty.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sí, amigo. Tenemos más posibilidades si lo intentamos juntos. Es mejor que no tener ningún plan y liarnos a tiros con las primeras personas vivas que nos encontramos en cientos de kilómetros. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Está bien –dice Alister bajando el arma-. Que no se diga que yo no creo en la bondad de mis semejantes.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Todos bajan las armas, menos J.J., que sigue apuntando a Alister. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Qué haces J.J.? –Pregunta Martha-. Baja el arma.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No tan deprisa, amigo. Antes vas a decirnos como se ha herido tu amigo. Aquí, esta preciosidad casi la palma hace unas horas por un tipo que decía que se había cortado y realmente le habían mordido. No pienso arriesgarme a que nos pase otra vez.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Te lo diré. Es una historia graciosa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-3051681788581437588?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/3051681788581437588/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=3051681788581437588' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3051681788581437588'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3051681788581437588'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2011/07/perdidos-en-zombitopia.html' title='Perdidos en Zombitopía'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-3455977188841665454</id><published>2011-06-16T11:53:00.001+02:00</published><updated>2011-06-17T09:54:58.665+02:00</updated><title type='text'>Perdidos en zombitopía</title><content type='html'>&lt;div align="JUSTIFY" style="color: lime; margin-bottom: 0cm;"&gt;4:17 horas después de la infección&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El depósito de cadáveres de la estación central de policía de Lousville está cubierto de sombras. Las luces principales del edificio han desaparecido y el generador de emergencia se encarga de que no todo perezca en las fauces de las sombras. En el depósito de cadáveres de Lousville, una mujer joven llora acurrucada en un rincón. Es la doctora Elain Ache, la que hasta hace apenas unas horas trabajaba como forense en ese mismo sitio. Ahora, muy a su pesar, se ha convertido en un cliché de novela barata de terror y puede decir sin ningún complejo que el miedo atenaza cada uno de sus músculos. Pero también, en los últimos minutos, empieza a darse cuenta de que tiene algo que no sabía, un pequeño, tímido y apenas perceptible instinto de supervivencia. Hay una pequeña voz en su cabeza que le anima a levantarse y buscar una salida, pero no tiene muy claro a cual de las dos debe hacerle caso, si a esa o a la que le dice que se quede ahí, sentada, en un rincón, esperando que la tormenta amaine. Pero tiene la sensación de que esa tormenta no va a amainar en las próximas horas. Hace un esfuerzo y saca la cara de entre sus rodillas. Escruta la penumbra en busca de posibles salidas, pero el depósito es un sótano y salvo la puerta principal, que ha atrancado con varios muebles cuando ha entrado, las únicas salidas que se le ocurren son los conductos del aire acondicionado. La verdad es que ninguna de las dos le parece muy halagüeña, pero en principio, aunque no sabe muy bien por qué, la idea de arrastrase por esos conductos sucios y oscuros le parece más aterradora que salir a ver que tal le va al mundo, a ver si los muertos siguen por ahí de picnic. Y es una palabra de ese razonamiento la que hace que sus alarmas salten. De pronto, haciendo un esfuerzo para no perder la razón, se da cuenta de que, teniendo en cuenta que los muertos han empezado a levantarse, súbitamente la idea de esconderse en un depósito de cadáveres no le parece la mejor del mundo. Como si el devenir de los acontecimientos estuviera escuchando el discurrir de sus pensamientos, un golpe seco se oye en una de las cámaras frigoríficas donde se guardan los cuerpos, en cuya superficie bruñida, las luces de emergencia de tono rojizo crean extraños dibujos. Y a ese golpe le siguen muchos más. De cada una de las puertas de las cámaras frigoríficas. Se levanta y ahoga el llanto tapándose la boca con una mano. En unos segundos todas las puertas de las cámaras emiten un lúgubre sonido producido por unos pies tumefactos que las golpean desde dentro y ese sonido poco a poco va siendo acompañado por gemidos agónicos que tienen todo y nada de humanos al mismo tiempo. Una de las cámaras se abre y en ese momento si que entiende de verdad la expresión, “y el terror atenazó cada uno de sus músculos”. Una sombra sale del hueco da la cámara frigorífica arrastrándose y cuando por fin ha sacado todo su cuerpo del gélido agujero, se incorpora trabajósamente y se planta de pie, quieta, emitiendo un leve murmullo, como un gorgoteo. Elaine procura no mover ni un músculo, pues parece que la cosa que ha salido de la cámara no se ha fijado en ella todavía. Pero tiene claro que es una situación que no puede dilatarse demasiado y empieza a maldecir el haber atrancado la puerta con muebles pues ahora le impiden una huida fácil y rápida. Pero es hora de actuar, no de pensar. Corre hacia la puerta y empieza a quitar los armarios archivadores y mesas que ha puesto antes a modo de improvisada barricada y que hora, quizás por el efecto de la urgencia, le parecen más pesados. A su espalda el cadáver andante emite un grito y siente como avanza hacia ella. Por lo que ha podido ver, hay dos clases de muertos, los que corren y los que tienen serios problemas motrices. Afortunádamente este parece ser de los segundos pero, aunque la habitación es grande, sabe que no le dará tiempo a quitar todos los muebles antes de que esa cosa se abalance sobre ella. Plan B. Se sorprende mucho cuando se ve a sí misma dándose la vuelta para buscar un arma, algo contundente con lo que hacer frente a su putrefacto atacante. Y lo encuentra. Casi siente algo de cargo de conciencia cuando coge el asta de la bandera y dirige la punta metálica, puntiaguda, a quién quiera que sea que se está acercando a ella. El cadáver anda todo lo deprisa que pude con un paso vacilante. Es el cuerpo de una muer mayor. Parece reciente y tiene una fea y enorme herida en la sien derecha. A pesar de que las cuencas de sus ojos están vidriosas y de un color blanquecino y enfermizo, Elaine reconoce sin problemas a la adorable Naysmith, cuyo cuerpo entró ayer después de la desagradable visita de un ladrón. Tenía programada su autopsia para después de almorzar. Sin pensar demasiado, en un gesto dudosamente patriótico, Elaine, haciendo esfuerzos increíbles para no vomitar, clava la punta del asta en la cabeza de la desdichada señora Naysmith. El cuerpo de la anciana cae en la oscuridad y ella, la que hasta hace unas horas era la doctora Elaine Ache, forense, y por lo que parece, ahora asesina de ancianas muertas, por redundante que eso pueda parecer,  empieza a quitar los muebles de la puerta de forma histérica, sin pararse a pensar. Ha pasado de llorar en un rincón a correr desesperádamente por los pasillos de la estación de policía. Ve por el rabillo del ojo cadáveres, algunos aun inertes y otros de lo más funcionales teniendo en cuenta su estado, pero Elaine es presa de un ataque de pánico y no se detiene a ver nada, solo corre y corre, hacia ninguna parte, hasta que la luz del sol le golpea en la cara y ve el cañón de un escopeta que se planta de forma poco amistosa a pocos centímetros de su cara.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¡Quieto! -Oye que dice una voz-. Está viva.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="color: lime; margin-bottom: 0cm;"&gt;7:24 después de la infección&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Martha Mathison pasa el arma de una mano a otra nerviósamente. La noche ya ha caído y las luces de emergencia del centro médico dan una atmósfera terriblemente siniestra a la situación. Para colmo, Jimmy, que no ha dicho casi nada en las últimas dos horas, no para de rasgar su bajo, sin sentido alguno, solo por el mero hecho de conseguir algún ruido, un ruido que llena la sala, de forma queda y tenue, pero firme y despiadada, y que a Martha le pone los pelos de punta.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Jimmy, por favor, ¿quieres parar de una vez?&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;No obtiene respuesta y el sonido sigue llenando la habitación, como un tic tac siniestro. Fuera, al caer la noche, la cosa parece haberse calmado, lo que solo significa que la mayor parte del ciudad esta muerta y andando sin rumbo fijo por las calles, en busca de los pocos supervivientes, como ellos, que queden escondidos en edificios. Salvo por la alarma lejana de algún coche, alguna explosión puntual y el gemido leve de los muertos, todo está en calma y la luna brilla en todo lo alto, como en una buena peli de terror. Tac, tac, toc, las cuerdas del bajo parecen marcar las horas.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Bueno -dice el agente Calahan-. El plan no tienen ningún misterio. Victor y Martha irán a esa furgoneta y la traerán, los demás les cubriremos desde aquí con las pocas armas que tenemos . Sé que no es un plan muy elaborado, pero ahora no tenemos muchas más opciones. Pongámonos en marcha. Ahora en la oscuridad será más fácil escabullirse.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Estoy listo, ¿preparada? -Le pregunta Victor.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Sí, lo estoy -contesta Martha-. Y lo estaría más si no pareciese que disfrutas cada segundo de todo este rollo zombi y si Jimmy dejase el puto bajo de una vez, me está poniendo los pelos de punta. ¿Me has oído, Jimmy? ¿Por qué no dejas el maldito bajo y aportas algo?&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Martha se acerca al músico y se agacha para coger el instrumento por el mástil y arrebatárselo. Jimmy levanta la cabeza y la joven apenas si tiene un segundo para ver los ojos blancos, apagados de Jimmy, un segundo, el segundo que él tarda en echarse encima suya, gritando con ferocidad. Las manos de Jimmy tratan de agarrarla,  de arañarla, pero Martha sabe que tiene que estar pendiente de la boca, si todo lo que Victor les ha contado de las películas de zombis es verdad, un mordisco y todo estará perdido. Jimmy, encima suyo, con el rostro desencajado, grita y ruge como una bestia  hasta que algo lo lanza por los aires, J. J., para ser más exactos. Martha se incorpora y ve que Jimmy ya está de pie y los mira, como decidiendo a quién va atacar. Calahan le apunta a la cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No dispares, Frank -dice Martha-, eso atraería la atención de los de fuera.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Coge el bajo del suelo y lo empuña por el mástil, como si fuera un hacha.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Esto lo voy a disfrutar.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El sonido del instrumento contra la cabeza de su fallecido dueño le produce una satisfacción indescriptible, como una pequeña ola de justicia por las horas que ha sufrido del infernal tac, tac, toc, que Jimmy le arrancaba viscerálmente a su instrumento. Aun cuando el cuerpo del desdichado músico yace en el suelo, inmóvil, Martha se deja llevar por esa satisfacción y deja caer una y otra vez el bajo sobre la cabeza de Jimmy, que ya no es más que una tortilla rojiza y humeante en la penumbra.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Bueno -dice cuando el cuerpo del bajo se separa del mástil-. Ahora, vamos a por esa furgoneta y salgamos de aquí.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La noche es fresca y Victor siente que es una pena no poder pararse un momento a disfrutarla. La furgoneta tiene las dos puertas abiertas y está como a unos doscientos metros, pero parece que hay todo un mundo entre ellos y el vehículo.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Corremos? -Le pregunta a Martha.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-A lo mejor es mejor que vayamos despacio, como si fuéramos como ellos, sin miedo. Llamaríamos menos la atención, ¿no?.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No estoy muy seguro. Creo que pueden olernos. Así nos detectan.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No lo había pensado. Bueno, tú eres el experto en temas zombi. Corramos entonces.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;No tardan mucho en llegar a la furgoneta, pero su carrera, su respiración, llaman la atención de algunos de los funestos habitantes de la plaza. Unos van lentamente, pero otros salen corriendo a por ellos. Cuando llegan, Victor se sube en el asiento del copiloto y Martha ocupa el del conductor.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Cierra las puertas con el seguro -dice Martha-. Procura que no abran la puerta, no están las llaves, tengo que hacer un puente.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Un puente? ¿Dónde demonios has aprendido a hacer un puente?&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-En la escuela parroquial, no te jode.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;No hay tiempo para hablar más. Martha saca un pequeña navaja, abre el cuadro de mandos y empieza a trastear con los cables. Cuatro zombis llegan hasta ellos y golpean desesperados la furgoneta, las puertas y los cristales, dejando en estos machas de sangre y saliva. Victor les apunta con el arma, pero no quiere disparar hasta que no sea estrictamente necesario o hasta que estén en marcha. El sonido del arma podría atraer a cada muerto en varias manzanas a la redonda. Pero los cristales vibran bajo los golpes de los zombis de manera bastante amenazadora. Pronto vendrán más y no aguantarán. Como un coro celestial el motor de la furgoneta se pone en marcha y Martha le sonríe. Los ojos azules le brillan en la noche por la excitación. Victor piensa que ahora es ella la que parece estar disfrutando, pero prefiere no decirle nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Hora de recoger a los otros -dice la Joven.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="color: lime; margin-bottom: 0cm;"&gt;4:51 después de la infección.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Quizás no fue la mejor idea del mundo meterse en la ciudad, ¿no? -Grita Monuti.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Los caminos del Señor son inescrutables, amigo Dick -Contesta Alister Blake, inescrutable en sí mismo.   &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Qué?&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Que hacía falta buscar munición y armas. Siempre voy preparado, pero no sabemos cuanto va a durar esto y a que nos vamos a enfrentar, ni más ni menos.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Dick no está seguro de querer saber para que es para lo que va siempre preparado Alsiter.   &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Ahora es cuando te alegrarías de haber cambiado este viejo coche americano por uno japonés que consumiera mucho menos, ¿verdad?&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Alister se le queda mirando muy serio, con evidente cara de enfado y Dick tiene muy claro que su estrafalario compañero está sopesando muy seriamente la idea de tirarle en marcha del coche.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No he dicho nada, no he dicho nada. No hay nada como un coche americano.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Pues no lo olvides. Miguel es muy sensible.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Miguel? ¿Quién coño es Miguel?&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Como toda respuesta Alister señala con un dedo hacia abajo y dice, él.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Llamas a tu coche Miguel?&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Claro, como el arcángel.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En ese momento la conversación supera a Dick y prefiere concentrarse en ver como Alister esquiva los zombis que le van saliendo a su paso por las calles de Lousville. Son muchos, pero por ahora han tenido suerte, si muchos a la vez salen a su paso, el coche podría quedar atrapado.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Tenemos que salir de aquí, amigo.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Te crees que no lo sé, Dick? Hago lo que puedo.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Llegan a una plaza amplia. Frente a ellos está la estación de policía. &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Mira -dice Alister señalando edificio.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¡Bien! Benditos sean los paletos y sus comisarias. Hay habrá de todo.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Alister detiene el coche junto a la puerta y se baja empuñando una escopeta.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Hay que actuar rápido. Entramos, limpiamos el sitio, buscamos armas y munición y salimos. Solo el tiempo necesario, antes de que se den cuenta de que estamos aquí.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¡Vamos! -dice dick.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En ese momento la puerta de la estación de policía se abre y sale una chica gritando. Alister levanta el arma, pero Monuti se da cuenta de que la chica es una persona normal y grita.   &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¡Quieto! Está viva.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Quiénes sois? -Grita la chica que está al borde de un ataque de histeria, si es que no lo está teniendo ya.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Yo me llamo Dick, y este es Alister Blake. ¿Cómo te llamas?&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Elaine.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Siento interrumpir vuestra enternecedora presentación, hermanos, pero esta situación es de lo más peliaguda -dice Alister-. Dick, mete a esta muchacha en Miguel y quédate con ella. Yo entraré a buscar suministros.&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Un segundo después, el tipo ha desparecido dentro de la comisaría.  &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Quién es Miguel? -Pregunta la chica.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-3455977188841665454?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/3455977188841665454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=3455977188841665454' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3455977188841665454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3455977188841665454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2011/06/perdidos-en-zombitopia.html' title='Perdidos en zombitopía'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-731518143266295899</id><published>2011-05-18T17:05:00.002+02:00</published><updated>2011-05-18T17:28:33.767+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Perdidos en Zombitopía'/><title type='text'>Perdidos en Zombitopía</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="color: lime;"&gt;Alrededor de dos horas después de la infección&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Un Buick Riviera del 71 negro surca la interestatal 35, entre Laredo y Austin. La verdad es que el coche es negro, pero lleva tanto polvo encima, tanta porción de desierto, que a la vista parece de un color indeterminado. Lo conduce un tipo extraño. De unos treinta y pocos, ojos grises y pelo muy corto. Mientras conduce, se rasca una no muy poblada barba de un color entre rojizo, rubio y cualquiera sabe. A pesar del calor, lleva las ventanillas subidas, como si le molestara que el aire le diera en la cara mientras conduce. La cosa se ha puesto muy mal en Laredo, donde se encontraba haciendo un trabajo, así que su primer y único plan hasta la fecha es llegar a Austin y ver que tal está allí la cosa. Prefiere no pensar que va a hacer si las ciudades importantes también se han ido al infierno, eso ya lo verá. El Creador iluminará su&amp;nbsp; camino, &lt;span class="estilo11"&gt;Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera en mi camino (salmos 119:105&lt;/span&gt;), piensa. De Lo que está claro que el Señor no le va a proveer es de gasolina, y al depósito de su adorado Buick empiezan a sonarle las tripas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;No le divierte especialmente tener que pararse, pero no le que da más remedio. Deberá hacer un alto en la próxima estación del servicio si quiere legar en coche a Austin. Además, y que Dios le perdone, lo que tiene muy claro es que no va a dejar a su adorado coche en medio de ninguna parte aunque el mundo se parta en dos. Tiene muy clara pocas cosas en esta vida, pero una de ellas es que aparcará esa belleza en las puertas del Cielo, antes de entrar en la Gloria, o derrumbará con él las del Infierno.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;A la derecha empieza a aparecer la inconfundible silueta de una gasolinera. Detrás de los surtidores hay un vagón de tren convertido&amp;nbsp; en cafetería. Detiene el coche junto a los surtidores. Todo parece tranquilo, pero sabe que la tormenta siempre acecha entre las sombras. Así que será mejor que coja un buen paraguas, piensa, mientras se gira para coger algo del asiento de atrás. Levanta el asiento y bajo éste, en un doble fondo secreto, un enorme arsenal parece sonreírle impacientemente, como si todas las armas quisieran que las eligiera a ellas. Finalmente se decanta por una SPAS-12, pensando que si hay algo dentro de la cafetería, tendrá que defenderse en distancias cortas. Se baja, cierra la puerta y abre la del copiloto, sacando del asiento un machete que imita la forma de un Kopis griego. Lo asegura en la funda que le cuelga del cinturón y se encamina hacia la cafetería. Prefiere estar seguro de que el lugar está limpio antes de ponerse a repostar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;La puerta cerrada de ese lugar, solo unas horas atrás tan anodino, ahora se le antoja como la mismísima morada de la bestia.&amp;nbsp; Pero desde luego que su ánimo no va a menguar y rumiando en su mente las palabras de Corintios 1, 3-4, …Dios nos conforta en toda prueba…, hace el amago de abrir la puerta. Pero algo se lo impide, una voz que grita hola a sus espaldas. Se da la vuelta y encañona a un tipo que levanta las manos y retrocede un par de pasos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¡Tranquilo! ¡Soy normal! Solo he parado a echar gasolina, como tú, supongo, me llamo Dick, Dick Monuti.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Es un hombre más o menos de su edad, treinta y pocos. Rubio, de ojos azules y aspecto inofensivo. En su negocio tiene que calar a la gente al segundo, para evitar cualquier desagradable sorpresa, así que no tarda ni un decir Jesús en darse cuenta de que el tal Dick no supone una amenaza y baja el arma. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Encantado, Dick Monuti. Soy Allister Sandman.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Hola, Allister. ¿De dónde vienes, yo vengo de Rock Canion, a unos veinte kilómetros. Aquello está jodido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Pues no te acerques a Laredo, hermano, aquello ya no pertenece a los vivos. Me dirijo a Austin, siguieres podemos ir juntos. La unión hace la fuerza. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Me parece bien, además mi coche de alquiler creo que ha muerto –dice Dick señalando a un Toyota plateado de cuyo capot no para de salir humo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Allister solo sonríe, no dice nada, pero piensa que eso le pasa al tal dick por jugar con mierdas japonesas.&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;La cafetería se ha convertido en un self service., pero para Zombis. Hay algunos sentados en las mesas y otros devorando restos esparcidos por el suelo de lo que antes fue gente. Tras la larga barra que ocupa toda la pared frente a la puerta, un camarero gordo les mira sin verles. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¿Vas armado, Dick?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Ni de coña, tío.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Allister echa mano a su cinturón, saca una Glock y se la entrega a Dick. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Tiene el seguro quitado, procura no dispararme a mí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Solo para segurar, tú eres el que no estás podrido, ¿no?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¿Eso era un chiste?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Sí –dice Dick empezando a arrepentirse un poco-. Ya sabes, para relajar la tensión.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Entiendo. Procura evitarlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Ya no pueden hablar más, uno de los zombis se lanza contra ellos y el resto les imita. La SPAS12 es bastante convincente y la primera oleada de zombis no es demasiado bien recibida. Pero están rodeados. Dick se gira y ve tres cadáveres andantes que se abalanzan contra él, pero más lentos que los que Allister está manteniendo a raya con su escopeta. Traga saliva y respira hondo. Aprieta el gatillo y la fuerza de la pistola le echa los brazos hacia atrás, pero estaba preparado para ello, así que sigue disparando sin problemas. Las balas dan el pecho de los monstruos, lo que no parece detenerlos, así que aguanta la respiración y vuelve a disparar. Esta vez sí, la cabeza de uno de los zombis se echa para atrás abierta como un melón y el cuerpo, esta vez de verdad sin vida, cae al suelo. Ya, con más confianza en sí mismo, los otros dos engendros no tardan en correr la misma suerte que su desdichado camarada. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Con la adrenalina zumbándole en las sienes, no deja de soltar gritos de alegría, como ¡Sí, toma, a los tres! ¡Soy la ostia!, por lo que tarda en darse cuenta de que los sonidos de la batalla han acabado. Cuando se gira, su extraño compañero remata a los dos últimos zombis que quedan en pie, mientras recita unas frases religiosas, perdónalos señor, pues los que con inocencia obran con maldad, merecen tu misericordia, y así espero yo merecerla algún día. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;A los pies de Allister hay una decena de cosas parecidas a seres humanos, solo que más rojos y más diseminados. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Detrás de la barra, el gordo camarero zombi deambula como si no fuera capaz de encontrar la salida y atacarles. Sus movimientos son lentos y bastante lastimeros.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¿Qué hacemos con ese? –pregunta Dick.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-No hay nada que podamos hacer excepto ayudarle a que descanase en paz.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¡Eh, amigo! ¡Jefe! –Dice Monuti-. Ponme una cerveza, ¿quieres?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Allister se le queda mirando, con una expresión de lo más inexpresiva, por otra parte.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¿Eso era otro chiste, verdad?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Sí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Ya, ¿lo haces muy a menudo?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Y sin dar tiempo a que Dick conteste, salta la barra y corta el cráneo de barman en dos.&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Con el maletero del Buick lleno de latas de gasolina, el depósito repleto y algunos víveres que sacan de la cafetería, bollos, sándwich y botellas de agua (bueno, y alguna de bourbon) los dos se montan en el coche.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Austin, entonces, ¿no? –dice Allister con la mirada puesta en la carretera.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Dónde tú quieras, Allister.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: black;"&gt;&lt;div style="color: white;"&gt;-Ya somos íntimos, puedes llamarme Predicador.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: white;"&gt;-Oye, amigo -dice Dick Monuti-. ¿Tú y yo no nos hemos visto antes? De pronto esto me suena familiar, ya sabes, como un deja vu, con las armas y el coche y todo esto.&lt;/div&gt;&lt;span style="color: white;"&gt;-No lo sé, hermano. Quizás en otra vida. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: black;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: black;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: lime;"&gt;Cuatro horas y media después de la infección.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: black;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;En la penumbra de la cafetería del centro médico, Victor Kane sopesa todo lo que le ha pasado en las últimas horas, y la verdad es que es raro, es difícil enfocarlo todo de una manera realista. Los minutos pasan bastante lentamente y, desde que empezó toda esa locura, es cuando más solo se siente. En la cafetería, además de Martha Mathison, la chica que le encontró, hay otras cuatro personas. Un motero llamado J.J. Jacob, un tipo grande, con barba larga y una larga melena recogida en una coleta. Lleva un par de gafas que no consiguen suavizar su rostro y, a pesar de la barba y su aspecto de tío duro, Victor supone que debe ser un par de años más joven que él, unos veintisiete años. Luego están Frank Callahan y su esposa Maty, de unos cuarenta y pico. Fran, de cerrada barba pelirroja, es policía, lo cual no sabe muy bien por qué, a Victor le da una leve sensación de seguridad. De Maty, lo que mas le llama la atención es la larga melena rubia y su estatura, es una mujer altísima, debe medir como un metro ochenta. Luego está Jimmy Curly, que es músico de jazz, un tipo de pelo rizado y grandes gafas de plástico negro. Cuando todo esto empezó, una de esas cosas le hirió en el brazo. Jimmy, en ese momento se afana en tocar su bajo, aunque no puede enchufarlo a ninguna parte, por lo que el instrumento realiza unos inquietantes sonidos leves y graves. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Maty se acerca a él y se sienta a su lado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¿Qué tal? ¿Cómo lo llevas?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Lo llevo, supongo –responde Victor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Ya. Como todos, ¿quieres un poco de agua? –Le pregunta alcanzándole una botella de plástico.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Gracias.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Míralos –dice Maty señalando a su marido y al motero-. Hace tres horas, si se hubieran encontrado por la calle, se hubieran liado a tiros. Pero ahora, como todo se ha ido a la mierda, no paran de hablar de sus motos. Al menos esto une a gente muy dispar, ¿no crees?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Victor sonríe. Cada uno lleva el miedo como puede, piensa. Aunque tiene algo en la cabeza y no puede quitárselo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Maty, ¿puedo decirte una cosa?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Claro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Mira. Ya se que la realidad supera la ficción. Pero esto es lo que es y ahí fura esta lleno de zombis, lo creamos o no –aunque él no tiene ningún problema en creerlo. Ha fantaseado mucho con algo así-. Y creo que afortunadamente hemos visto mil ejemplos de situaciones parecidas en el cine como para cometer los mismos errores que hemos visto mil veces en las pelis.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-No te sigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Pues que no sabemos si al tal Jimmy le han mordido. Y si es así deberíamos estar prevenidos, porque se va a transformar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;En ese momento Maty le mira, sin saber muy bien si darle un sopapo a ese chico para que espabile y ponga los pies en el suelo, o por el contrario darle una palmadita en la espalda. La verdad es que en aquella situación delirante, las películas que todos han visto son la única guía de supervivencia que tienen.&amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Maty se levanta y le dice algo al oído a su marido, que se queda mirando a Jimmy. Frank le dice algo a J.J. y ambos, seguidos de Maty, se acercan al músico, que sigue afanado en sacar sonidos de su bajo desenchufado. Los tres se ponen alrededor suyo, y Jimmy sigue sin percatarse de nada. Víctor se levanta, avisa a Martha, que no deja de mirar por la ventana, y ambos se unen al grupo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Jimmy, amigo –dice Farnk. No obtiene respuesta-. Jimmy. ¿Jimmy?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Nada. El pum pum sordo del bajo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¿Jimmy? –interviene J.J.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Pum, pum, pam, nada más.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¿Jimmy? –lo intenta Victor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Pam, pum, pum, pam…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¡Jimmy, maldita sea! –Grita Martha, arrepintiéndose al segundo y esperando que su grito no haya llegado a la calle.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Jimmy levanta la cabeza, mira a los demás y durante un segundo no dice nada, como si le costara enfocar la vista. Luego sonríe.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¿Qué pasa, amigos? ¿Todo bien?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Bueno, Jimmy, no lo sé –dice Frank el policía-. Dínoslo tú.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-No te capto, hermano.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Esa herida, hijo. ¿Cómo te la hiciste?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Jimmy mira la herida, como si se hubiera olvidado que estaba ahí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-¿Esto?, no es nada, hermano, tranquilo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Esa no es la cuestión, Jimmy, verás, necesitamos saber cómo te lo has hecho.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Pero si no es nada, ya te lo he dicho, hermano….&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;J.J. desenfunda un arma y apunta a Jimmy, haciendo que sus palabras se resquebrajen.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Escucha, “hermano” -dice-. Aquí, el agente Callahan te ha hecho una pregunta muy sencilla y queremos que nos la contestes.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Tranqui, tío. No hay que ponerse así, yo soy pacifista. Esto me lo hice cuando me la pegué con el coche, ¿a qué viene esta movida?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;Todos los demás se miran unos a otros. Es evidente que todos piensan si deben fiarse, si deben correr el riesgo, pero nadie se atreve a decirlo. Sorprendentemente, nadie quiere ser juez ni jurado en ese momento. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Vale –interviene Martha-. Pero si te empiezas a encontrar mal, nos lo dices.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Tía, tengo el brazo rajado, todo el mundo que conocía está muerto y corriendo por ahí con un hambre que te cagas de carne de otra peña. Ya me encuentro mal, ¿sabes?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: white;"&gt;-Si te encuentras enfermo –interviene el agente Callahan-. Bueno -prosigue-, es hora de que decidamos que vamos a hacer. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-731518143266295899?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/731518143266295899/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=731518143266295899' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/731518143266295899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/731518143266295899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2011/05/perdidos-en-zombitopia_18.html' title='Perdidos en Zombitopía'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-2409425955498479100</id><published>2011-05-10T16:00:00.007+02:00</published><updated>2011-05-11T09:33:49.991+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Perdidos en Zombitopía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="color: #93c47d;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #990000; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;Perdidos en Zombitopía&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;,Courier,monospace;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #274e13;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Courier New&amp;quot;,Courier,monospace;"&gt;Tres y horas y media desde la infección...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La puerta de casa se abre con un gesto y un sonido de lo más normal, así que Víctor no les hace demasiado caso. Su madre está en la cocina y hace un sonido extraño y vago que Victor interpreta como un intento de saludo. La verdad es que está tan cansado de trabajar que no se le ocurre acercarse a la cocina y tratar de cruzar unas palabras con su madre, así que se dirige directamente a su habitación, pasando antes por el baño. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En el espejo, con la cara húmeda, se dice a sí mismo que va siendo hora de cortarse el pelo, pues empieza a estar demasiado largo y con lo rizado que lo tiene, no pasarán muchas semanas antes de que parezca el actor secundario Bob cada vez que se levante. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En su habitación, mirando la pantalla del ordenador sin ver realmente nada, se pregunta si tiene hambre. Son las dos de la tarde. Hoy ha salido pronto del trabajo. No había mucha correspondencia, pero aun así tiene los pies magullados de tanto caminar. Mientras se los toca piensa que lo que sufren sus pies repercute en beneficio de su trasero, gajes del oficio de cartero. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Coge el ratón del ordenador. Pone la mano izquierda sobre el teclado. Tiene que escribir un artículo para la revista on-line sobre videojuegos en la que participa, pero tiene clarísimo que no le apetece nada. Mira la pantalla. Mira el teclado. Mira la Playstation3 que le devuelve la mirada con una sonrisa muy traviesa. Mira la pantalla. Mira el teclado. Mira las sugerentes formas de la consola. Mira la pantalla. Mira el teclado. Mira la lucecita roja de la consola que parece ansiosa por volverse verde. Mira la pantalla con el editor de texto abierto. Mira el teclado, ¿qué hace el teclado encima de la cama? Mira el mando de la consola que no sabe muy bien como ha llegado a sus manos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No puede evitar esbozar una pequeña sonrisa de culpabilidad cuando aprieta el botón de encendido y la consola le saluda con un “&lt;i&gt;beep” &lt;/i&gt;de lo más armonioso. De todas formas, piensa, tengo toda la tarde para escribir el artículo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cuando se despierta se da cuenta de que una vez más, maldita sea, se ha quedado dormido en la silla jugando. Arrastra la mano por el escritorio y apaga la consola. Luego se arrastra él entero hasta la cama. Mientras se va quedando dormido, encima del teclado del ordenador, consigue sacar fuerzas de alguna parte para pensar que una siesta breve antes de ponerse a escribir tampoco le va a hacer daño a nadie. Justo cuando se va quedando dormido, le parece ver en el fondo de su mente un hombrecillo pequeño que agita los brazos y grita cosas. Solo logra entenderle algo de siestas y la palabra peligro. Luego todo se funde a negro. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cuando abre un ojo le duela la cara, básicamente porque por obra y gracia de la babilla que se le ha ido cayendo, el teclado se le ha pegado a la mejilla. Se lo separa y se incorpora en la cama. Perfecto, ya me he echado una siesta de tres horas, ya es de noche, se dice a sí mismo mientras trata de desentumecer los miembros. Deambulando torpemente enciende la luz y mira el reloj de la mesilla. Se sorprende, porque no es tan tarde, son solo las cinco y media. Lo que no acaba de entender es por que es tan de noche a las cinco y media de la tarde. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Que raro&amp;nbsp; -dice en voz alta, la voz aun ronca por efecto de la siesta-, no entiendo que esté tan oscuro. A no ser que… -una idea de lo más siniestra se la pasa por la cabeza y en ese instante tiene conciencia clara de lo que ha pasado. Una vez más- No, no, no, otra vez no, por favor,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Se asoma por la ventana y, además de la oscuridad, la ausencia de tráfico y de viandantes le confirman sus peores presagios. Se ha vuelto ha quedar dormido más de doce horas seguidas. Como de nada sirve lamentarse, y como no es la primera vez que le pasa, se lo toma con bastante resignación. Tiene que acabar el artículo y apenas tiene una hora y media antes de que se tenga que ir a trabajar, de nuevo, así que más vale que se ponga manos a la obra, ya dedicará tiempo luego en el trabajo para plantearse seriamente ir a un especialista del sueño. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Se sienta en la silla, otra vez frente a la pantalla. El procesador de texto le mira con desconfianza. Bosteza, se rasca el pelo encrespado después del morfeil maratón que se ha dedicado. Cae en la cuenta de que no recuerda cuando fue la última vez que comió, así que decide hacerse un sándwich antes de seguir con el trabajo para la revista. Bostezando se dirige a la cocina y se extraña cuando ve al &amp;nbsp;fondo del pasillo el resplandor de la luz de la cocina. Su madre o su padre, uno de los dos, se ha levantado. Cuando llega a la cocina ve a su madre de espaldas. No parece haberle oído y se tambalea de forma extraña. Pero claro, está levantada a las cinco y media de la noche, quizá no se encuentre bien. Se dirige al frigorífico mientras habla a su madre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Qué tal, mama? ¿Te encuentras bien? Es un poco tarde. Menuda siesta me he echado, creo que debería…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No acaba la frase. Su madre se da la vuelta &amp;nbsp;rápidamente y Victor, aun dormido como está, se da cuneta de que algo le pasa. De la boca le cae un líquido rojizo y los ojos tienen un extraño y nada saludable color blanquecino. Lo peor no es el color de los ojos, si no como los usa, ya que aunque está mirando directamente a Victor, no da la más mínima sensación de que le reconozca.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Intenta preguntarle si se encuentra bien, aunque mientras las palabras acuden a su boca ya le suenan estúpidas, es obvio que muy bien no se encuentra. Pero no tiene tiempo, su madre se lanza contra él y le empuja contra la pared. A pesar del fuerte golpe que recibe en la espalda, no tiene tiempo para dolerse, su madre, como una fiera, gritando de una manera inhumana, trata de morderle. La sujeta y esquiva como puede, pero nunca hubiera jurado que su madre fuera tan fuerte y no parece que de la más mínima sensación de cansancio. Jadeando, con esfuerzo, intenta hacerla entrar en razón, pero sus palabras son devoradas por los gritos salvajes de su matriarcal atacante. En un intento desesperado &amp;nbsp;por dominarla, recuerda que su padre está en la casa. Es increíble que no se haya despertado con el escándalo que están montando, así que decide llamarle a voz en grito, entre los dos, piensa, podrán sujetar a su madre y calmarla. Pero una figura en el pasillo hace incensarios los gritos, su padre ya está allí. Debido a la penumbra del pasillo, no le ve bien, pero parece que está en calzoncillos, está a punto de gritarle que se de prisa, que le ayude, que a mamá le pasa algo. Pero no puede. La figura de su padre se lanza a toda velocidad contra él, gritando.Todo pasa muy rápido y no puede ver bien, pero su padre esta cubierto de sangre y en su mirada también predomina el mismo blanco enfermizo que en los ojos de su madre. Utiliza el cuerpo de ésta como escudo, pero sabe que es una táctica que no va a poder dar resultado durante mucho tiempo, así que actúa. Sacando fuerzas y coraje de lugares en los que no sabía que tenía almacenado nada empuja a sus progenitores contra el pasillo. Su madre tropieza con su padre y los dos caen de espaldas, momento que Victor aprovecha para cerrar la puerta de la cocina y tumbar la nevera, que esta justo al lado,&amp;nbsp; taponando la puerta. La nevera al caer hace un ruido de lo más catastrofista y no puede evitar que un mi madre me va a matar se le escape de los labios, pero no tiene tiempo en pensar en lo absurdo de su comentario, ya que sus padres empiezan a golpear la puerta que empieza a temblar amenazando con romperse de un momento a otro. Sea lo que se lo que les pase, no les permite acordarse de que la casa hace un círculo, que el pasillo comunica con el salón, el salón con la entrada y la entrada con la otra puerta de la cocina. Pero él sí lo recuerda. Así que antes de que ellos se den cuenta sale corriendo, cogiendo del cuelga llaves las llaves de su coche. La puerta de la calle se cierra tras él y mientras baja por as escaleras agradece mentalmente ser una marmota humana, ya que se da cuenta de que se ha quedado dormido vestido y con las zapatillas puestas. Es el uniforme del trabajo, una camiseta de un naranja chillón y unos pantalones grises, pero eso es mejor que salir corriendo completamente desnudo, al menos en esa situación en concreto. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cuando sale a la calle no mira para ningún lado. Solo se lanza a por su Chevy&amp;nbsp; Nova del 72 azul metalizado, la niña de sus ojos, su pequeño Aku (nombre proveniente de la mezcla de las palabras japonesas “aoi”, azul y “kuruma”, coche). Arranca y sale disparado calle a abajo y justo en ese momento, como si estuviera esperando su entrada triunfal, el infierno parece desatarse sobre la ciudad de Beautylight Ville, 153.324 habitantes. Ahora que Victor tiene que poner atención en la carretera, ve a decenas de personas corriendo detrás de otras decenas de personas que gritan aterrorizadas. La gente, con los mismos síntomas que sus padres, se lanzan contra su coche enfurecidos, ciegamente, hasta el punto de que pasado un rato a Víctor no le queda más remedio que poner el limpia parabrisas para que la mezcla de fluidos y sangre que empaña el cristal no le hagan estrellarse contra algo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pasa por la puerta de un McWini`s y puede ver a un montón de niños que se lanzan enfervorecidos a por el tipo que va disfrazado de mascota de la franquicia, el payaso Klaus McWini. Sin darse cuenta reduce la marcha y se queda mirando como los niños alcanzan al tipo y le tiran al suelo, lanzándose encima de él. Los gritos del pobre diablo le hacen darse cuenta de que más vale que aligere la marcha y mientras se aleja, no sabe de donde muy bien, le viene un pensamiento que no acaba de entender y que le da algún que otro escalofrío y le hace plantearse que un psicólogo no sería un mal amigo. Que se joda, piensa, putos payasos. Y es que Victor odia los payasos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Lo mejor es intentar llegar a la comisaría de policía más cercana. Allí hay gente entrenada, armas y esas cosas. Ellos sabrán que hacer, así que se encamina hacia la calle Dillinger. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pero la visión de la calle no es nada halagüeña. Rodeando la comisaría hay un cordón de furgones policiales detrás de los cuales se atrincheran los agentes de una marea de gente que se lanza contra ellos de forma homicida, ignorando los gases lacrimógenos y las balas. Está claro que allí no puede entrar, a no ser que busque una entrada trasera. Enfila con el coche hacia una de los callejones laterales, atropellando a su paso a unos cuantos locos que se lanzan echando espuma por la boca contra él. El callejón es estrecho, y no puede abrir las puertas del coche, pero eso bueno, aunque tiene que salir por la ventanilla, el armazón de Aku sirve de tapón para que los que vienen detrás de él no pasen. Nos son muy listos, pero algunos empiezan a darse cuenta de que pueden escalar el coche.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Solo unos segundos para sopesar la situación. Nada de entradas traseras. ¿Dónde demonios ha oído esa expresión? ¿Para qué demonios iba a necesitar una comisaría una entrada trasera, para que sea más difícil vigilarla? Lo que sí ve es la escalera de incendios y una ventana, pero no puede llegar a ella. También ve un policía muerto en el suelo. Si no recuerda mal, es la primera vez que ve un muerto y la verdad, a lo mejor es por el contexto, pero no le parece demasiado impresionante. Coge la pistola, la primera vez también que tiene un arma en sus manos. Aprieta el gatillo sin querer y una bala se aloja en el cuerpo del desdichado agente, a quién alguien parece haberle arrancado el cuello de cuajo. Bien, está cargada, perfecto. Coge dos cargadores extras que el hombre lleva en el cinturón y entonces el, hasta hace unos minutos defensor, de la ley empieza a moverse. Abre los ojos, unos ojos blanquecinos y se empieza a levantar. Víctor se separa de él, apuntándole con el arma. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Agente? ¿Se encuentra bien? &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Vaya pregunta, piensa inmediatamente. El agente, a diferencia de los que ha visto en su casa y en la calle, se mueve más lentamente, como si le costara coordinar para correr, pero se dirige hacia el con paso seguro. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Una vez más le sorprende lo poco que le cuesta disparar por primera vez en su vida. La parte de atrás del cráneo del hombre sale disparada y el cuerpo cae a plomo al suelo. Encima de su coche ya ve a algunas figuras así que decide que ha llegado el momento de hacer una triunfal salida. En el edificio de al lado de la comisaría ve una puerta de emergencia que está abierta, no sabe lo que puede haber dentro, pero mejor averiguarlo que quedarse a charlar con los tipos tan simpáticos que se encaminan hacia él por el callejón. Así que se mete por la puerta abierta, cerrándola tras él. En el interior del edificio las luces de la sala de calderas parpadean. Hay una puerta por la que se ven unas escaleras que suben. No se lo piensa mucho. Llega hasta un pasillo de lo que parece una zona de oficinas. Se detiene. Al fondo hay una silueta entrecortada por &amp;nbsp;la luz que entra por las ventanas. Empieza a acercarse a ella, con la pistola levantada. Según se va a acercando, su vista se va acostumbrando a la iluminación del pasillo y ve que la figura es una chica que también empuña un arma y la apunta a él. Tiene el pelo largo y sucio, como si hubiera tenido que arrastrarse por muchos lugares para haber llegado hasta ahí. Bajo el flequillo cortado perfectamente recto, dos ojos grises le miran como si pudieran cortarle.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¡Qieto! –Le dice- ¡No te acerques más! &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¡Tranquila! Soy amigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Estás sano? –Pregunta la chica.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sí, eso creo –responde Victor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Rápido, por aquí -dice y desaparece por una de las puertas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cuando Víctor llega&amp;nbsp; la puerta por la que ha desaparecidota chica, se da cuenta de que no es un complejo de oficinas, es un centro de salud. También es suerte, mucho mejor que si se hubiera cobijado en, por ejemplo, una bibliotecaza. La desconocida está registrando los cajones y armarios y llenando una mochila con suministros médicos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Me llamo Martha, Martha Maze.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Yo soy Victor, Victor Kane.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Encantada, Victor Kane. Estamos atrincherados en la cafetería, pero hay algunos heridos, esto nos vendrá bien, llena esta bolsa, quieres –dice Martha lanzándole una mochila vacía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mientras Victor llena la mochila con todo aquello que le parece útil, jeringuillas, vendas, esparadrapo, tijeras, antibióticos, sedantes, se da cuenta de que es el primer segundo de respiro que ha tenido desde su inesperado despertar. Se apoya en&amp;nbsp; la pared y toma aire un segundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Oye –le dice a la chica-. ¿Sabes qué mierda está pasando?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La joven se le queda mirando como si le acabara de preguntar de que puto color es el cielo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Es qué no les has visto? ¿No has visto en tu vida una maldita película? Esto es un amanecer zombi, amigo. Más vale que lo aceptes.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Dos enormes lágrimas caen de los ojos de Victor. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¡No me jodas! –Dice Martha-. No me seas llorica.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No lo entiendes –dice Victor, entre risas y lágrimas-. ¡No sabes cuantas veces he soñado que pasaba esto! ¡Es la ostia!&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En ese momento, por la mirada que le echa, está casi seguro de que la chica le va a disparar a él. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-2409425955498479100?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/2409425955498479100/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=2409425955498479100' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/2409425955498479100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/2409425955498479100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2011/05/perdidos-en-zombitopia.html' title=''/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-7980082089799443917</id><published>2010-12-17T17:06:00.000+01:00</published><updated>2010-12-17T17:06:38.198+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;img src="http://img2.blogblog.com/img/video_object.png" style="background-color: #b2b2b2; " class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" id="ieooui" data-original-id="ieooui" /&gt; &lt;style&gt;st1\:*{behavior:url(#ieooui) }&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Bueno, el viaje llegó a su fin. Esta locura, esta aventura demencial, se gestó en un viaje de ida y vuelta en el día a Vitoria, hace ya dos años. Mucho ha cambiado en el mundo, demasiadas cosas, pero la verdad, con el parón y todo, la historia se ha mantenido inalterable. Así ha salido, como la habéis ido leyendo, loca, oscura, irracional y, sobre todo, con mucho entusiasmo. La verdad es que estos últimos meses he purgado muchos demonios escribiéndola y en muchas ocasiones hubiera preferido estar a de verdad ahí, matando girasoles mutantes, que en la vida real. Pero la verdad es que hay poco del valeroso y terrible Peter Connors en mí, quizás solo lo autodestructivo, jajajajaja. En fin, el resto de personajes creo que han salido bastante bien y todos sus representantes en la vida real han quedado satisfechos, sobre todo Monu, estoy seguro, mi querido Javier Puente, que ha visto como su Bridge ganaba enteros y se convertía en un personaje crucial en la historia. La verdad que es algo que no había planeado, pero es algo que me encanta de escribir, cuando las historias se transforman en criaturas escurridizas y empiezan a escapársete de las manos y a tomar sus propias decisiones. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Y parecía mentira, hace dos años, cuando la empecé y dejé abandonada. Pero ahí vamos, con el último capítulo. Espero que al menos un buen rato que otro os haya dado esta locura, y solo daros mil gracias por haberos molestado en leer las bobadas que se me iban ocurriendo en los viajes del curro, o en el autobús, o por la calle. Yo por mi parte seguiré con este blog, al tiempo que intentaré resucitar el original, Entre las sombras, y ya hay un par de historias más en el tintero para Weird Tales. Una se llamará &lt;i&gt;Los ochentenos&lt;/i&gt;, y estará protagonizada por mi mejor amigo, Angel Méndez, al que habéis visto en el papel estelar de Jeremiah Kiskembauer, pérfido Líder de la Corporación, y por el grandísimo, Javier “Monumento” Puente. También tengo algo de zombis en mente y alguna que otra idea más, así como tengo pensado regalar al los más asiduos con un epílogo extra para cada uno de los personajes principales de los girasoles, que iré escribiendo de tiempo en tiempo, estad atentos. Y como último regalo, os dejo los bocetillos que hice una tarde de algunos de los personajes de esta delirante saga. Así que nada, una saludo, mil gracias y sin más dilación os dejo con los dibujos y el último capitulo de &lt;i&gt;La invasión de los girasoles mutantes. &lt;/i&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Hasta ponto.&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_2woN62vSBEY/TQuKCs8lMSI/AAAAAAAAAOQ/Pr3pUfbbN9I/s1600/escanear0001.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/_2woN62vSBEY/TQuKCs8lMSI/AAAAAAAAAOQ/Pr3pUfbbN9I/s320/escanear0001.jpg" width="249" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_2woN62vSBEY/TQuKDlUcyCI/AAAAAAAAAOU/NosHgbYzMJ0/s1600/escanear0002.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/_2woN62vSBEY/TQuKDlUcyCI/AAAAAAAAAOU/NosHgbYzMJ0/s320/escanear0002.jpg" width="209" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_2woN62vSBEY/TQuKEkTGZEI/AAAAAAAAAOY/nzkxgnQMWM8/s1600/escanear0003.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/_2woN62vSBEY/TQuKEkTGZEI/AAAAAAAAAOY/nzkxgnQMWM8/s320/escanear0003.jpg" width="217" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_2woN62vSBEY/TQuKF92VaAI/AAAAAAAAAOc/ya0O7QrBTlU/s1600/escanear0004.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/_2woN62vSBEY/TQuKF92VaAI/AAAAAAAAAOc/ya0O7QrBTlU/s320/escanear0004.jpg" width="214" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_2woN62vSBEY/TQuKGrGBPgI/AAAAAAAAAOg/u5rB9moLiOA/s1600/escanear0005.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; 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Una cama, parece que hacía mil años que no descansaba en una. Le duele todo. Pero todo, todo. Mira el techo de la habitación, excavado en la roca, y se pregunta cuanto tiempo pasará antes de que la gente pueda tener aire libre y techos normales otra vez sobre sus cabezas. Un segundo después se pregunta si realmente ese día llegará, si el mundo no estará herido de muerte. Luego sonríe. No entiende muy bien como demonios un tipo como él se ha convertido en el héroe que ha salvado el mundo. Las vueltas que da la vida. Sí, está claro que Johnnie, Peter, Helen y todos los demás también han tenido su parte importante, pero hay que reconocer que fue él el que asestó el golpe final cuando Johnnie estaba ya derrotado. Sí, fue un golpe que casi falla y sí, casi rompe el dispositivo que destruía a los monstruos, pero al final todo ha salido bien. Pobre Martin, casi va a echar de menos sus interminables y escatológicas chácharas. Pobre Betsy, piensa de repente, era un buen trasto. Ahora que los caminos van a ser un poco más seguros hubiera sido un buen plan recorrerlos con aquel armatoste. Pero no había otra forma de entrar en el edificio. Se levanta y se viste trabajosamente, un buen desayuno quizás le ayude a recuperar fuerzas, mira el reloj. Las cinco de la tarde. Parece que ha dormido un poco más de lo que había pensado. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Recorre los pasillos de la ciudad subterránea y es evidente que la gente aun está de celebración. Le cuesta avanzar entre el gentío porque cada dos por tres alguien le para para darle las gracias e incluso, aun no se lo cree, ve como un grupo de chicas le sonríen y hablan entre ellas. Nota que el calor se le agolpa en las mejillas, más cuando ve que una de ellas, una morena de ojos claros, se le acerca y sin decir ni hola, le coge la cara y le da un beso en los labios. Bridge está segurísimo de que el corazón se le va a salir por la oreja derecha de un momento a otro. Cuando la chica deja de besarle le sonríe y le dice:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Gracias, nos has salvado a todos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Luego ella y las demás se alejan entre risitas. En ese momento piensa que por fin sabe como se debían sentir los soldados americanos a su paso por Europa en la  Segunda Guerra Mundial. Y piensa que él será un veterano de la guerra contra los girasoles, lo que hace que el pecho se le hinche de orgullo. Bridge se ha olvidado un poco del hambre, más que nada por que el estómago lo tiene en ese momento más o menos por la pelvis y no sabe cuando volverá. Pero se dirige al bar de todos modos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En el bar, cosa bastante normal, esta Peter. Tiene una garra metálica llena de cerveza delante de la cara y la cabeza apoyada sobre las manos en la barra.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Cómo estás, Héroe? –Le pregunta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Peter gira la cabeza y le sonríe.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Te gusta esto, ¿eh?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Joder, no todos los días puede uno ser un héroe. ¿Y a ti qué te pasa? ¿No estás contento?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Yo? Claro, tengo una jarra de la rica cerveza de Sergei –en ese momento el enorme camarero de negra barba y negra melena pasa junto a ellos y corresponde el brindis que le ofrece Peter con otra jarra. El sonido metálico de las dos jarras al chocar es de lo más reconfortante.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Qué te pongo, amigo? –le pregunta el camarero.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Pues hay hambre –nada le quita el hambre a Bridge durante demasiado tiempo-así que ponme unos huevos, un trozo de tarta y café. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Sergei se va y vuelve con otra jarra de cerveza. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Hoy solo se sirve cerveza, amigo, es un día de celebración. ¿O quieres algo más fuerte?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No, no, cerveza está bien.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Perfecto –añade el barman con una sonrisa-. En seguida te traigo los huevos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Bueno –dice Bridge agarrando la jarra-. Brindemos, ¿no? Por…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Por los nuevos caminos –termina Peter, pero no sonríe, y Bridge se da cuenta de ello.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No te vas a quedar, ¿verdad? –dice Bridge de pronto.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No, viejo amigo, no mucho tiempo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿A dónde iras? –como toda respuesta Peter se encoge de hombros.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Te despedirá,s al menos?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Peter solo sonríe.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Francis Connor limpia su vieja moto. Se está bien allí, con el sol bien alto, lejos del alboroto de la celebración. Supone que es algo que se ha debido hacer en todos las guerras de la historia, celebrar la victoria. El ha celebrado como el que más, pero la sangre de los caídos está demasiado reciente. Limpiar su moto le da paz. Es&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;más que una moto, es una joya, una Harley Dadvison Fatboys del año 95. Toda una antigüedad. Las partes cromadas le han costado un suplicio,&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;pero por fin brillan a la luz del sol. Le faltan piezas, aun no puede arrancar, pero limpiarla e ir reconstruyéndola poco a poco le da un poco de normalidad a su vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Es una maravilla –dice una voz a su espalda. Helen se acerca a él y su silueta la recorta el sol con mimo. El sol de la tarde hace que toso seas más lánguido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sí, algún día conseguiré que funcione. Ya verás como ruge.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Casi he olvidado como era el mundo antes.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Claro, cuando todo empezó no eras más que una niña.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los dos se callan uno segundos. Como si n supieran exactamente que decir.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Qué haremos ahora, alcalde? –pregunta por fin la chica.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Vivir, ¿te parece poco?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿No es eso lo que hemos estado haciendo?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No, criatura, lo que hemos hecho es luchar. Día tras día, de una forma u otra. Pero luchar. Es hora de vivir un poco.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No suena mal –dice Helen, aunque no sabe muy bien que hacer con su recién adquirida vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Johnnie lleva una hora buscando a Doc, le sigue costado llamarle Peter. Así que como no le encuentra, se queda en el bar de Sergei. El bar a está a reventar de gente, y nunca le ha costado demasiado hacer amigos y en ese momento todo el mundo quiere ser su amigo. Al fin y al cabo es un héroe. Después de tres bourbons todo empieza a ir más engrasado y las dudas que le azuzan, los temores que le apremian parecen querer una copa también. Está contando una anécdota, una vez que él y el Doctor se emborracharon tanto que no eran capaces de encontrar a Betsy, que estaba a la vuelta de la esquina. Todos ríen, Pero él solo ríe por fuera, pues no sabe muy bien dónde está su amigo, ese con el que recorrió los caminos sin un destino. No le reconoce en ese ser siniestro que ha vuelto de la tumba, pero es de suponer que él mismo también ha cambiado. Lo siente en como Helen le mira, supone que es un hombre muy distinto del que era cuando se separaron. Y ella es una mujer completamente distinta de la niña a la que perdió años atrás. Todo ha cambiado. Al menos el bourbon no ha cambiado y la sensación que produce tampoco. El mañana, espera, debe estar aun muy lejos, y el mundo es tan amplio como la barra de aquel bar. Y lo demás ya se verá..&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La fiesta va acabando y todo el mundo cabalga a lomos del dragón. El licor ha curado muchas heridas, al menos de forma momentáneamente. Casi todo el mundo duerme. Gente en los pasillos, en las estancias, y el silencio después de la tormenta que hace que todo parezca pacífico. Una sombra se abre paso furtivamente entre la gente, casi invisible. Paso junto a Bridge, sentado en el suelo, apoyado en la pared y durmiendo entre los brazos de la chica que le ha besado por la tarde. Peter sonríe, buena suerte muchacho, piensa. Sigue andando entre la gente. Saluda a algunos rezagados de la fiesta y sale a la calle. La noche es tan negra como cualquier otra. Para el devenir de las estrellas todas las tribulaciones humanas no son más que una mota de polvo cósmico. El horizonte difuminado no es de mucha ayuda, la verdad, así que empieza a nadar sin más, cuando la voz de Helen le llega desde la espalda.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿No dices adiós?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No sabía como decirlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Ya. ¿Tampoco te has despedido de tu tío?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sí, he pasado a decirle adiós.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Y de Johnnie?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sí, bueno, Johnnie no sabe muy bien quién soy ahora mismo. Ni siquiera yo lo sé tampco.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Es un adiós, entonces? –Pregunta Helen.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Quién sabe?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Peter no dice nada más. Helen no sabe tampoco quién se supone que debe de ser ella misma en ese momento. Peter va desapareciendo en la oscuridad. No siente que tenga mucho más detrás de ella misma, pero aquel mundo parece tan grande, que en ese momento le da miedo. Se da la vuelta y vuelve al interior de la ciudad, quizás una cerveza más no venga mal. Es el fin de muchas historias, el inicio de otras, quizá.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;The end&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Cast&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Johnnie Walker:&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Juan Izardui&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Doctor Spawlding/Peter Connor: Pedro Maza&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Bridge: Javier Puente “Monu”&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Ben Martin: Benjamín Martínez&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Helen: Helen Hache&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Ralphy: Rafael Martínez&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Francis Connor: Francisco “Paco” Contreras&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;V: Vero&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Sergei: Sergio Encinas&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Jacob: Jaco&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;El Líder, Jeremiah Kiskembauer: Ángel Méndez&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;El General Xavier: Javier Palou&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;El coronel Antón Henninger: Antonio Martínez&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Silvio Panterini: Javier Martínez “Panteira”&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;William: Marshal&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Betsy: Iveco 3&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Todos los demás personajes son ficción y cualquier parecido con personas reales es coincidencia. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-7980082089799443917?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/7980082089799443917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=7980082089799443917' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/7980082089799443917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/7980082089799443917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/12/normal-0-21-false-false-false.html' title=''/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_2woN62vSBEY/TQuKCs8lMSI/AAAAAAAAAOQ/Pr3pUfbbN9I/s72-c/escanear0001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-3817732918657234587</id><published>2010-12-02T13:19:00.000+01:00</published><updated>2010-12-02T13:19:50.054+01:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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Está más que claro que los cortes que le ha producido el bisturí hacen que Jeremiah vaya mucho más lento, pero aun así su rapidez es mortal y a Johnnie le cuesta cada vez más esquivar las embestidas del Líder de la  Corporación. Ha conseguido hacerle un par de cortes más, nada serio, heridas superficiales, pero que también sangran. El problema es que hace ya unos minutos que el bisturí salió disparado de su mano y sabe que es cuestión de tiempo que uno de los golpes de su oponente le deje inconsciente y entonces todo se habrá acabado. La verdad es que eso antes no le hubiera importado, cerrar los ojos de una maldita vez, dejar de pelear y sumirse en la nada del más allá, pues, por supuesto, él jamás ha creído en que hubiera nada después de la muerte. Pero con el Doctor volviendo de la tumba convertido en no sé qué y esos medio ángeles revoloteando&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;por encima de sus cabezas, el Diablo y todo aquel desbarajuste, ya no sabía que demonios creer. Ni siquiera la idea de la muerte podía servir de consuelo en aquel condenado mundo. Esquiva un golpe directo al cuello pero acto seguido el Líder le propina un demoledor golpe con la mano abierta en el pecho que le lanza contra el suelo. Su primer instinto es levantarse, pero su cuerpo le dice delicadamente, con una violenta sacudida de dolor que le recorre de arriba abajo, que se lo tome con más calma. A su derecha, a un par de metros, puede ver el destello salvador del bisturí. Sabe perfectamente que no llega pero aun así estira la mano, como quien mira a las estrellas en busca de respuestas que sabe nunca llegarán. El Líder se acerca a él renqueante y le pisa el antebrazo, por suerte, no puede diferenciar bien el dolor que le produce el pisotón del que le recorre el resto del cuerpo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Es lo que me cabrea de verdad de las ratas –dice el Líder-. Que no sabéis cuando rendiros. Cuando ha llegado vuestro final y seguís pataleando y mordiendo sin parar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Acércame el cuello y verás lo que es morder, bastardo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Ya está bien de dramatismos, muchacho. Esto ha acabado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Para aseverar su afirmación, pisa con más fuerza el brazo de Johnnie que, ahora sí, ya empieza a discernir cual es el dolor del pisotón.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 3pt;"&gt;-Nosotros no importamos, canalla. Vendrán más, serviremos como ejemplo. Ahora sois visibles y es evidente que se os puede golpear.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- En algo tienes razón, niño. Serviréis como ejemplo, pero no de la forma que tú crees. Vuestra insignificante rebelión ha sido aplastada casi antes de empezar y eso le demostrará a cualquier cucaracha lo que les pasa a quienes se atreven a interponerse en nuestro camino. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Ya no hay nada que temer. Hemos fracasado, pero al menos hemos reducido a escombros tu pequeño sueño de locos. No tienes nada, solo un puñado de monstruos psicópatas. Tus hombres han huido, tus generales han muerto y el mundo sabrá que no sois más que un puñado de locos. Solo es cuestión de tiempo que la gente se vuelva a levantar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El Líder, cegado por una furia maligna, aumenta la presión de su pie sobre el brazo de Johnnie, quien hace todo lo posible por no quejarse, para no darle a su enemigo, en el último momento, la satisfacción de verle sucumbir, de verle rendirse. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Tus miras son tan estrechas que aun no te has dado cuenta. Levantaré otra vez el IV Reich y cuando acabe no habrá nadie que deseé levantarse contra nosotros, porque solo poblarán la tierra aquellos que sean dignos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Eres un demente. Nadie te ha dado el derecho para que decidas quien merece vivir y quién no.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Si un hombre es lo suficientemente fuerte para coger las riendas de su destino, para coger el mundo y torcerlo a su voluntad, tiene derecho a hacer lo que quiera. Es lo que tu mente limitada no alcanza a entender. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Ya, pues lo que tu mente superior no alcanza a entender es que en esta habitación hemos entrado dos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Jeremiah se gira al momento pero es tarde. Bridge le clava el bisturí en el ojo con un gesto fugaz y certero. El Líder empieza a gritar de forma espantosa con las manos en el rostro, revolcándose por el suelo. Bridge se acerca a él y la emprende a puntapiés con el hombre hasta que este se queda muy quieto. Entonces, con un gesto la verdad que nada grandilocuente, como quien se agacha a coger las llaves que se la han caído, Bridge mete la mano en el bolsillo del Líder y saca el dispositivo que se supone destruirá la plaga de girasoles mutantes. Lo alza hasta su cara y lo mira sin demasiado interés.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Es curioso –dice-. Tantas cosas pendientes de algo tan pequeño.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El dispositivo se le cae al suelo chocando pesadamente. Johnnie, que ha empezado a incorporarse, le lanza una mirada asesina. Así que Bridge se agacha rápidamente y sin más ceremonias aprieta el botón rojo. Le sorprende el hecho de que no siente nada demasiado especial. Luego ayuda a levantarse a su amigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Venga, salgamos de aquí, muchacho. Nos hemos ganado unas vacaciones.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Y que lo digas, amigo –responde Johnnie, mientras va recuperando la movilidad de su cuerpo, lo que también hace que sea, más que nunca, consciente de todo el dolor que aqueja sus miembros-. Un momento, Bridge, donde está ese malnacido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Cuando giran la cabeza para buscar a Jeremiah, ven que está junto a una de las paredes. Sangra por los cortes que Johnnie le ha producido con el bisturí. Sangra por la terrible herida el ojo. Pero esta vivo y lanza a los dos compañeros una mirada absolutamente asesina, bueno, más bien media mirada. No dice nada. Está ahí y un segundo después la pared gira y el Líder desaparece. Bridge hace el amago de salir detrás de él, pero Johnnie le agarra.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Déjale, es solo un pobre hombre tullido y solo. Déjale que rumie todo su amargor, ya encontrará su merecido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Trabajosamente, apoyados el uno en el otro, Bridge y Walker empiezan a andar hacia la salida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Por cierto, Bridge. Buen golpe, directo al ojo –dice Johnnie.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Ya, sí. ¿Sabes? Apuntaba al cuello.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hasta aquí hemos llegado, piensa Helen. Al fondo de la sala pueden ver la puerta de salida, con la palabra EXIT escrita luciendo con un leve tono verde como si fuera la puerta al cielo. El problema es que la sala está llena de girazombis que les rodean por todos lados. Allí están, las dos, espalda con espalda y, sin ningún tipo de duda, piensa que es el momento más extraño de su vida. Lamentablemente también va a ser el último. No le parece extraño que su vida vaya a acabar estando la Capitana Celin Delpy cerca, pero hubiera sido más lógico haber encontrado la muerte a manos de esa mujer, no luchando codo con codo con ella. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Irónico, ¿no? –dice Celine.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Ahórrate los discursos, cariño. No le demos más vueltas al hecho de que no vamos a salir de aquí. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Saben que en cualquier momento los zombis atacarán, de hecho es bastante extraño que no lo hayan hecho ya. Aprieta con fuerza la empuñadura del cuchillo. Cierra los ojos por un segundo. Llegó la hora y piensa enfrentarla, no hay más. Así son las cosas. Decide, en último momento, que prefiere lanzarse contra la marabunta que dejar que ésta le coja agazapada. Así que se lanza contra&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;uno de los zombis, justo cuando la cabeza de éste estalla y le salpica con fluidos y partes de cerebro. Los demás empiezan a chillar y sus cabezas empiezan a correr la misma suerte. Las dos chicas se abren paso a través de los zombis que chillan de forma horrible y estallan, esparciendo su interior por todas partes. Cuando Helen y Celine llegan por fin a la calle, la luz del alba les da una áspera bienvenida. No se detienen, siguen corriendo, por las calles de una ciudad moribunda.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ya no quedan balas. Los Npehilim están cansados y su fuego cada vez brilla menos, tanto es así, que Jacob destroza cráneos de zombis y girasoles con un cuchillo y con las propias manos. Francis Connor golpea con la culata del fusil a todo aquel engendro que se cuelga del boquete, abierto por una explosión, de la pared del edificio. Pero los monstruos se encaraman ya a cada saliente y empiezan a subir. Ese es el final, ya solo queda llevarse cuantos más engendros puedan por delante antes de irse para el otro barrio. Un girasol se lanza contra él, está apunto de lanzarle las pipas pero Connor le gira la cabeza justo a tiempo. El girasol se retuerce, le golpea con las manos y con los pies. Connor sigue girándole la cabeza hasta que oye un chasquido y el monstruo cae al suelo. Pero solo para que otro le sustituya. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Jacob corta cabezas, manos, rompe cráneos, pero parece que por cada enemigo muerto surgen tres de las cenizas de éste. Algo detrás le llama la atención, se gira todo lo rápido que puede, pero solo para ver como un girasol, con las garras extendidas, vuela por los aires hacia él. Se pone en guardia en un segundo, pero en su interior sabe que es tarde, que el ataque del girasol le ha cogido por sorpresa. Un segundo después lo que llega hasta él no son las garras afiladas de la criatura, sino un montón de líquidos. El girasol ha estallado por los aires. Jacob no entiende lo que pasa, pero a su alrededor todos los enemigos están sucumbiendo entre terribles chillidos. En pocos segundos, todos los monstruos de la planta han estallado y un terrible sonido viene de fuera, de la plaza. Todos los supervivientes miran por los boquetes de las explosiones y ventanas y ven un espectáculo dantesco, como cientos, miles de enemigos, estallan en pequeñas explosiones verduzcas, rojas y amarillentas. Los chillidos hielan el corazón y se elevan llenado toda la ciudad. Connor piensa que debe ser uno de los amaneceres más horrendos que el mundo ha visto si eso se está repitiendo por todo el planeta. Unos minutos, eso es lo que tarda todo en acabar. Luego el silencio. Un silencio como esa cansada tierra no había sentido muchos años. Cuando Jacob y Connor, seguidos de todos sus hombres, bajan a la plaza, ésta está cubierta por un lago viscoso de un extraño color que les cubre hasta los tobillos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Parece que lo han conseguido –dice Jacob.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Si, solo hay que averiguar a que precio.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Ningún precio será alto. Al menos para el mundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Connor da instrucciones para que sus hombres empiecen a preparar la partida. Algunos deben encargarse de buscar tropas enemigas rendidas y ponerlas bajo custodia y otros deben buscar vehículos que funcionen para preparar la marcha. En cuanto a él, está tan cansado que no quiere ni pensar en dar una sola orden más. Solo quiere dormir durante diez días, al menos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Por ahí se acerca alguien –dice Jacob señalando a cuatro figuras se acercan hacia ellos.&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Las armas&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;se levantan pero no tardan en bajarse al ver que se trata de Johhnie, Bridge, Helen y una mujer alta que Connor solo vio un par de veces, hace tiempo, pero que no iba a olvidar. Cuando llegan todos se abrazan.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Qué hace ella aquí? –Pregunta Connor señalando a Celine.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Escapamos juntas&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;-dice Helen-. Es el único mando de la Corporación que hemos atrapado o que ha sobrevivido. Será un juicio interesante.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Rápida como una centella, Celine coge por detrás a Helen y apunta a su sien con la pistola.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Juicio? ¿De verdad pensabas que me iba a dejar atrapar como un corderito? Bien, chicos. Esto es lo que vamos a hacer, la señorita y yo nos vamos a ir y cuando yo este a una distancia que considere segura, la soltaré. Todos hemos visto películas, así que sabéis como funciona. Si alguien nos sigue, si veo algo raro, bla, bla, bla, bla, la chica muere.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Más vale que me mates, puta, porque cuando me sueltes pienso acabar contigo –escupe Helen.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¡Venga! Si yo pensaba que ya éramos amigas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Celine empieza a retroceder, arrastrando con ella a Helen. Pero algo puntiagudo le pincha en la espalda. Antes de girarse ya sabe lo que es.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Suéltala.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La voz de Peter es más fría y cortante que la propia hoja de Tadeusz que le pincha en la espalda. Suelta a Helen, quien se separa con furia y se vuelve a lanzar contra ella, pero levanta la pistola y a apunta a la frente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Quieta, fiera –dice Celine sonriendo con tristeza-. O no me iré sola. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En ese momento varias decenas de armas apuntan a Celine. Peter aparta la espada, se pone delante de ella y sube la hoja hasta el cuello de la mujer.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Tira el arma.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Celine obedece. El aire casi se detiene, nadie habla y si se escuchara detenidamente podría oírse el latido&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;de los corazones.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿A qué esperas? Mátala –dice Helen.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Es tu venganza, amigo –dice Johnnie-. La tienes delante. Es lo que esperabas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Peter no mira a nadie. Solo mira al cielo, con una sonrisa melancólica en el rostro. Como si estuviera lejos de allí. Y la verdad es que le encantaría estar muy lejos de allí. Mira a Celine y se da cuenta de que la belleza del rostro y los ojos de es dríade moderna podrían hechizarle de nuevo. Pero ahora él es más fuerte. Ahora es distinto. La espada pesa en la mano. Pero es un peso extrañamente reconfortante. Vuelve a sonreír. Baja la espada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Vete. No quiero volver a verte. No vuelvas a cruzarte en mi camino ni en el de ninguno de mis amigos. Vete tan lejos como puedas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Estás loco? No podrás volver a mirar por encima del hombro. Si no la matas tú la mataré yo –dice Helen echando mano del cuchillo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Peter, sin mirarla, levanta la hoja de Tadeusz y apunta a la cara de Helen, que se detiene al momento. Johnnie da un paso adelante pero Bridge le agarra del brazo. Celine, le tira un beso a Peter y aprovecha el momento para salir corriendo. Peter mira con extrañeza a Helen y baja la espada. Se acerca a la chica y le da un beso en la frente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Lo siento. Pero la venganza te seca. La venganza me ha convertido en el ser triste, solitario y oscuro que soy ahora. Así que veámonos de este vertedero y pillémonos una buena.&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-3817732918657234587?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/3817732918657234587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=3817732918657234587' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3817732918657234587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3817732918657234587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/12/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-327488146535061764</id><published>2010-11-25T14:35:00.000+01:00</published><updated>2010-11-25T14:35:41.840+01:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;img src="http://img2.blogblog.com/img/video_object.png" style="background-color: #b2b2b2; " class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" id="ieooui" data-original-id="ieooui" /&gt; &lt;style&gt;st1\:*{behavior:url(#ieooui) }&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: red;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Episodio 27: Un nuevo amanecer&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Francis Connor se toma un momento para contemplar los primeros rayos del amanecer, la avanzadilla liviana de la marea de luz que pronto iluminará las calles. Prefiere concentrase en las hordas de engendros que se lanzan sin descanso contra la fachada del edificio donde están parapetados, porque sabe lo que va a encontrar si mira a los ojos de sus hombres, e incluso a los de los Nephilim, porque sabe perfectamente que es lo que va a ver, cansancio, tristeza y desesperación. Lo mismo que verá cualquiera de sus hombres si mira a su propio rostro. Sin embargo, los girasoles y sus retoños zombis no cesan en sus acometidas contra el edificio. No sabe cuanto tiempo pueden lanzar los Nephilim sus bolas de fuego, pero lo que si sabe es que las municiones de sus hombres empiezan a acabarse. Pero ahora solo tiene tiempo de preocuparse en disparar, no para evaluar futuras eventualidades. El presente, la realidad, ahora mismo solo tiene el peso de su gatillo. Pero le duele el dedo, le duele el brazo, el hombro, la espalda y las piernas. Lo que es peor es que a sus enemigos no parece dolerles nada, ni las heridas, ni las inmensas bajas que estaban sufriendo. Un enemigo sin sentimientos, sin conciencia, sin dolor, solo con ansia asesina y ganas de destruirlos. Los girasoles dan inmensos saltos de casi dos metros tratando de encaramarse a las ventanas y terrazas del primer piso, aun no llegan, pero con la montaña de cadáveres que se está formando junto a la fachada, sabe que muy pronto empezarán a encaramarse y ese será el principio del fin. Pero tampoco tiene mucho tiempo para penar en eso, un girasol salta muy cerca de él gritando como una bestia y le dispara dos veces en la cara. No se alegra por el enemigo caído, solo piensa, “dos balas menos”.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Celine es más alta y es trabajoso tirar de ella. Arrastrarse por los pasillos de la fortaleza de la Corporación le parece algo surrealista. No entiende por que no deja a esa maldita arpía tirada en un pasillo, o mejor aun, por que no la ensarta con el cuchillo que aun le cuelga de la cadera. Pero supone que si alguien debe matarla ese debe ser Peter, es quién mas cuentas pendientes tiene con ella. No conoce a ese extraño hombre demasiado, pero está casi segura de que si se ha molestado en pedirle que la salvara es para que nadie le quiete el placer de acabar con ella con sus propias manos. Así que tira de Celine a través de pasillos que no tiene muy claro donde van.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- No puedes conmigo, déjame. Sabes que yo lo haría –le dice Celine, como si pudiera leerle los pensamientos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Cállate. A diferencia de ti, a mi aun me queda palabra. Lo que podías hacer es tratar de andar por ti misma, o arrastrarte un poco más deprisa. Tienes el culo muy pesado, guapa. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Palabra? ¿Mantienes tu palabra con Peter? Él te arrancaría la piel sin pensarlo si te interpusieras en su camino. No le conocéis como yo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Solo sé que cruzó el país para ayudar a Johnnie a encontrarme y que nos salvó a las dos ahí dentro. Para mi es suficiente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Hasta un tigre puede darte un lametazo de vez en cuando. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Helen no quiere seguir hablando. Siente que cada palabra de esa mujer va impregnada de veneno, así que sigue andando. Giran una esquina y tienen que detenerse. Cuatro girazombis dan buena cuenta del cadáver de uno de los guardias de la corporación. No hace ningún ruido, ni cruza palabra alguna con Celine. La deja sentada en el suelo y saca el cuchillo de la funda. Una patada voladora manda al primer zombi un par de metros lejos de ella, al tiempo que clava el cuchillo, sacándolo rápidamente, en la base del cráneo de uno de los zombis. Otro se lanza contra ella, pero el cuchillo es más rápido y corta la garganta hasta que suena el sonido seco de la columna de zombi partiéndose. No le hace falta verlo, sabe que tiene otro detrás, así que gira sobre si misma y le empuja contra la pared, al mismo tiempo que apuñala, una y otra vez, donde puede, donde encuentra. La hoja se clava mientras el zombi grita de rabia, sin disminuir su furor, hasta que ella clava el cuchillo en la sien del monstruo y siente su peso desplomarse contra el suelo. Es solo un segundo, pero se da cuenta de que ha olvidado al zombi que derribó en primer lugar. Cuando se gira ve al monstruo lanzarse contra ella y escucha un disparo que lo detiene justo en el aire. Se da la vuelta despacio. Allí está. Le cuesta mantenerse en pie, es evidente, pero allí está Celine sujetando con mano temblorosa un arma que Helen supone le ha arrebatado al guardia muerto. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Hazlo rápido –dice Helen-. Así me sentiré menos estúpida por no haberte liquidado cuando tuve la ocasión. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Celine sonríe con dificultad. A Helen no le cabe duda de que el dolor recorre todo el cuerpo de la chica. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- No voy a matarte –dice Celine-. Pero no te confundas, esto no es un buen gesto por mi parte, es solo que tendremos más posibilidades de salir de aquí juntas. Pero, te lo advierto. Si cuando salgamos de aquí tratas de detenerme no lo dudaré ni un segundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- No me cabe duda.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Pues bien, coge tu cuchillo. Este juguete me lo quedo yo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Jeremmiah ríe a carcajada limpia. Bridge sigue inconsciente y Johnnie se siente un poco superado. No sabe donde ha aprendido a luchar aquel maldito alfeñique de aspecto delgado y quebradizo, pero el caso es que no consigue encontrar ni un punto débil en su defensa. Le duele todo el cuerpo de los golpes recibidos y no ha conseguido ni asestarle un maldito puñetazo a ese mamón sonriente. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Deja de reírte, cabrón. Te voy a borrar esa sonrisa de la cara –dice, aunque ni siquiera él se cree sus palabras.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿De veras? Estoy deseando ver como lo intentas. ¡Ah! Perdona, que esos patéticos intentos de golpearme eran tus intentos –dice entre carcajadas-. Siento no haberlos reconocido como una verdadera amenaza.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Walker hierve por dentro de furia. No puede ser, se niega a creerlo, se niega a aceptarlo. Ha sobrevivido a ejércitos de hombres, girasoles y zombis, a monstruos gigantescos. No puede ser que todo vaya a acabar en manos de aquel tipo. Grita y se lanza contra el Líder con furia ciega, pero no sabe muy bien como, un segundo después está volando por los aires. Choca contra una mesa del laboratorio y rompe en mil pedazos tubos de ensayo y recipientes de cristal varios. Cuando cae al suelo, por un segundo, siente la necesidad de quedarse allí tumbado y que el dolor le cubra con cuidado como un manta. Quedarse tranquilo y que la inconsciencia se le lleve a algún lugar mejor, lejos de guerras, de monstruos y de universos destruidos. Pero es solo un segundo. Un destello llama su atención. La luz de la sala está reflejándose en algo metálico. Tiene la vista algo nublada por el golpe, así que arrastra la mano entre los cristales rotos hacia el destello. Su mano toca algo metálico y pequeño. Es algo afilado que le hace un pequeño corte en la mano. Es un bisturí. Se agarra a él como si fuera la última arma del mundo, el arma definitiva. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Vamos, chico, no te duermas todavía, aún no hemos acabado de divertirnos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Siente como el Líder se acerca a él. Sabe que le cree derrotado, que le cree indefenso y que viene sobrado de confianza y con la guardia baja. Si tiene alguna mínima oportunidad, es en ese momento. No tendrá otra. Jeremmiah se acerca, riendo, empuja con la pierna para darle la vuelta. Ahí, ese es el momento, Johnnie se gira todo lo rápido que su maltrecho cuerpo le permite y corta. Una vez, a la altura del gemelo y otra, estirando el brazo, a la altura del muslo. El líder chilla de dolor y retrocede. Él se levanta, lanza otra cuchillada que llega al tocar la mejilla de Jeremmiah. Johnnie se lanza ya con todo lo que le queda, pero su adversario ya ha reaccionado y todos sus ataques son parados o esquivados, aunque nota que su enemigo se mueve con más dificultad, así que sigue lanzando ataques con el bisturí con furia ciega. Hasta que en uno de esos ataques, el Líder le vuelve a hacer una llave que le lanza otra vez por los aires. Cae al suelo y siente como si todo su cuerpo se rompiera de repente, pero guarda fuerzas para sujetar el bisturí, para no dejarlo caer. Se incorpora con dificultad y ve al Líder cojeando, sangrando con profusión por las dos heridas de la pierna. La del rostro parece más superficial. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sucia rata –dice.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Ya no te ríes, ¿eh? –dice Johnnie, haciendo un esfuerzo para reírse él.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Voy a disfrutar arrancándote las tripas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Aquí me tienes, chico de los girasoles.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Una fuerte explosión de energía, psíquica y angélica, y los dos contendientes salen disparados. Xavier choca contra una pared, cayendo pesadamente al suelo, y Peter resbala varios metros por el suelo. Ambos vacilan un segundo en levantarse. A pesar de sus respectivos poderes, el dolor empieza a atenazar los cuerpos de los dos guerreros.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Tanto potencial –dice Xavier mientras se levanta-, tanta fuerza desaprovechada. Muchacho, es una locura. Es selección natural, ¿no te das cuenta?, alguien con tus poderes está destinado a hacer cosas increíbles. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Yo, a diferencia de ti, no pedí nada d esto, sonrisas. Creí que ya te habrías dado cuenta de que no me interesan el poder, ni el dinero, ni la historia. Solo quiero un rincón tranquilo en el que poder emborracharme sin que ninguna de las monstruosidades que habéis lanzado al mundo me joda el día.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Cada vez me pareces más despreciable por tu estrechez de miras. Eres un enano mental.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Prefiero eso que ser un enano emocional.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Nada más acabar la frase lanza una bola de fuego angélico. Xavier levanta las manos y la bola estrella contra el muro psíquico que levanta el hombre. Acto seguido con un gesto de la mano lanza a Peter por los aires, pero el Nephilim abre las alas y consigue mantener la postura a unos centímetros del suelo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;A Xavier le enfurece y empieza lanzar ataques con todo su poder. Consigue desestabilizar el vuelo de Peter, consiguiendo atraparlo contra una de las paredes. Peter se siente inmóvil, esta vez la fuerza es más poderosa, está claro que Xavier esta usando todo el poder que le queda dentro, y es mucho. Xavier empieza a golpearle en el rostro, en el estómago, y el dolor no le deja pensar, no le deja usar sus propios poderes para liberarse. Xavier detiene la hondonada de golpes. Se aleja. Él hace un esfuerzo y nota que va recuperando el control de sus extremidades. Pero algo le distrae. Xavier se agacha a coger algo del suelo, un objeto alargado, pesado. Tadeusz parece brillar enfadada en manos de un extraño. Xavier se le acerca y&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;se queda a un par de metros de él.&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Una divertida ironía, que tu fiel acero sea el que sigue tu vida. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Se lanza contra él. Pero Peter siente el alma del acero que le llama, le reclama como su legítimo dueño. Peter levanta el brazo derecho y la espada vuela de la mano de Xavier hasta la suya. Cuando el general quiere reaccionar, la hoja de Tadeusz le atraviesa. Se queda muy quieto y Peter siente que las fuerzas psíquicas de Xavier le sueltan. Los ojos azules de su oponente están muy abiertos, como si no entendiera bien lo que está pasando. Sin inmutarse demasiado, Peter saca la hoja del cuerpo de Xavier y lo decapita.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-327488146535061764?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/327488146535061764/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=327488146535061764' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/327488146535061764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/327488146535061764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/11/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_25.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-5643418865083308495</id><published>2010-11-16T13:09:00.000+01:00</published><updated>2010-11-16T13:09:52.440+01:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes.</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;img src="http://img2.blogblog.com/img/video_object.png" style="background-color: #b2b2b2; " class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" id="ieooui" data-original-id="ieooui" /&gt; &lt;style&gt;st1\:*{behavior:url(#ieooui) }&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 26: un nuevo infierno para nuevos héroes&lt;/span&gt;.&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;A Johhnie le cuesta teclear en el ordenador. Los nervios, el cansancio y el miedo le juegan malas pasadas. Bridge cubre el pasillo por el que han entrado y no está, ni mucho menos, menos nervioso y asustado que su amigo. Están solos, adentrándose en la boca del lobo y con, nada menos, que todo el peso del mundo sobre sus espaldas. Las rodillas empiezan a fallarles. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Date prisa, chico.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Hago lo que puedo, Bridge. Los códigos de este ordenador son más complicados. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Supongo que eso es porque nos estamos acercando.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sí, el problema es que nos sabemos a qué.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La puerta hace una serie de ruidos mecánicos y por fin se abre. Johnnie guarda el ordenador en la mochila y se queda mirando el interior de la sala que les acaba de ser revelada. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- La puerta del infierno –dice Bridge.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ante ellos, una oscuridad absoluta que es rota brevemente por el destello de tanques de cristal en los que flotan suspendidos en líquidos criaturas aberrantes. Es un espectáculo de pesadilla que los dos compañeros contemplan estupefactos. La luz de las urnas se enciende y se paga en un leve segundo dejando entrever, aquí y allá, imágenes de pesadilla. Hay luces que se ven muy lejanas, lo que unido a la oscuridad reinante, hace que sea imposible hacerse una idea de las dimensiones de la sala, pero parecen ser enormes. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Da igual lo que nos espera ahí dentro, amigo –dice Johnnie-, no hemos llegado hasta aquí para quedarnos en la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Amén –contesta Bridge, al tiempo que saca un tubo fluorescente, lo agita y empieza a emitir una leve luz verde –. No es mucho pero siempre será mejor que nada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Comienzan a andar y Bridge no puede menos que pensar que son unos modernos Dantes adentrándose en el infierno. El baile de tanques que se encienden y se apagan es terrible, pues dejan destellos de pesadillas que no duran más que un segundo y que mezclados con la luz verde de la linterna de Bridge hacen que todo aquello se transforme en un paisaje de auténtica locura. Un paso tras otro al borde del infierno con un destino completamente desconocido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Sabemos a dónde vamos? –pregunta Bridge.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Hacia delante, supongo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Eso no suena muy halagüeño.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Mira donde estamos, nada me sonaría demasiado halagüeño.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Siguen avanzando en la oscuridad. Un tanque se enciende brevemente y los dos amigos prefieren no mirar la aberración que flota en su interior y que se deja ver unos segundos. Es extraño el pensar que la oscuridad es más alentadora y acogedora que los breves destellos de luz, que parecen abrir puertas a una dimensión de pesadilla. Bridge piensa que espera que ninguna de esas puertas se quede abierta demasiado tiempo para que nada pueda colarse. Pero no tiene tiempo para pensar mucho más. Un ruido a sus espaldas llama su atención. Va decirle algo a Walker, pero el chico ya se ha girado con el arma apuntando en la dirección del ruido. Pronto el sonido también se repite a su alrededor y a sus espaldas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Qué coño es eso, Johnnie?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Nada bueno, supongo. Nada bueno, amigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Arrojemos un poco de luz.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Bridge saca otra lámpara LED de la mochila y la agita hasta que empieza a emitir la misma luz que la verde que la que lleva en la mano y la lanza hasta la fuente del ruido. La luz verde vuela a través de la oscuridad y cae al suelo, justo en medio de una multitud de girazombis que les están mirando directamente a&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;ellos, con las manos crispadas y las bocas babeantes abriéndose y cerrándose como si se relamieran. &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El ruido empieza a rodearles. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Están por todas partes, Bridge.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Lo sé, no se lo que hay al otro lado de esta maldita habitación, pero creo que debemos descubrirlo cuanto antes. Yo me encargo de la vanguardia, tú de la retaguardia y los flancos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Hecho. A la de tres. Uno, dos y…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No puede acabar la cuenta, los girazombis se lanzan contra ellos en medio de unos terribles chillidos que empiezan a sonar a sus lados y delante de ellos. Comienzan a correr y disparar a ciegas. Ahora si que los nervios les presionan en la sien y aprietan los dientes mientras corren y disparan de manera frenética, sin poder pensar, sin poder decidir una dirección. Hay algo de hipnótico en el baile de luces. Los fogonazos de las armas permiten ver fugaces escenas de girazombis lanzándose contra ellos de manera asesina, así como tanques que estallan en mil pedazos dejando que sus horribles contenidos caigan al suelo, junto con el líquido en el que están suspendidos. La oscuridad parece infinita y las armas se recalientan, ninguno de los dos quiere pensar cuanta munición les queda. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Jacob tiene una fea herida en la frente, pero eso no impide que, en lo alto de las escaleras del primer piso de un edificio seriamente tocado por la batalla, lance bolas de fuego angélico contra los girasoles y girazombis que tratan de escalarlas. A su lado, Francis Connor dispara su arma, eligiendo cuidadosamente sus blancos, haciendo gala de su instrucción militar. Ninguno de los dos quiere pensar en como ha cambiado la batalla. Después de poner en fuga a las tropas de la  Corporación, han visto que éstas no eran la única arma, ni tan siquiera la más terrible. En la última hora, hordas y hordas de girasoles y girazombis se han lanzado contra ellos. Su furia es ciega y nunca retroceden, pues no tienen miedo a morir. Quizás no tengan miedo a nada, pero lo que es seguro es que su empuje es febril y han hecho que las tropas aliadas y los Nephilim se atrincheren en un maltrecho edifico. Fuera, millares de engendros furiosos se agolpan en plaza queriendo entrar en el edificio y destruir a sus enemigos. Desde las ventanas, Nephilim y tropas escupen fuego, pero eso no parece amedrentar a las hordas enemigas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;- Jacob –Francis levanta la voz en medio del estruendo de gritos y explosiones-. Retrocede, hay que destruir estas escaleras, eso les frenará&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- También nos encerrará aquí dentro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Muchacho, si nuestros amigos no tienen éxito, solo podréis salir de aquí los que tenéis alas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Mientras habla saca un montón de granadas y las ata con un cable. Luego les quita la anilla a una cuantas y las lanza escaleras abajo. Apenas tiene tiempo de tirarse al suelo y la explosión lo llena de todo de cascotes y humo. Durante unos segundos, los oídos de Jacob y Francis quedan sordos a todos los sonidos de la batalla que son sustituidos por un profundo pitido. Jacob se incorpora, ayuda a levantarse a Francis y suben al segundo piso, donde el resto de las tropas y los Nephilim tratan de contener la marea de seres que empiezan a intentar escalar la fachada de edificio. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Es que nada detiene a esos hijos de puta? –dice Francis.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Bueno, espero que para detenerlos no quieras demoler el edificio -dice Jacob sonriendo, y vuelve a lanzar bolas de fuego contra los zombis y girasoles.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Bueno, no descartemos nada –responde Connor, devolviendo la sonrisa y haciendo que su arma vuelva a cantar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Estoy limpio, Johnnie –dice Bridge soltando la escopeta-. Solo me quedan los cargadores de dos pistolas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Pues intenta que cada disparo cuente, amigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Siguen avanzando y disparando en medio de la oscuridad y parece que los girazombis nunca reducen su numero y su ímpetu a la hora de atacarlos. &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Por fin llegan hasta el final de la sala, pero otra puerta cerrada les impide el paso. Johnnie le lanza el arma a Bridge que falla al cogerla &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;y se agacha como una centella a recogerla del suelo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Cúbreme –dice Walker, rebuscando en la mochila-.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Johnnie, no tenemos tiempo para que trates de piratear la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pero Johnnie no saca el ordenador de la mochila. Saca una carga explosiva de C-4 que pega en la puerta. Aprieta un botón y sale corriendo agarrando a Bridge. Justo cuando hace que los dos se tiren al suelo detrás de un tanque, la explosión lo llena todo. Están cubiertos de cristales y del líquido que contenía el tanque. En la oscuridad pueden intuir el cuerpo del engendro que flotaba dentro de él, pero prefieren no mirarlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Se acercan a la puerta, que está hecha pedazos. Por el suelo, cascotes ardiendo y cuerpos de zombis también ardiendo, que se retuercen de dolor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Esta puerta era menos maciza –dice Johnnie-. Es evidente que jamás pensaron que ningún intruso llegara nunca tan lejos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- La próxima vez avisa antes de intentar volarnos por los aires, chico.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Te mandaré un fax, si te parece –contesta Johnnie-. Venga, sigamos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La puerta da a una escalera que desciende. Aunque no saben a dónde se dirige, pero al menos está alumbrada por luces de emergencia. Dejar la oscuridad atrás era una buena novedad. Después de bajar una altura de tres pisos, llegan a otra puerta, pero ésta está abierta y la estancia con la que comunica está bien iluminada. Es una especie de laboratorio y en medio de la sala hay un hombre. Un pequeño bigote al estilo de Hitler corona una pérfida sonrisa. Mientras sonríe, aplaude de manera sonora. Johnnie y Bridge entran en la sala apuntando al Líder, que no parece inmutarse por la amenaza de las armas, a pesar de que parece estar desarmado.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Enhorabuena, queridos amigos. La verdad es que jamás hubiera apostado a que llegaríais tan lejos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sin embargo aquí estamos, hijo de puta –dice Bridge.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sí, pero mira –mientras habla saca del bolsillo una especia de mando a distancia con un botón rojo-. Aquí está lo que buscáis, niños. Basta con pulsar este botoncito y todas mis hermosas criaturas desaparecerán. El problema es –dice guardando el mando a distancia en el bolsillo- que nunca llegaréis a poner vuestras sucias manos en él.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Antes de que puedan entender lo que pasa, el Líder, con la velocidad de un rayo, se lanza contra ellos. Primero una patada y el arma de Bridge sale volando, luego un codazo en el pecho de éste que le lanza contra la pared. Se golpea la cabeza y queda sin sentido en el suelo. Walker consigue disparar una vez, pero tarde. Inmediatamente después de dejar sin sentido a Bridge, otra patada lanzada a la rodilla de Johnnie le lanza al suelo y hace que sus disparos se estrellen en el techo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Bien, niños. Vamos a jugar un rato dice el Líder, riendo sin parar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Peter cae de rodillas. Con sus poderes, Xavier le postra en el suelo y una hondonada de dolor le recorre el cuerpo. Con el rabillo del ojo localiza a su fiel espada, en ese momento un inerte y frío trozo de metal lejos de su alcance. Piensa lo inútil que es la más poderosa de las espadas si no tiene aunque sea el más débil de los brazos para empuñarla.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Es triste ver un arma, un ser único como tú, a punto de ser destruido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- No cantes victoria tan fácilmente, sonrisas. No es de buen jugador –responde con dificultad Peter.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Yo no soy un jugador, muchacho ¿Aun no te has dado cuenta? Yo soy un ganador. Hace un gesto con la mano y Peter sale disparado contra la pared. Intenta moverse, pero los poderes de Xavier son como un puño de hierro que aprieta todo su cuerpo. Intenta concentrarse, pero el dolor no le deja. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Todo este sufrimiento –dice Xavier-. ¿Por qué? Por un absurdo idealismo, por un estéril sentimentalismo. Quieres ser normal, pero nunca lo serás. Puede que ellos no lo vean, pero yo si veo al monstruo que hay dentro de ti. Y tú también lo ves, solo que quieres darle la espalda.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Sin embargo tú abrazaste a tu monstruo hace tiempo, ¿eh, sonrisas?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-No te das cuenta, pero es muy fina la línea que separa al monstruo del dios. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Peter no quiere escucharle. Siente que su humanidad es lo poco decente que le queda a lo que puede agarrarse. Aunque sabe que no será su humanidad lo que le saque de aquel lío. Es la otra parte. Esa parte oscura que yace en su interior como un animalillo asustado. La parte Nephilim. Esa parte que es una animalillo asustado pero, al mismo tiempo, es también un animal peligroso acorralado. Un pequeño fuego empieza a arder en su interior. Un fuego que le quema por dentro y antes de que pueda entender por qué, consigue levantar su mano derecha y lanzar una ráfaga de fuego angélico contra Xavier, que le lanza al otro lado de la habitación.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El General se levanta y limpia un fino hilo de sangre que corre por la comisura de sus labios.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Vaya –dice-, por fin empiezas a despertar. Veamos de qué es capaz un Nephilim.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-5643418865083308495?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/5643418865083308495/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=5643418865083308495' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/5643418865083308495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/5643418865083308495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/11/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes.html' title='La invasión de los girasoles mutantes.'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-3407967076344502326</id><published>2010-10-11T16:11:00.000+02:00</published><updated>2010-10-11T16:11:37.396+02:00</updated><title type='text'>La invasión de de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: #cc0000; font-size: large;"&gt;Episodio 25: La importancia de las cosas bellas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Están en una habitación enorme pero completamente vacía, con una pantalla de proyecciones al fondo. Helen flota en el aire, mientras gime de dolor. En el centro de la sala hay un hombre rubio, de ojos azules y una grande y siniestra sonrisa. Detrás de él, al fondo de la sala, está Celine. &lt;br /&gt;- Por fin ha llegado mi invitado estrella. Sabía que no podrías rechazar mi invitación –dice el general Xavier.&lt;br /&gt;Mira a Helen y ésta cae al suelo. Peter corre hacia ella y la ayuda a levantarse, la lleva contra la pared y deja que la chica se siente. &lt;br /&gt;- ¿Estás bien? –pregunta Peter y Helen asiente con una sonrisa forzada por el dolor. &lt;br /&gt;- ¿Qué quieres de mí? –Le pregunta a Xavier, desenvainando a Tadeusz.&lt;br /&gt;-Te quiero a ti. Al más poderoso de los Nephilim. Me apena ver que malgastas tu poder y tu valía con esta gentuza. Tú y yo podemos hacer grandes cosas juntos. Nadie, ni siquiera el Líder de la corporación, ni la iglesia, nadie podría hacernos frente. &lt;br /&gt;- No tengo ni idea de que estás hablando, sonrisas. Pero si no vas a dejarnos salir vas a tener que impedirme el paso. ¿Estás listo?&lt;br /&gt;-No seas obtuso, querido mío. Llevas dando tumbos varios años en pos de esa muchacha, pero cuando ganéis, si ganáis, ella y tu amigo se irán y tú volverás a estar solo en el camino otra vez. Si perdéis, ni siquiera habrás sido capaz de vengarte de tu querida Celine. Yo te ofrezco algo grande. Te ofrezco que pongamos el mundo nuestros pies. Te ofrezco que nos convirtamos en dioses. &lt;br /&gt;-¿Para qué quiero ser un dios, si la mitad del tiempo no soporto ni ser humano?&lt;br /&gt;-Pues precisamente por eso, querido. Para dejar atrás de una vez por todas toda la mierda que el mundo te ha escupido a la cara. Para darle su merecido y torcerlo a tu voluntad.&lt;br /&gt;Xavier hace un gesto con su mano y Celine empieza a flotar en el aire y acercarse a él. La chica grita de dolor mientras un fino hilo de sangre corre por su nariz rostro abajo. Por fin, Xavier hace que la chica se detenga solo a unos centímetros de Peter.&lt;br /&gt;-Es mi regalo para mostrarte mi buena voluntad. La causante de todo tu dolor retorciéndose a tus pies. Indefensa como un corderito esperando que hagas justicia. &lt;br /&gt;-Peter, no le escuches –dice Helen, su voz es débil y entrecortada-. Él no tiene corazón, pero tú sí, no estás solo.&lt;br /&gt;¿Corazón?, piensa Peter, ¿dónde está el mío? ¿Dónde está el corazón del Doctor Spawlding? Durante mucho tiempo se ha esforzado por mantener a Peter Connor muerto y enterrado. Pero ahora es él mismo. Escucha las palabras de Helen, pero su mente está lejos, observando con gozo el sufrimiento de la mujer que una vez amó por encima de todo. Empieza a plantearse que el mundo no le ha dado nada. De pronto no sabe muy bien por quién esta luchando. ¿Por sus amigos?, se da cuenta de que no podría decir cuantos de los que llama amigos le conocen de veras. ¿Por la liberta? ¿por la gente?. Al fin y al cabo es gente la que le ha hecho al mundo todas las atrocidades de los últimos años. Quién dice que los rebeldes con los que lucha no obrarán igual o peor que la Corporación. Está vacío. Se siente vacío por dentro y lo único que le llena en ese momento es el rencor hacia Celine, que ha sido su combustible los últimos años. ¿Sería tan malo coger las riendas? Celine gime de dolor y Helen trata de levantarse. Siente el peso de la espada en la mano y la mira como con extrañeza, como si no recordara como ha llegado hasta su mano. &lt;br /&gt;- Hazlo –le dice Xavier sin parar de sonreír-. Hazlo y cumple tu destino. Véngate y únete a mi. &lt;br /&gt;Peter levanta la espada. Helen le grita algo, pero su voz parece estar muy lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasillo está bloqueado por girasoles y el sonido de las armas golpea con violencia las paredes. Olor a pólvora y gritos. La adrenalina en dosis mortales y el calor de los cañones palpable en la cara. Los girasoles no parecen amedrentarse a pesar del fuego riguroso al que Bridge, Martin y Johnnie les están sometiendo. Johnnie piensa, aunque sabe, o eso cree, que es imposible, que parece que esas bestias inmundas están atacándoles a la desesperada, sabiendo que está en juego su existencia. Disparan desde una barricada que han improvisado con muebles y armarios archivadores que han encontrado en las estancias desiertas que se abren a los lados del pasillo. El suelo empieza a llenarse de casquillos y, aunque ninguno lo piensa, saben que la munición no es infinita. &lt;br /&gt;- ¡Tenemos que hacer algo! –grita Martin alzando la voz por encima del estruendo de las armas y de los chillidos de los girasoles- Nos vamos a quedar sin munición.&lt;br /&gt;Walker trata de evaluar con rapidez todas sus opciones. No son muchas, y no es fácil pensar mientras quemas munición. Pero una idea empieza a fraguarse en su mente. Encima de los girasoles, una ventana de cristal que comunica con una oficina. No lo piensa, dispara al ventanuco y los cristales caen encima de las furiosas criaturas mutantes. Sin decir ni una palabra, Johnnie salta por encima de la improvisada barricada y se lanza contra las criaturas al grito de, ¡echaros al suelo! &lt;br /&gt;Sus dos camaradas no entienden muy bien lo que está pasando, solo pueden asistir atónitos a la escena que sucede delante de sus ojos. Walker se lanza contra las criaturas, que por un segundo no entienden muy bien lo que está pasando y es justo ese segundo de despiste el que Johnnie necesita. Salta, como no ha saltado en su vida, los girasoles extienden sus brazos hacia él tratando de agarrarlo, pero el chico es más rápido. Apoya el pie en la cabeza de una de las criaturas y, utilizándola como trampolín, se lanza hacia la ventana, dejando caer en su vuelo un par de granadas con la anilla quitada. Se agarra el borde del ventanuco y se encarama dentro dejándose caer al otro lado. A Bridge y a Martin apenas les da tiempo para ver caer las bombas y tirarse al suelo al tiempo que el estruendo y la sacudida de la explosión hacen que todo se detenga por unos instantes. El pitido de los oídos es todo lo que oyen. Sobre ellos tienen los restos de muebles y archivadores que la explosión les ha lanzado encima. Se quitan de encima todos los restos y se levantan trabajosamente, con el cuerpo dolorido por la sacudida de la explosión y cuando el pitido se va mitigando, se dan cuanta que los gritos de los girasoles han cesado. Solo se oyen alguno s gorgoteos de algunas de las criaturas moribundas. La puerta del despacho se abre y por ella sale Johnnie, sacudiéndose de la ropa el polvo que la explosión ha arrancado de paredes y techo.&lt;br /&gt;-¡Eres el mayor chiflado que he tenido el disgusto de cruzarme! –dice Martin.&lt;br /&gt;-No sabía que eras mi madre, Martin.&lt;br /&gt;-Estás loco, chico. Martin tiene razón, podíamos haber volado todos por los aires. &lt;br /&gt;-Pero no lo hemos hecho, Bridge. Estábamos atrapados y necesitábamos algo inesperado, además, ¿no habéis aprendido nada de Doc?, dejad ya de preocuparos, estamos todos muertos. Eso nos da ventaja. &lt;br /&gt;Comienza a andar con Bridge y Martin detrás. Pasan por encima de los restos de los girasoles, aplastándolos con las botas, produciendo un sonido que pone los pelos de punta. Algo se mueve. Martin va el ultimo y por le rabillo del ojo, Bridge ve algo aunque se mueve lentamente detrás de su amigo. Se gira con toda la rapidez de que es capaz, justo para ver un girasol moribundo ponerse en pie tabaleándose de arriba a bajo. Le quedan pocas fuerzas, pero Bridge sabe de sorba en que las va a gastar aquella maldita acosa. Bridge grita, Martin se gira, pero aquello solo sirve para facilitarle las cosas al girasol que, justo un segundo antes de que Bridge le vuele la cabeza con la escopeta, lanza una hondonada de pipas a la cara del Martin, que cae el suelo con las manos en el rostro y chillando de dolor. Johnnie y Bridge se quedan inmóviles, mientras su amigo se retuerce de dolor en el suelo, incapaces de reaccionar. Los gritos son cada vez menos humanos y los dos lo saben, saben de sobra lo que te pasa cuando un girasol te clava las pipas. Martin va dejando poco a poco de gritar, se va calmando mientras respira con cierta dificultad, emitiendo unos extraños ruidos. Por fin levanta la cabeza y mira a sus amigos. Pero no son los ojos de Martin los que miran, son los ojos amarillentos de un girazombi en los que solo puede leerse odio y rabia. Está claro que él ya no les reconoce. Les grita, soltando esputos y sangre por la boca.&lt;br /&gt;-Lo siento, viejo amigo, de veras que lo siento –dice Bridge disparando contra el que una vez fue su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor es lo único que siente dentro de sí. El dolor que arrastra odio. Mira a la mujer que una vez amó, como se debate entre terribles dolores suspendida en el suelo por los poderes de Xavier. Y solo puede pensar que quiere más. Más dolor, el mismo dolor que le ha consumido a él durante los últimos años. Lo tiene al alcance y el fuego que va creciendo en su interior le va devorando. No se acuerda ni del mundo, ni de los girasoles, ni de sus amigos. La voz de Helen le llega muy lejos. Mira a la chica que llora devorada por el dolor. Los dos mechones que se escapan de su coleta se le pegan a la cara por el sudor. De pronto se da cuenta de que es él quien le produce ese dolor, usando alguna extraña fuerza que emana de su interior y que desconocía. Cierra el puño y nota como el dolor de la chica aumenta.&lt;br /&gt;-Peter, por favor, no le escuches –dice Helen con la voz entrecortada-. Tú no eres un monstruo como él.&lt;br /&gt;-¿Y cómo lo sabes? No me conoces. &lt;br /&gt;-Puedo verlo en tus ojos. Veo lo que hay en ellos. No dejes que te devore el odio.&lt;br /&gt;-No pierdas el tiempo con esas sensiblerías ñoñas, Peter –dice Xavier-, no le hagas caso. Tú y yo estamos por encima de eso. Toma todo lo que siempre has querido. &lt;br /&gt;Peter mira a los ojos de Celine, y sigue sin ver en ellos un atisbo de que vaya a pedir piedad, solo esa mirada distante y fría, demoledora. Una nueva ola de dolor y odio y siente que el mundo podría dejar de existir, y eso no estaría nada mal. Helen siente como el dolor va en aumento y siente que si no hace algo, Peter acabará matándola. Pero le cuesta moverse, el dolor le atenza y casi ya ni puede hablar. Un último gesto agónico, estira el brazo y es casi como si se le estuvieran rompiendo los músculos. Estira el brazo y coge la mano de él, la aprieta y cierra los ojos. &lt;br /&gt;El tacto de la chica es tibio, como el de una sabana suave. Es algo real, cercano, que hacer que el mundo vuelva entrar dentro de la mente de Peter. Mira a Helen y la levanta cogiéndola del cuello y estrellándola contra la pared. Xavier ríe triunfal y Helen abre mucho los ojos, aterrorizada. Los abre tanto que Peter se ve en ellos mientras cierra la presa sobre el cuello fino y esbelto de la chica, que empieza a boquear por la falta de oxigeno. Ahí está él, con los ojos grises ardiendo. ¿Quién es él realmente? No lo sabe, se da cuenta que en los últimos año se ha perdido a si mismo, al hombre que fue una vez. ¿Es eso todo lo que queda de él? ¿Ese monstruo despiadado? Sigue apretando la presa y los ojos de Helen brillan por las lágrimas. La otra mano aferra con fuerza la empuñadura de Tadeusz. En ese momento piensa que la chica es hermosa. No sabe por qué, pero piensa que su cara es hermosa y, de pronto, sus manos le parecen feas y vulgares tratando de destruir algo tan bello. Deja de apretar. Quizás un hombre solo se convierte en monstruo cuando deja de apreciar las cosas bellas del mundo, cuando deja de emocionarse por ellas. Suelta la presión del cuello de la chica y le guiña un ojo, gesto que ella no acaba bien de entender. Le acerca la boca al oído.&lt;br /&gt;-¿Puedes andar? –le pregunta en voz baja.&lt;br /&gt;-Sí –contesta ella débilmente, recuperando poco a poco el aliento. &lt;br /&gt;-Bien, a mi señal, coge a Celine y salid de aquí.&lt;br /&gt;-¿Cuál será tu señal?&lt;br /&gt;Peter no contesta, solo se separa de ella y lanza la espada contra Xavier. El general esquiva la hoja en el último segundo, pero basta para romper su concentración. Celine cae al suelo y Helen la levanta y tira de ella a través de la puerta, que vuelve a cerrarse detrás de ellas.&lt;br /&gt;-Eso ha sido una estupidez, querido amigo –dice Xavier.&lt;br /&gt;-Me alegro. Espero no dejar de hacer nunca estupideces, si no me volveré tan estirado como tú.&lt;br /&gt;-Eso es sentido del humor, supongo, No tengo. Pero si va a ser divertido luchar contigo. Aunque no has visto ni la mitad de mi poder.&lt;br /&gt;-Pues veámoslo entero. Tengo ganas de echar un trago.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-3407967076344502326?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/3407967076344502326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=3407967076344502326' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3407967076344502326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3407967076344502326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/10/la-invasion-de-de-los-girasoles.html' title='La invasión de de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-7399759160845082020</id><published>2010-09-21T14:23:00.000+02:00</published><updated>2010-09-21T14:23:42.053+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: #cc0000; font-size: large;"&gt;Episodio 24: Un último viaje para Betsy&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Las tropas de la Corporación, aunque no puedan creerlo empiezan a replegarse, menos las hordas de girasoles que, ciegos a cualquier sentimiento, temor u orden, siguen lanzando acometida tras acometida desde la retaguardia de los tres flancos del ejército invasor, pero el fuego de los Nephilim es realmente efectivo a la hora de frenarlos.&lt;br /&gt;Mientras las tropas rebeldes salen en pos de los soldados en fuga, en el centro de la plaza tiene lugar una cumbre en la que va a decidirse la más importante de las estrategias. Johnnie y Peter, rodeados de cadáveres enemigos, esperan a que el resto de sus camaradas se reúnan con ellos. Jacob baja del cielo como un rayo, Helen llega corriendo, seguida de dos jadeantes Bridge y Martin y por último, atronando la plaza con las cadenas, el M1 de Connor, que aun sigue en pie, se para delante de ellos. La escotilla se abre y el alcalde baja de un o par de saltos.&lt;br /&gt;-¿Estáis bien? –pregunta Helen a Johnnie y Peter. &lt;br /&gt;- De fábula –responde Peter sonriendo.&lt;br /&gt;-¿Pudrías haber sido un poco más rápido? –Responde Martin.&lt;br /&gt;-¿En qué, en aparecer o en salvar vuestros culos de esa cosa enorme?&lt;br /&gt;-¿Dónde diablos estabas? –le pregunta su tío, el alcalde Connor.&lt;br /&gt;-Tenía que solucionar algunos problemas personales. Esto todo lo que necesitáis saber. &lt;br /&gt;-¿La has…&lt;br /&gt;Helen no se atreve a terminar la pregunta.&lt;br /&gt;-No, eso me convertiría en lo mismo que ella.&lt;br /&gt;-¿Alguien me puede explicar de qué mierdas estáis hablando?&lt;br /&gt;-Basta –interviene Johnnie-, tenemos cosas mucho más importantes que discutir. Alcalde, les hemos cortado unos cuantos miembros, pero si no cortamos la cabeza hora no tendremos más oportunidades. &lt;br /&gt;-Tienes toda la razón. Por esa calle está el rascacielos que sirve de cuartel general. Toda la plana mayor estará recluida allí, pero la seguridad será elevada.&lt;br /&gt;-Eso no importa –dice Peter-. Sí tú y Jacob, con las tropas y los Nephilim, podéis mantener a sus ejércitos entretenidos, Johnnie, Helen los demás y yo entraremos ahí. Lo más importante es llegar a laboratorio conseguir activar el sistema de seguridad que acaba con los girasoles. &lt;br /&gt;-Pues no se hable más –dice Helen-. Bridge, prepara esa vieja cafetera para un ultimo viaje.&lt;br /&gt;-Ni de coña será el último viaje de Betsy –responde Bridge con una sonrisa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El general Xavier está impaciente. La verdad es que no es un hombre especialmente ambicioso. Solo le preocupa la gloria. La batalla está perdida, pero ahí fuera, solo a unas decenas de metros. Está el guerrero más letal que existe, si se le exceptúa a él mismo, claro. Su papel siempre ha sido el de estratega, pero lo que casi nadie sabes es que fue una de los primeros éxitos científicos de la Corporación. Su poder es enorme, pero en pocas ocasiones ha tenido la ocasión de probarlo. La batalla que ha de decidir el destino del mundo empieza a importarle poco, lo único que quiere es medirse con eso Doctor Spawlding, o Peter Connor o cómo se llame. El duelo final entre dos titanes, Héctor contra Aquiles en versión moderna, la gloria definitiva. Pero Xavier no es ningún necio, así que piensa hacer todo lo posible para que él sea Aquiles. La puerta de su despacho en el bunker subterráneo bajo el rascacielos se abre y Celine entra por ella. &lt;br /&gt;- ¿Quería verme, mi general?&lt;br /&gt;- Sí, Celine, adelante. &lt;br /&gt;-¿En que puedo ayudarle?&lt;br /&gt;- Verás. Esta es una situación muy delicada y esperemos que podamos solventarla con el mayor beneficio para todos. O con el menor de los daños.&lt;br /&gt;-No le entiendo, mi general.&lt;br /&gt;Xavier, sin dejar de sonreír, examina la joven de arriba abajo. La verdad es que es una mujer muy hermosa, casi sentirá tener que hacerle daño. Espera que ella coopere y no tenga que estropearla mucho. &lt;br /&gt;-Celine. Esto quedará entro nosotros dos. Te aseguro que no le diré nada a nuestro amado Líder, porque mi interés en este caso es estrictamente personal. &lt;br /&gt;-Sigo sin comprender.&lt;br /&gt;-¡No juegues conmigo, chiquilla! Mi paciencia en este momento no es muy grande. Sé que él estuvo aquí, en tu lecho. Pude sentir su presencia.&lt;br /&gt;Xavier puede ver como la joven se queda sin palabras. Es normal, nadie, excepto el Líder y su Santidad saben de lo que él es capaz. Pero sus desarrollados instintos y sentidos llegan más allá de las paredes y de la distancia. Lo que Celine no sabe es que es imposible que alguien como ese Peter entrara en las dependencias de la Corporación sin que él se enterara. &lt;br /&gt;- No se que a se refiere, mi general.&lt;br /&gt;La respuesta de Xavier, esta vez, no se hace esperar. Con un simple gesto de la mano manda a Celine contra la pared y la deja allí, a dos palmos del suelo, pegada contra el cemento, con una oleada de punzante dolor recorriéndola de arriba abajo. La nariz de la chica empieza a sangrar mientras siente como unos siniestros dedos le clavaran las yemas justo en el cerebro. &lt;br /&gt;-Esto no tiene porque ser doloroso, hija mía. No me importa lo que hicieras con él. Solo quiero que me des alguna información. &lt;br /&gt;Celine intenta hablar pero le cuesta, así que Xavier suelta un poco el puño de hierro psíquico con el que atenaza a la chica.&lt;br /&gt;-Yo no se nada, señor. Me sorprendió tanto como a usted verle, tenía que estar muerto.&lt;br /&gt;Xavier vuelve a cerrar la presión sobre el cuerpo y la mente de la joven, que grita como si le estuvieran arrancando el corazón del pecho, aunque no es muy distinto lo que siente.&lt;br /&gt;- Algo sabes. Muchacha. Él te contó porque está vivo y te contó quiénes son sus amiguitos alados.&lt;br /&gt;Ni siquiera espera a que Celine le conteste, aprieta más la presión y aprieta más el cuerpo de la chica contra la pared hasta que de la boca de esta se escapa un chorro de sangre. No sigue interrogándola. Ya ha hecho su pregunta y solo espera una respuesta. Al final ésta llega, solo una palabra, que para Celine no significa nada, pero para él sí, Nephilim, dice ella entrecortadamente. Es todo lo que necesita. Suelta a la chica, que cae al suelo, retorciéndose de dolor.&lt;br /&gt;-Gracias, capitana, eso es todo, puede retirarse –dice sin mirarla y haciendo que la joven salga volando de la habitación a través de las puertas que se cierran tras de ella solas, a cal y canto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la puerta principal, toda de cristal y nuevo diseño del rascacielos sede de la Corporación, una treintena de guardias armados esperan con temor algo, aunque no saben bien el qué. Los ruidos de la batalla son cada vez más intermitentes, pero cada vez también más cercanos. Incluso han oído rumores espeluznantes de ángeles combatiendo en las filas de sus enemigos. En cualquier caso, las órdenes son precisas, nadie debe entrar por esas puertas. Aunque saben que si el ejército invasor cruza la plaza, poco podrán hacer ellos. Pero no es un ejército lo que se lanza contra ellos, no, es un destello amarillento que atrona la noche con el sonido de un viejo motor a punto de estallar. Los guaridas tardan varios segundos en procesar si aquello es una amenaza o no, porque no es un tanque, ni ningún vehiculo de combate de ninguna clase lo que se dirige hacia ellos, sino un viejo y destartalado autobús escolar amarillo. Finalmente, los gritos que suelta el conductor, gritos de autentica locura, les hace pensar que, después de todo, si que es una amenaza. Y así es como comienza el tiroteo, y así es como bueno de Bridge tiene que empezar a agachar la cabeza esquivando los disparos de los hombres de la Corporación, que descargan sobre ellos toda su furia. Bridge, con los otros tumbados detrás, tiene que calcular la trayectoria a ciegas, puesto que ya no puede levantar la cabeza y espera no haberse equivocado, mientras, en un ultimo momento, piensa que tiene bastante gracia que todo dependa de su pericia para chocarse contra algo. &lt;br /&gt;Pero el choque llega. Con total furia. Betsy entra como una centella amarilla en el hall del edificio llevándose por delante las dos ametralladoras pesadas que flanqueaban la entrada y a un buen número de los guardias, al mismo tiempo que hace que los demás se tiren al suelo o corran a esconderse. Finalmente, el autobús choca contra la pared del fondo el hall, donde se encuentran los ascensores y una nube de humo y polvo cubre toda la estancia. El motor e Betsy se para, como un latido agónico, al tiempo que sus dos ruedas delanteras, destrozadas, caen al suelo. Como un viejo animal, como un ser mitológico cansado ya de demasiadas batallas, cae sobre sus rodillas delanteras y se queda inmóvil, con el humo negro que le sale del motor como último aliento. La estancia se queda sumida en el silencio por unos momentos, mientras el humo y el polvo se van disipando, como si el telón se volviese a levantar. Los guardias que quedan vivos, apenas diez, se empiezan a incorporar tratando de entender que es lo que ha pasado. Pero no tienen demasiado tiempo, desde las ventanas del autobús les responde el ruido de armas de fuego y en pocos segundos todos son abatidos y otra vez el silencio se adueña de la sala. Luego unos golpes contra la puerta del autobús, que ha quedado atascada por el golpe, hasta que por fin sale disparada y cae al suelo de mármol con un gran estruendo. Bridge baja del autobús y se queda mirando el lamentable estado de Betsy. El siguiente en bajar es Johnnie, que mira desolado a lo que durante los últimos años ha sido su hogar y el del Doctor. Bridge le pone la mano en el hombro.&lt;br /&gt;- Lo siento. No había otra forma de entrar.&lt;br /&gt;- No te preocupes. Era un buen cacharro y siempre respondió. Ha caído como una valiente. &lt;br /&gt;Acto seguido baja Helen y Martin y luego Peter, todos armados.&lt;br /&gt;- Por esas escaleras de ahí –dice Peter señalando unas escaleras que descienden-. Al laboratorio debe llegarse por ahí.&lt;br /&gt;Las escaleras llevan a unas puertas blindadas que no tienen pinta de poder volarse fácilmente. &lt;br /&gt;- Lo que no sé es como demonios vamos a flanquear esas puertas. &lt;br /&gt;- Déjamelo a mí –dice Walker, sacando un viejo ordenador portátil de su mochila-, ya me esperaba algo así.&lt;br /&gt;Se acerca a las puertas y desmonta el panel donde se introduce la clave para abrirlas. Conecta el portátil al Terminal y empieza a teclear frenéticamente, con una sola mano, mientras que con la otra sujeta el portátil. Después de diez minutos en los que los demás tienen que cubrirle un par de veces de los ataques esporádicos de algunos guardias, las puertas se abren con un sonido casi místico. &lt;br /&gt;- ¡Si! Soy un monstruo.&lt;br /&gt;- Pues vamos, no perdamos tiempo –dice Helen introduciéndose la primera por el pasillo que ha aparecido. Detrás de ella va Peter y luego el resto. El pasillo está iluminado por luces alógenas y es de mármol blanco, lo que da una sensación total de asepsia. Todo está en silencio y Helen va llegando a un par de puertas dobles. Apunta con su arma por si algo saliera de ellas, pero de poco le sirve, las puertas se abren y una fuerza invisible la arrastra dentro como si la chica fuera una hoja de papel arrastrada por una fuerte corriente. El que más cerca está es Peter, que se lanza tras ella de un salto, desapareciendo en la oscuridad de la habitación, igual que Helen. Las puertas son cerradas tras ellos por una mano invisible y cuando Johnnie se acerca a ellas, un campo de fuerza le lanza un para de metros hacia atrás contra la pared. Johnnie se vuelve a levantar dolorido y se vuelve a lanzar contra el campo de fuerza con idéntico resultado, una vez más, es lanzado contra la pared. Cuando va a intentarlo de nuevo, hace falta que lo sujeten entre Bridge y Martin al mismo tiempo, mientras grita el nombre de Helen.&lt;br /&gt;-Piensa un poco, Johnnie –le dice Martin-. Está más que claro que no podemos pasar. Busquemos otra entrada o la forma de destruir a estos malditos.&lt;br /&gt;-Tiene razón, chico –añade Bridge-. Peter está con ella, no permitirá que le pase nada malo.&lt;br /&gt;Walker, devorado por la rabia, se suelta de la presa de sus dos amigos y empieza a andar pasillo adelante, sin decir una palabra. Bridge y Martin le siguen, sin atreverse a rozar la puerta, ni a mirarla siquiera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-7399759160845082020?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/7399759160845082020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=7399759160845082020' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/7399759160845082020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/7399759160845082020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/09/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_21.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-5549041059827088891</id><published>2010-09-18T22:14:00.001+02:00</published><updated>2010-09-18T22:15:13.875+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes.</title><content type='html'>&lt;span style="color: #cc0000; font-size: large;"&gt;Episodio 23: &lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="color: #cc0000;"&gt;No habrá&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;fumata blanca.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;Las fuerzas rebeldes no tienen demasiado tiempo para celebrar la caída de la gigantesca máquina de guerra pilotada por el coronel Henninger. La otra bestia, de carne y hueso, aunque duros como el acero, aplasta todo lo que se cruza a su paso. Los edificios tiemblan simplemente con sus rugidos. Solo quedan dos tanques en pie, uno de ellos el M1 de Connor que dispara escondido desde un edificio. Las tropas están replegadas, escondidas, agazapadas entre los escombros, disparando a la desesperada, mientras los Nephilim, que han sufrido muchas bajas, siguen lanzando su fuego contra el monstruo que cada vez está más enfurecido. Están perdiendo la batalla. Esa es una realidad firme. Jacob lucha con desesperación con la bestia, pero es mucho más poderosa que la bestia mecánica. Es más rápida y su piel es mucho más difícil de atravesar, su espada levanta heridas y la sangre le salpica, pero nada parece interferir el camino de la bestia. Johnnie le ha seguido cubriendo desde el edificio, pero los cohetes tampoco le hacen demasiado, y hace bastante que no dispara, así que supone que el chico se habrá quedado sin proyectiles. Lo único que tiene claro, es que, o abaten rápido a esa maldita cosa, o la batalla acabará muy pronto. Entonces se da cuenta de que se ha despistado y ha dejado su flanco al descubierto. Son segundos, pero parecen años. Ve como un tentáculo enorme se dirige hacia él a tal velocidad que casi pude sentir el impacto antes de que llegue. Pero nunca llega. Una sombra se interpone entre él y la bestia. Un destello fugaz. El monstruo grita, pero esta vez no de rabia, si no de dolor, mientras comprueba atónito como una parte de su tentáculo cae al suelo. Jacob esta a punto de preguntarse que ha pasado cuando ve una sombra que se lanza contra la cabeza de jabalí del engendro, sin molestarse en esquivar los tentáculos que salen a su paso, ya que los cercena. Peter no llueva una espada de fuego angélico, lleva su fiel hoja, Tadeusz, que ahora parece más poderosa que nunca. La boca de jabalí, con sus colmillos como árboles, le lanza varios bocados, pero Peter consigue esquivarlos batiendo sus alas negras. La lengua viscosa de la criatura se lanza contra el, despidiendo un olor nauseabundo que hace que al Nephilim se le salten las lágrimas, pero un hábil tajo con la espada le hace darse cuenta al monstruo del error que ha cometido cuando la punta del apéndice sale disparada y cae al suelo. El monstruo grita y se tambalea moviendo la cabeza con furia. Da dos pasos hacia atrás y eso es lo que Peter estaba esperando, se lanza contra la cabeza y en un segundo los dos ojos cuelgan de sus órbitas absolutamente inútiles. Mas rugidos de dolor y Peter se deja caer hacia atrás.&lt;br /&gt;-¡Jacob! ¡Nephilim! ¡A mi señal! –dice mientras cae.&lt;br /&gt;Cuando ya ha pasado la boca, se gira sobre sí mismo y clava a Tadeusz en la garganta del monstruo hasta la empuñadura. Entonces el monstruo abre la boca todo lo que puede para lanzar un grito agónico. Esa es la señal y los Nephilim no necesitan más. Varias bolas de fuego angélico salen disparadas y penetran en la boca del monstruo que deja de gritar al instante, a pesar de que el fuego le devora por dentro y el dolor es insoportable. Peter sigue sujetando con fuerza la empuñadura de su espada y empieza a girar en torno al cuello del monstruo hasta que la cabeza de la criatura cae al suelo como una montaña. &lt;br /&gt;Las tropas aliadas no necesitan más y se lazan con furia ciega contra las tropas de la Corporación. Los Nephilim gritan desde el cielo y se lanzan contra los soldados enemigos y Peter pone un pie en tierra y deja que su acero sacie su sed de sangre. Tiene alguien detrás, se gira y ve un cañón que le apunta.&lt;br /&gt;-Ya era hora de que aparecieras, cabronazo –le dice Johnnie bajando el arma.&lt;br /&gt;-Sí, ya me he dado cuenta de que no sabéis arreglároslas sin mí. &lt;br /&gt;-Hijo de puta –responde Johnnie sonriendo-, ¿no has visto lo que hemos hecho Jacob y yo con el robot ese?&lt;br /&gt;- ¿La cafetera era? ¿No bastaba con desenchufarla? Por todos los demonios, ni siquiera teñía tentáculos. &lt;br /&gt;- Siempre serás un bastardo arrogante. &lt;br /&gt;- Ya sabes que no es chulo el que quiere, si no el que puede –responde Peter riendo.&lt;br /&gt;- ¿De verdad te has perdido media batalla por un polvo?&lt;br /&gt;- No era un polvo. Había que cerrar esa puerta para poder abrir otras. No podía luchar con el peso de esa cadena.&lt;br /&gt;- ¿Estás libre entonces?&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;-Pues vamos a patear culos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las pantallas del cuarte general, el Líder, el general Xavier y su Santidad, ven caer al enorme monstruo bajo la espada y el fuego de los Nephilim. El sacerdote parece haber perdido la cabeza y al tiempo que solloza por la perdida de su criatura, grita incoherencias sobre Ángeles y castigos divinos.&lt;br /&gt;-¡Por el amor de dios, Silvio, cálmate! –Le grita el Líder- ¿Qué demonios son esas criaturas voladoras?&lt;br /&gt;-¿No lo ves, Jeremmiah, no lo ves? –Responde el Papa- Son Ángeles. Dios nos está castigando. Ya te lo advertí, te advertí sobre mis sueños y visiones. &lt;br /&gt;-Eso son locuras de un trastornado –interviene irritado el general-. Santidad, por favor, es usted un hombre de ciencia, serénese.&lt;br /&gt;Jeremmiah no sabe bien que pensar. Todo aquello no tiene ningún sentido, pero lo que no puede negar es lo que están viendo sus ojos. Delante de sí tienen a unos hombres y mujeres con alas y espadas de fuego. Y la verdad es que la explicación más plausible es que son ángeles. Siente que le va a estallar la cabeza, ¿ángeles? ¿En serio? ¿Dios existe, y el diablo y todo eso? No tiene ningún sentido, la iglesia esta de su lado, es parte de su gran imperio, porque iba Dios a mandar a sus soldados para destruirlos. Pero lo que también tiene claro es que las tropas se van a dispersar como no las replieguen en orden.&lt;br /&gt;- General, ordene a las tropas que se replieguen y se aposten para aguantar el asalto. Nos recluiremos en el laboratorio, pase lo que pase no pueden llegar a allí. &lt;br /&gt;Su Santidad no espera a que Jeremmiah acabe de hablar. Chillando como un loco, sale corriendo y recorre los pasillos del cuartel general hasta que el aire de la noche le da en la cara. Corre en la noche, una noche extrañamente tranquila, tendiendo en cuenta el que ruido de las explosiones y los disparos está cada vez más cerca. Pero Silvio no se detiene, quiere llegar a su mansión y esconderse allí hasta que todo pase y, si no, ya buscará la manera de huir. Por fin consigue llegar a su santuario, su mansión. Cierra las puertas y las atranca con muebles. Pero no se siente seguro y, pasando de largo sus aposentos, entra en la enorme estancia que da cobijo a su harén. Es una habitación enorme donde al menos veinte chicas jóvenes dormitan semidesnudas en sus camas. Algunas se están duchando en las duchas y saunas que hay instaladas al final de la estancia. Las jóvenes jamás pueden salir de allí, al menos que su Santidad las convoque. Pero allí hay alguien más. Alguien que no debería estar ahí, el hombre de fría belleza que se le apareció en sueños.&lt;br /&gt;-¿No pensarías, Santidad, que seria así de fácil escapar? No de mí. &lt;br /&gt;-¿Quién eres tú? ¿Qué quieres de mí?&lt;br /&gt;-Sabes muy bien quien soy. Tu corazón te lo dice. Di mi nombre, Papa, di el nombre del más hermoso de los ángeles. &lt;br /&gt;-¿Miguel?&lt;br /&gt;-¿Me tomas el pelo, insecto?&lt;br /&gt;-Lucifer –dice Silvio Panterini, y no es capaz de decir nada más. Al pronunciar el nombre del ángel parece que la habitación se ha enfriado. &lt;br /&gt;-Eso soy yo, Santidad. El mismo. Y en cuanto a qué hago aquí, voy a hacer mi trabajo, voy a llevarte conmigo. A ti he bajado en persona a buscarte. &lt;br /&gt;-Eso no es posible. Soy un servidor de Dios, el habla por mi boca. El señor jamás permitiría que vaya al infierno.&lt;br /&gt;-Tú nunca has hablado con Él. Ya no habla con nadie. Ya no le importáis, la prueba palpable es que os ha dejado hacer todas las monstruosidades que tu querida Corporación le ha hecho al mundo sin mover un dedo.&lt;br /&gt;-¡Lo hemos limpiado de indignos!&lt;br /&gt;-No me voy a molestar en discutir con un fanático enfermo como tú quién es el que os ha dicho que vosotros sois los dignos. Has matado, violado, retorcido la naturaleza a tu voluntad, esclavizado. Es la hora de pagar padre. &lt;br /&gt;Lucifer levanta la mano y un montón de sombras empiezan a surgir de las paredes y el techo. Las sombras se dirigen hacia las chicas y parecen que van entrando en ellas, una a una. Una vez todas las sombras han desparecido dentro de los cuerpos de las jóvenes, sus ojos se vuelven completamente negros.&lt;br /&gt;-Bien, Santidad. Alguno de mis queridos demonios se han unido a tus chicas y seguro que las van a convencer para que sean ellas misma las que te den tu merecido. Nos vemos ya sabes donde.&lt;br /&gt;Las chicas, con una sonrisa absolutamente aterradora, empiezan a andar hacia el pontífice, que trata de abrir las puertas. Pero están atrancadas y por más que tira de ellas no se mueven ni un ápice. Pero pronto deja de tener importancia eso. Las chicas le dan alcance y se lanzan contra él como locas, arañando, mordiendo y golpeando. Silvio grita, pero nadie puede oírle. Lo que casi si puede oír él es como le van arrancando la piel a tiras, con uñas y dientes. Su blanca túnica ya no es más que un montón de jirones rojos en el suelo. Una de las chicas le arrana la lengua de un bocado y otra le saca los ojos, pero le dolor y los sonidos siguen hay. Una agonía en la oscuridad y el dolor más atroces, sintiendo como varios pares de uñas escarban en su estomago y van separando la piel, desgarrándola, para meter las manos por agujeros recién abiertos y sacar sus tripas al aire. Entones empieza a sentir los mordiscos en la garganta y siente su propia sangre en la boca y la falta de aire. Se ahoga, se va ahogando poco a poco, vapuleado por el dolor, hasta que todo desaparece. El Papa ha muerto, pero el mundo está desgarrado y ni en los próximos días, ni en las próximas semanas habrá una fumata blanca. Quizás ya nunca la vuelva a haber. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://login.live.com/login.srf?wa=wsignin1.0&amp;amp;rpsnv=11&amp;amp;ct=1284808145&amp;amp;rver=6.0.5285.0&amp;amp;wp=MBI&amp;amp;wreply=http:%2F%2Fmail.live.com%2Fdefault.aspx&amp;amp;lc=3082&amp;amp;id=64855&amp;amp;mkt=es-es"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-5549041059827088891?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/5549041059827088891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=5549041059827088891' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/5549041059827088891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/5549041059827088891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/09/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_18.html' title='La invasión de los girasoles mutantes.'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-7541057119625779672</id><published>2010-09-14T18:18:00.000+02:00</published><updated>2010-09-14T18:18:34.249+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 22: Fuego angélico.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Todo estalla tan rápido que no saben como reaccionar. El fuego, los gritos, las llamaradas. La calle de pronto es tomada por tropas de la Corporación que parecen salir de todas partes. De cada ventana, de cada alcantarilla. La retaguardia ya no es una opción de huida, hordas y hordas de frenéticos girasoles que se lanzan con furia ciega la taponan. Bridge trata de no perder el control de Betsy, trata de no penar en los camiones aliados, en los Hunvves que ya están ardiendo. Trata, sobre todo, de salir de esa maldita calle que se ha convertido en una trampa mortal. Los demás queman munición de forma desesperada, sabiendo que cada segundo que siguen expuestos al fuego enemigo es una posibilidad más de que una bala perdida encuentre dueño o de que les vuelen por los aires. &lt;br /&gt;-¡Sácanos de aquí, Bridge, maldita sea! –grita Helen.&lt;br /&gt;-Eso intento, ¿acaso crees que esos muchachos de ahí fuera me lo están poniendo fácil?&lt;br /&gt;-No sé como te lo están poniendo, amigo –interviene Martin. Pero la chica tiene razón, o nos sacas de aquí o esta batalla dejará de preocuparnos dentro de muy poco.&lt;br /&gt;-Dejad a Bridge que conduzca y seguir disparando, cada segundo que malgastáis en hablar es uno de esos mamones que se queda sin su ración de plomo.&lt;br /&gt;A Bridge le cuesta un enorme esfuerzo mantener el volante firme, es como si pesara dos toneladas y el autobús fuera de puro mármol. Los disparos silban cada vez más cerca y el calor de las explosiones es cada vez más amenazadoramente patente. Tiene que hacer algo, tiene que hacer algo pero no se le ocurre nada. Hasta que pasan por una calle muy estrecha. Apenas hay tropas en ella. Si consigue que algunos de los Hunvees y transportes le sigan, habrán conseguido unos minutos para reorganizarse. Solo hay un problema. En medio de la calle hay una autovía elevada que la cruza y tiene serias dudas de si Besty cabrá por de debajo. &lt;br /&gt;-¿Qué demonios haces, Bridge? ¿Por qué te paras, es qué quieres que nos acribillen? –le chilla walker.&lt;br /&gt;Tiene que tomar una decisión y tiene que tomarla rápido. No hay más tiempo que perder. El corazón le late a mil por hora y trata de no escuchar a sus compañeros que le chillan para que se mueva. Y por fin, con el alma en un puño, suelta un agónico agarraros y, girando a la derecha, pisa el acelerador a fondo. Según se acerca el hueco le parece cada vez mas pequeño, pero ya no hay vuelta atrás, es una calle estrecha y no podrá maniobrar para dar la vuelta. &lt;br /&gt;-Bridge, ¿qué haces? ¿Estás loco? No vamos a pasar -le grita Helen.&lt;br /&gt;-Bridge, demonios, hazle caso, es demasiado bajo –corrobora Martin.&lt;br /&gt;La verdad es que empieza a pensar que sus amigos tienen razón. Le sudan las manos y le zumban los oídos. El sonido del motor de Betsy a toda potencia le parece el de un enjambre de abejas cabreadas. Los chillidos de sus amigos son ensordecedores y el hueco por el que pretende meter el viejo autobús ahora le parece ya terriblemente pequeño, y hasta parece sonreírle con malicia. Sus amigos gritan aterrorizados y ya es tarde hasta para frenar. Cierra los ojos y pisa el acelerador un poco más a fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La plaza es un infierno. Connor aun no entiende como su viejo carro de combate sigue en pie. Le duelen los músculos de sujetar con fuerza los mandos del vehiculo y está tan empapado en sudor que teme que vaya a deshidratarse de un momento a otro. La columna de tropas y Hunvees que entró por el flanco izquierdo de la ciudad ha conseguido romper el cerco y unirse con ellos en la plaza, pero las tropas de la Corporación, a pesar de haber perdido un buen número de carros, parecen multiplicarse. Pero eso no es lo peor, lo peor es que, desde hace unos minutos, se están enfrentando a la nueva pesadilla cocinada por alguna mente enferma en los laboratorios de la Corporación, unos monstruos deformes, mitad gorila mitad caniche, cuya ferocidad y fuerza exceden con mucho la de los girasoles. Han aparecido en manadas, gritando y masacrando todo lo que encontraban a su paso, incluidos a los propios soldados corporativos. Despedazan hombres como si fueran de papel y lanzan grandes trozos de piedra enormes que destrozan todo lo que encuentran a su paso. Connor sabe que no aguantarán mucho. Pero no tiene demasiado tiempo para pensar, una de esas criaturas se pone delante del M1 y lo para con las manos, Connor apenas puede creerlo, pero no consigue hacer avanzar la bestia de acero. Francis sabe que en ese momento quedarse quieto es la forma mas rápida de que algún enemigo haga blanco en ellos. Pero dos bestias más se han colocado detrás y a lado derecho del tanque amenazando seriamente con volcarlo y, si eso pasa, estarán perdidos, no podrán salir de debajo. Entonces una luz llena las pantallas del tanque y ciega a todos sus ocupantes. Un segundo después, las criaturas han desaparecido. Fuera está pasando algo, las bestias rugen y las tropas gritan.&lt;br /&gt;-¿Qué demonios es eso, señor? –pregunta uno de los tripulantes del tanque.&lt;br /&gt;Connor no responde, no tiene ni idea, pero piensa averiguarlo. Deja los mandos del tanque y abre la escotilla de la torreta. Justo en frente de él. Hay un hombre volando. Lleva una larga melena suelta y unas etéreas alas rojas que bate con fuerza. En la mano blande una especie de espada de fuego hace cuyo resplandor hace que Connor tenga que levantar la mano para protegerse los ojos. &lt;br /&gt;-¿Cómo va eso, alcalde? ¿Le ha ce falta alguna manita? –pregunta Jacob riendo como un loco.&lt;br /&gt;-Ya era hora de que aparecierais –le grita Connor.&lt;br /&gt;-Pendón por el retraso, nos hemos estado encargando de un campo enorme de girasoles que les acechaban por la espada. Pero ya estamos listos para unirnos a la fiesta. ¡Nephilim! ¡Sin tregua!&lt;br /&gt;Y Connor, embelesado, ve como los medio ángeles se lanzan sobre las tropas y criaturas de la Corporación descargando sobre ellos una lluvia de fuego angelical. Vuelan con tal gracia que parece que estuvieran siendo arrastrados por el viento. Jacob es como un torbellino de hermosa destrucción. Sus gritos, de una ferocidad absoluta, se alzan por encima del estruendo de la batalla y siega con su espada de fuego angélico todo lo que encuentra a su paso. Los Nephilim han equilibrado la balanza y su aparición ha dado ánimos a las tropas, pero no quiere engañarse, el enemigo sigue siendo poderoso y las bestias y soldados parecen que siguen saliendo de debajo de cada adoquín. Pero los Nephilim, a pesar de su aspecto hermoso, son como fieras desatadas, y aquí es donde Connor ve la verdadera naturaleza de los ángeles, los perros de guerra de Dios, sus fieros soldados. Y cuando Connor esta sumido en esos pensamientos, el rugido que horas antes les encogió el corazón en la distancia, hace acallar todas las voces y sonidos de la batalla, y por un instante, hombres, bestias y Nephilim dejan de matarse. El rugido amenaza con destruir los edificios en un estado bastante lamentable por las consecuencias de la batalla. Y después del rugido, unos pasos, unos pasos que hacen que el suelo tiemble. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bridge grita como un loco. El corazón se le está atragantando en el esófago y se le escapan unas pequeñas lagrimillas de pura euforia. Mira por el retrovisor y ve a tres estatuas de mármol absolutamente inmóviles que se parecen bastante a sus amigos, lo cual le hace bastante gracia y se empieza a reír como un poseso. &lt;br /&gt;-¿Veis? Os dije que pasábamos, no se por qué dudáis de mi –dice chillando, aunque una voz, una voz muy pequeña y asustada desde alguna parte de su interior, le grita que es una carbón y que el primero que estaba aterrorizado era él. Pero prefiere no escucharla. &lt;br /&gt;Una buena parte de sus vehículos han pasado detrás de Bridge y ha salvado gran parte de la columna. &lt;br /&gt;-Buen trabajo, Bridge, nos has salvado el culo, ya lo creo –le grita Walker, mientras Martin sigue con la mirada perdida, blanco, y susurrando algo así como, hemos pasado, hemos pasado-Gira a la izquierda en cuanto puedas, creo que por ahí llegaremos a encontrarnos con el resto de nuestras fuerzas y con el alcalde. &lt;br /&gt;Bridge gira una esquina y enfila una calle ancha, con lo que queda de las fuerzas aliadas detrás de él. Delante de ellos puede ver humo y el detonar de explosiones. La batalla ha llegado allí también, no cabe duda. Detrás de Bridge, el sonido de las armas al ser cargadas es el indicador de que todo empieza de nuevo. El volante vuelve a pesarle dos toneladas y cada que vez que están más cerca de la plaza, más puede sentir el calor del fuego y de las explosiones. Pero luego todo deja de tener importancia, cuando llega el rugido, ese rugido aterrador hace que todo en la noche deje de tener importancia. Cuando llegan a la plaza la batalla se está volviendo a reactivar pero, de entre todas las cosas horribles y sorprendentes que ven, los caniche-gorila, los Nephilim volando y soltando cegadoras bolas de fuego angélico, nade de eso es lo suficientemente importante para captar su atención. Más que nada porque es muy difícil que nada pueda distraerles de los dos monstruos de más de diez metros que lo destrozan todo a su paso en medo de la plaza. Uno es una bestia mecánica, una armadura que con ametralladoras pesadas en ambos brazos que escupe fuego a diestro y siniestro. El sonido que producen sus partes de metal al moverse es ensordecedor, pero nada comparado con los rugidos de la otra bestia, una especie de lagarto con tentáculos y cabeza de jabalí. Aplasta todo lo que pasa a su lado y de un manotazo aparta de todos los Nephilim que se lanzan contra él. Los proyectiles de los carros, al igual que las bolas de fuego angélico, solo parecen enfurecerlo.&lt;br /&gt;-Bridge, saca a Betsy del medio de la plaza, buscad un lugar seguro desde donde disparar, es lo que están haciendo los demás, en campo abierto somos blancos seguros para esas cosas –diciendo esto, Johnnie se va al final de Betsy y empieza rebuscar entre las cajas de municiones y saca dos maletines con aspecto de ser muy pesados.&lt;br /&gt;-¿Dónde vas tú? –Le pregunta Helen.&lt;br /&gt;-No te preocupes, volveré –le da un beso y sale corriendo por la puerta, perdiéndose en el caos de la plaza. Helen intenta decirle algo, pero la guerra acalla las voces y todas las historias.&lt;br /&gt;Jacob, desde lo alto, sopesa, la bestia mecánica, o la bestia de carne. La carne es carne y hasta donde sabe, el acero es más duro y peligroso, así que se lanza contra el gigante de acero. Esquiva las balas con una habilidad pasmosa, batiendo las alas con fuerza. Llega hasta el pecho y golpea con su espada de fuego, deja un buen agujero, pero algo superficial, nada serio. Lo malo es que el golpe hace que baje su guardia lo justo para que el robot le propine un manotazo que le lanza contra un edificio. Atraviesa la pared, pero no hay tiempo para lamentaciones ni para dolor, se pone en pie, sacude las alas y vuelve a la pelea. Intenta llegar hasta la cabeza del robot, pero los brazos son demasiado largos y, sorprendentemente teniendo en cuenta su tamaño, muy rápidos. Solo puede esquivar manotazos a duras penas. Pero tiene una idea. Empieza a retroceder, como si estuviera perdiendo terreno, como si las fuerzas le fallaran. La bestia de acero ha caído en su trampa, se lanza contra él con más furia, con más fuerza, multiplicando sus ataques. Tiene que estar muy atento, un solo descuido y uno de esos golpes puede acabar con él. Por fin siente lo que quería, la pared del edificio en su espalda. Sonríe, un respiro, ahí esta, el golpe que esperaba, un puñetazo terrible, lo esquiva un segundo antes de que el puño de acero choque contra él, volando hacia abajo. El puño de la máquina choca contra la pared y se mete hasta casi el hombro, quedando atrapado. Jacob gira sobre si mismo y golpea con su espada, con todas las fuerzas y la rabia de las que es capaz, en la axila del robot. Un estruendo y el brazo queda separado del cuerpo. La maquina queda aturdida, trastabillando. Justo en ese momento, la voz de Johnnie llega desde uno de los pisos mas altos del edificio. &lt;br /&gt;-¡Eh! Hombre de hojalata, mira al pajarito –lleva un lanzamisiles y suelta un proyectil que golpea a la maquina justo en la cabeza. El robot se tambalea, hacia su derecha y queda apoyado en un edificio. En la cabeza se ha abierto un hueco, y en ese hueco puede verse al piloto. Nada menos que el coronel Anton Henninger, que no sabe bien que le ha pasado por encima. Ni lo llega a saber, porque justo cuando empieza a espabilarse, Jacob le lanza una bola de fuego angélico que vuela en mil pedazos la cabeza y al coronel con ella. El robot ni siquiera cae. Se queda apoyado en el edificio destrozado, como un muñeco triste.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-7541057119625779672?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/7541057119625779672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=7541057119625779672' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/7541057119625779672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/7541057119625779672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/09/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_14.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-8916583701685364038</id><published>2010-09-10T21:14:00.002+02:00</published><updated>2010-09-12T23:45:56.855+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 21: Nena, la próxima vez no seré tan agradable&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Las hormigas de un hormiguero cercano a El Dorado están aterrorizadas. Ya lo dijo el gran profeta Hormigamus, en los albores de la fundición del hormiguero. La tierra temblará y se abrirá y se tragará a todas las hormigas. Lo que nunca especificó es si era a todas las hormigas del mundo o a las de ese hormiguero en concreto. Claro, que en el mundo de las hormigas, la distancia entre un hormiguero y otra es tan grande, que todos los hormigueros piensan que están solos en el universo. Más o menos como los humanos. Lo que tampoco tuvo en cuenta Hormigamus, es que unos veinte años después de esa profecía, que en tiempo hormiguil son eras y eras, el hombre iba a inventar una maquina monstruosa. Una maquina autopropulsada, de toneladas y toneladas de acero y gran poder de destrucción que iba a llamar carro de combate, o simplemente tanque. Y eso es lo que esta haciendo temblar las tierras y las vidas de las apacibles hormigas. La columna de carros de combate de los rebeldes que se dirige hacia el cuartel general de la Corporación. Es una columna bastante heterogénea. A la cabeza va el M1 del alcalde Connor. Le siguen varios M1 más, algún viejo M48 que conoció días mejores. Hay hasta un LVTP, al que le han colocado un lanzacohetes en la parte de arriba y llama la atención un viejo Sherman que algún loco ha conseguido hacer funcionar para darle un último momento de gloria. Los camiones empiezan a flanquear las columnas cargados de tropas y seguidos por los Hamvees. A pesar del ensordecedor ruido de los motores, parece que la quietud es aplastante. La ciudad parece un espejismo, aunque cada vez está más cerca y los hombres y mujeres sienten el miedo, como una sombra, que les hace no decir ni una sola palabra. De todas formas, ¿qué se podría decir? Betsy resalta como la luz de una antorcha en unas viejas olimpiadas. A la cabeza de la columna que flanqueará la ciudad por la derecha, entre los tonos militares, su color amarillo es como una estrella fugaz cargada de tristeza, una estrella que se dirige en clara colisión a una mayor, provocando así la muerte de las dos. Dentro, Bridge conduce con mano firme, evitando pensar en nada, aunque no puede evitar pensar que no hubiera estado demás que hubiera alguien que ansiara su vuelta o, al menos, alguien que llorara su muerte. Pienso cambiar eso si vuelvo, se dice.En un asiento, Martin, tratando de luchar contra la presión, piensa que le hubiera encantado hacer un trío antes de morir, así que intentará por todos los medios no morir esa noche. Helen se ha sentado sola. Johnnie esta ahí, pero por alguna extraña razón, la cercanía de la muerte no le preocupa tanto como la posible muerte de él, y necesita estar sola. Johnnie la conoce y la entiende de sobra. Además otro pensamiento no se le va de la cabeza.&lt;br /&gt;- ¿Dónde coño esta Doc? –Dice al fin en voz alta-. Dijo que iría a la batalla con nosotros.&lt;br /&gt;- Ya no se llama Doctor Spawlding –empieza a decir Bridge.&lt;br /&gt;-Yo no sé quién coño es ese tal Peter Connnor. Sé quien es Doc, llevo mucho tiempo en la carretera con él. Y dijo que estaría aquí. &lt;br /&gt;-¿No creerás que Peter se iba a perder la batalla, no? –pregunta Bridge.&lt;br /&gt;-Doc, no. No conozco demasiado a ese Peter que ha vuelto de la tumba.&lt;br /&gt;-Ha ido a verla –dice Helen sin dejar de mirar por la ventanilla. La noche está cerrada.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Ver a quién?&lt;br /&gt;-¿A quién va a ser, John?&lt;br /&gt;-A esa puta. ¿Cómo? ¿Cómo va a entrar él solo ahí? ¿Es qué no le ha matado ya bastantes veces?&lt;br /&gt;-Dice que esta vez será diferente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Connor está nervioso. Fue instruido, pero hace mucho, y jamás entró en combate. Se siente insignificante y no entiende que hace él guiando a unas pobres almas en la batalla final del mundo. Dentro del tanque hace demasiado calor y el sudor hace que se le pegue la ropa de combate al cuerpo. Por las pantallas de visón nocturna del tanque todo se ve tranquilo y parece que ya casi puede tocar los edificios con la mano. Una ciudad. Ya casi ni recordaba como eran, con calles, alumbrado, edificios. Casi siente una punzada por tener que destruirla. Su tripulación está nerviosa. No, su tripulación tiene miedo. Qué demonios, él también tiene miedo. &lt;br /&gt;Empiezan a franquear los primeros edificios. Es una calle estrecha y larga que acaba en una gran plaza. Una plaza demasiado grande, demasiado espacio. Un buen lugar para una emboscada. La columna sigue, los tanques levantan el asfalto a su paso. Una treintena de carros de otra época que desentumecen sus viejos miembros para otra batalla. Servidores ciegos y leales que nunca descansarán y dejarán sus cuerpos en el campo de batalla, pero nunca morirán solos, ese es su triste sino. La plaza ruge bajo el peso de las cadenas y los ruidos de los motores chocan en las paredes de los edificios.&lt;br /&gt;Todo esta a oscuras, pero cuando el ultimo tanque ha entrado en la plaza, un sin fin de focos se encienden y la cara de un hombre aparece en un centenar de pantallas de televisión. &lt;br /&gt;-Ejército invasor. ¿Hay alguien que esté al mando? Les habla el general Xavier, comandante en jefe de las fuerzas de la Corporación. &lt;br /&gt;Ese soy yo, piensa Connor. También piensa que es de estúpidos caer en un atrampa que sabes que te han preparado. Pero con total resignación, abre la escotilla.&lt;br /&gt;-Yo estoy al mando de esta fuerza. La fuerza de los pueblos libres de la Tierra.&lt;br /&gt;-¿Tienes nombre o debo llamarte solo rata? –Pregunta el general con evidente desprecio. A través de las pantallas de televisión su sonrisa es diabólica y sus ojos más azules que nunca. &lt;br /&gt;-Soy el sargento de las fuerzas especiales y alcalde de Crow Valley, Francis Connor. Y –una voz le dice, piensa bien lo que vas a decir, viejo. Pero luego piensa que lo bueno de estar al borde del abismo y con un pie haciendo equilibrios, es que puedes decir lo que quieras-, y os exigimos que os rindáis y os dispongáis a ser juzgados por crímenes contra la humanidad.&lt;br /&gt;La risa del general Xavier es atronadora, amplificada y rebotada por las fachadas. Parece poseído, como si no pudiera parar de reírse.&lt;br /&gt;-¿Rendirnos? ¿La clase superior? ¿La raza dominante? ¿A un puñado de ratas? No, amigo mío. No solo no nos vamos a rendir. Sino que no os daremos la misma cordialidad. Os erradicaremos, como se erradica una enfermedad. ¡Sufrid el poder de La Corporación! &lt;br /&gt;Y todo empieza. Como empiezan las cosas grandes y terribles. Con ruido. Con fuego. Con chillidos de dolor. Con la risa de Xavier de fondo, una explosión hace volar por los aires el LVTP cargado de almas que se extinguen como la llama de una vela por la brisa que se cuela por la ventana. De los flancos de la plaza aparecen carros de combate de la corporación. Son más nuevos, mas rápidos, pero no son muchos más, quizás el doble. Pero además, en los balcones parecen soldados con lanzacohetes antitanque. Un impacto no puede contra los M1, pero son muchos. El M1 de Connor recibe un impacto. El calor se hace insufrible, pero el alcalde no pierde el control, gira y enfila a un blindado enemigo de costado, ordena fuego y el carro vuela por los aires. Pero el fuego enemigo es insufrible. Un M48 se convierte en una bola de fuego, mientras varios de los carros aliados empiezan a disparar a las fachadas para acabar con los antitanques de las terrazas y ventanas. Las pantallas vuelan por los aires y al risa del general es sofocada. Dos M1 acorralan a un enemigo y disparan, los proyectiles le cogen de lado y rebotan explotando en la fachada de al lado, que cae encima del carro. El blindado sale con dificultad, justo para que el pequeño Sherman le vuele las cadenas y lo inmovilice. Dos soldados salen del pequeño tanque y disparan por las rendijas del conductor varias ráfagas, pero la torreta se mueve, la torreta se mueve y el pequeño Sherman, como un valiente, mordiendo hasta el final, salta por los aires en mil pedazos. Los dos soldados, gritando la muerte de sus compañeros, siguen disparando, hasta que la torreta del tanque herido deja de moverse. Connor gana las seis de otro carro enemigo. Han recibido un par de impactos, pero el M1 es un hueso duro de roer, a pesar de que ha visto como uno saltaba por los aires cerca suya. Ahora tiene ha ese hijo de puta enfilado y un segundo después de su orden el carro enemigo desaparece bajo la explosión. No tiene demasiado tiempo para alegrarse, su tripulación chilla. Otro carro le ha ganado a ellos las seis. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora antes de todo eso, Celine está tumbada en su cama a oscuras. Otra vez la oscuridad, piensa. Está algo nerviosa. Siempre antes de una batalla. Está en ropa interior, sintiendo la leve brisa que se filtra por la ventana. El vello se le eriza. Y casi puede sentir como la oscuridad la acaricia, lo que hace que se estremezca un poco. &lt;br /&gt;- Siempre serás la mujer más hermosa del mundo, hacía tanto tiempo que no veía tu cuerpo –dice una voz desde alguna parte de la habitación.&lt;br /&gt;Intenta levantarse y saltar a la silla donde están sus ropas y sus armas. Pero una figura oscura se interpone entre medias.&lt;br /&gt;- ¿Quién coño eres, que haces aquí?&lt;br /&gt;- Que frase más prosaica, no mi amor. Esperaba algo más original –dice la figura oscura.&lt;br /&gt;Celine enciende la luz, y por segunda vez en pocas semanas, se le para el corazón al ver a un fantasma. No es capaz de decir nada. Ni una sola palabra.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa, pequeña, tanto me cambia la muerte? Pensaba que solo me había cambiado el peinado.&lt;br /&gt;Celine sigue sin poder decir nada. Peter sonríe, pero su sonrisa no es nada tranquilizadora. Es más bien aterradora. &lt;br /&gt;- Vamos, dime algo. ¡Dime algo maldita sea! –se ha prometido a sí mismo no perder los nervios. Pero luego recuerda que no es un hombre de promesas. &lt;br /&gt;- ¿Cómo es posible, Peter? ¿Es qué no vas a rendirte nunca?&lt;br /&gt;- ¿De qué? ¿De resucitar o de amarte?&lt;br /&gt;Esas palabras se le clavan en el corazón a Celine como dardos de hielo. Peter lo sabe, y por primera vez siente que tiene el control de la situación estando delante de ella. Pero también siente como esos ojos verdes se clavan en él y sabe lo fácilmente que podría perderla.&lt;br /&gt;-Estás distinto –dice al fin ella. &lt;br /&gt;-Es el corte de pelo, no te gusta.&lt;br /&gt;-No eso te queda bien. Estás guapo, es otra cosa. Das miedo, más miedo que de costumbre. Parece que la oscuridad ahora te obedece.&lt;br /&gt;Peter sonríe y despliega sus alas, más negras que la oscuridad de la noche, las bate y el pelo de Celine se mueve revoltoso. Por supuesto ella no sabe que decir y lo único que sale de su boca es:&lt;br /&gt;-Has venido a matarte.&lt;br /&gt;-No, no esta vez, pequeña.&lt;br /&gt;-No me llames pequeña. Así es como me llamabas&lt;br /&gt;Peter se acerca a ella lentamente, con las alas desplegadas. Nota como la joven está paralizada. Pero también nota otras cosas. Con sus sentidos de Nephilim despiertos puede leer muy dentro de los seres humanos. La tiene a menos de un palmo y su respiración le duele. Huele su aliento y es un olor que tiene grabado. Lentamente, sin que ella haga nada para evitarlo, le suelta el sujetador. Y ella se le lanza. Los besos de la guerrera hacen que brote sangre dulce de sus labios y por un instante consigue no pensar en nada, ni en Lucifer, ni en la guerra, ni en la traición de ella. Por unos segundos sagrados, solo siente las uñas y los dientes y el calor de la mujer que nunca ha dejado de amar y la ropa vuela y los gritos lo llenan todo. Luego, siente cada una de las heridas que ella le ha hecho como un trofeo, pero sobre todo siente el cuerpo de Celine desnudo abrazada a él, sobre su pecho. No tienen nada que decir. Y sabe que por un instante ella está a punto de decir un te quiero que les hubiera destrozado a los dos. Así que, como si le arrancaran la piel a tiras, aparta el cuerpo de ella y se levanta. Se viste, sintiendo la mayor tristeza que jamás ha sentido y un segundo antes de desaparecer en la oscuridad, dice una sola frase.&lt;br /&gt;-Nena, la próxima vez no seré tan&amp;nbsp;agradable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-8916583701685364038?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/8916583701685364038/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=8916583701685364038' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/8916583701685364038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/8916583701685364038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/09/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_10.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-192228817479041986</id><published>2010-09-07T18:23:00.000+02:00</published><updated>2010-09-07T18:23:12.638+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 20:&amp;nbsp;&amp;nbsp;Rugidos al atardecer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos, El Dorado parece desierta. Los edificios se alzan altos y tranquilos, como estirándose a la luz del atardecer. Dentro de unas horas, cuando baje el sol y la noche estire su brazo, el fuego y los gritos devorarán el lugar y con él un buen número de almas, unas inocentes, otras no tanto, quizás. Por eso, ese breve silencio, ese frágil momento, a Francis Connor le saben a gloria. Junto a él, su sobrino y Johnnie contemplan la ciudad, y ninguno sabe muy bien que decir.&lt;br /&gt;-¿Algún plan? –se decide por fin Peter a hablar.&lt;br /&gt;-El militar es tu tío –responde Walker.&lt;br /&gt;- Lo mejor será –interviene el alcalde Connor- que los blindados entren por el centro, provocando un tapón, así no podrán rodearnos. El resto de tropas y los Hunvee se encargarán de los flancos. &lt;br /&gt;-Los Nephilim atacaran desde arriba y ayudarán en los flancos. &lt;br /&gt;-¿Desde arriba?-pregunta Johnnie y Peter se toca el hombro como única respuesta-. Ah. Sí, las alas. Joder, esto es cada vez más raro.&lt;br /&gt;-De todas formas –añade Peter-, Jacob es un excelente general. Los conoce mejor que yo, él los guiará en la batalla.&lt;br /&gt;-¿Y tú? –pregunta Connor.&lt;br /&gt;-¿Pensabas que no iba a combatir con mi amigo y con mi tío codo con codo?&lt;br /&gt;Tanto Francis como Johnnie solo asienten y sonríen. &lt;br /&gt;-Hay algo que no me da buena espina. Nos están preparando algo importante –dice Johnnie.&lt;br /&gt;-Bueno –contesta Connor-. Ellos tampoco se esperan a los Nephilim.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ralphy esta sentado en una roca, comiendo un poco de queso. Helen se acerca al hombrecillo y se sienta a su lado.&lt;br /&gt;-¿Qué tal, sargento? ¿Nervioso?&lt;br /&gt;-Bueno, no es para menos. Nos lo jugamos todo a una carta.&lt;br /&gt;-Eso es verdad. Una sola carta. ¿Sabes una cosa, Ralphy? Empiezo a pensar que tú sabes mucho de eso.&lt;br /&gt;-¿De qué, Helen? No te entiendo.&lt;br /&gt;-De cartas. Tienes pinta de ser un buen jugador. Tienes pinta de guardarte siempre un as en la manga. &lt;br /&gt;La expresión de Ralphy cambia al instante. Intenta levantarse, pero Helen le sujeta por el hombro, obligándole a permanecer sentado, al tiempo que saca, de una forma muy natural, una de sus pistolas de la funda. &lt;br /&gt;-¿Cómo lo has averiguado? –pregunta Ralphy.&lt;br /&gt;-¿El qué, que todo este tiempo has sido un maldito espía? ¿Qué nos vendiste y qué por tu culpa muchos buenos compañeros murieron? Digamos que V tenía más información de la que dijo en voz alta. Connor me ha dado el honor de hacer justicia. &lt;br /&gt;-¿Y qué piensas hacer?&lt;br /&gt;-Vete. Corre con tus amos, perro despreciable. Pero más te vale no cruzarte conmigo en la batalla.&lt;br /&gt;Ralphy no se mueve. No sabe muy bien que decir ni como reaccionar. Dos finas lágrimas parecen estar a punto de caerle de los ojos, pero eso es mucho más de lo que Helen puede soportar.&lt;br /&gt;-¡Lárgate de aquí antes de que cambie de opinión!&lt;br /&gt;Ralphy se levanta y empieza a correr. Helen mira su arma, como si le pidiera al objeto consejo sobre que hacer. El tacto del metal frío le reconforta en las yemas de los dedos. Sonríe, con la mirada gacha. Dos mechones de pelo le caen sobre los ojos. Se los aparta con delicadeza y se pone de pie. Y sin mirar, apunta hacia donde Ralphy corre desesperado y aprieta el gatillo. El hombre cae pesadamente, como un muñeco, como un fardo. Se queda inmóvil, con la luz de la tarde derramada sobre el mundo, y la sangre saliendo a borbotones de su espalda y de su boca. Helen se acerca. Ralphy emite unos pequeños ruiditos, que no parecen palabras, si no sollozos, mientras la vida se le escapa en forma de espesa mancha carmesí, que va ensombreciendo sus ropas y el suelo alrededor. &lt;br /&gt;- La verdad –dice Helen sin ninguna entonación especial-, es que solo quería ver como tus ojos albergaban un poco de esperanza antes de quitártela. Me pareció una pena justa. &lt;br /&gt;No sabe si el hombre le ha escuchado. Ralphy yace muerto a sus pies y no le importa lo más mínimo. De pronto piensa que no le gusta lo que esta guerra está haciendo con ella. Un ruido a su espalda. Todavía lleva el arma en la mano. Se gira en un segundo y apunta. Peter levanta las manos al tiempo que sonríe.&lt;br /&gt;-Tranquila, tranquila, soy yo.&lt;br /&gt;-¿Por qué tendría que tranquilizarme que un medio demonio se acercara a hurtadillas? &lt;br /&gt;-En realidad es medio ángel -dice Peter bajando las manos-, pero tienes razón, perdona no quería asustarte. ¿Era el espía? –pregunta señalando al cadáver de Ralphy.&lt;br /&gt;-Sí, todo este tiempo a mi lado y me estaba apuñalando.&lt;br /&gt;-Bueno. Ha tenido su merecido. ¿Estás bien? Ejecutar no es lo mismo que matar.&lt;br /&gt;- Estoy bien. Eso es lo que me preocupa.&lt;br /&gt;-La guerra nos cambia a todos. Este mundo nos ha cambiado a todos. Pero se supone que estamos haciendo algo para cambiarlo.&lt;br /&gt;-Eres un tipo extraño, Peter. Parece que añorarás este mundo si conseguimos que los girasoles desaparezcan&lt;br /&gt;Peter sonríe con malicia. &lt;br /&gt;-¿Crees qué habrá sitio para mi en un mundo mejor?&lt;br /&gt;Helen no sabe que contestar, esa es la verdad. Todas las pesadillas del ser humano han cobrado forma desde la invasión de los girasoles. Y desde luego una raza de hijos de ángeles caídos es una más de ellas. Mira a Peter a los ojos. Ve la inmensa tristeza y la oscuridad y la soledad, y sabe que no habrá un lugar para él. ¿Y para ella? ¿Y para los demás?&lt;br /&gt;-Bueno. La verdad es que he dedicado un montón de tiempo a buscarte y al final nunca voy a tener la oportunidad de conocerte. &lt;br /&gt;-Quizás cuando todo esto acabe –dice Helen con una triste sonrisa.&lt;br /&gt;-Sí, quizás. Pero por si acaso, ha sido un placer,&lt;br /&gt;-Lo mismo digo.&lt;br /&gt;-Nos vemos en la batalla, ahora debo encargarme de un asunto.&lt;br /&gt;-¡No me lo puedo creer! Vas a ir a verla. &lt;br /&gt;Peter se queda inmóvil y no sabe bien que decir. Le sudan las manos y las palabras se le amontonan en la garganta.&lt;br /&gt;-Tengo que hacerlo.&lt;br /&gt;-¿Es que los hombres sois idiotas? ¿Cuántas veces tiene qué matarte?&lt;br /&gt;-Esta vez será distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bridge y Johnnie escuchan petrificados como Martin asegura que una vez conocido un tío que quería hacerse gay, pero que al que le daba asco el semen. Así que empezó a probarlo poco a poco, mezclándolo con la leche, con el yogurt. &lt;br /&gt;-Os juro que es verdad. Cuando trabaja en el hospital.&lt;br /&gt;-¿Pero dónde coño estaba ese hospital tuyo? –Pregunta Johnnie- ¿En Sodoma?&lt;br /&gt;-Eres el hijo de puta más enfermo que me he echado a la cara –dice Bridge.&lt;br /&gt;-¿Si? Pues acuérdate de que follaba mucho más que tú.&lt;br /&gt;-Ya, por eso dejé de creer en Dios. &lt;br /&gt;Su distraída conversación es acallada por un sonido proveniente de la ciudad. Es un sonido animal, un rugido aterrador que ningún animal conocido pudiera proferir. Los rugidos llegan arrastrados por el viento y vuelan por todo el campamento del ejército rebelde, instalando una sombra de terror en los hombres y una de desconfianza en el de los Nephilim. Los rugidos no cesan. No son fieras, ni girasoles.&lt;br /&gt;-Ni siquiera Zarrapastro rugía así ¿Qué demonios es eso? –pregunta Johnnie, aunque no espera que nadie pueda responderle. &lt;br /&gt;-La Corporación aun tiene más sorpresas que tirarnos encima –dice el alcalde Connor.&lt;br /&gt;Johnnie ve como el terror se va instalando entre ellos. Si empiezas una batalla asustado, nunca la ganarás. Esa es una verdad que Johnnie sabe muy bien. Así que se sube encima del M1 de Connor y empieza a hablar, pero no sabe muy bien de donde le salen las palabras. Solo quiere gritar más que esos terribles rugidos. &lt;br /&gt;- No tengáis miedo. ¿Qué más nos pueden echar encima? Han reducido nuestras vidas hasta convertirnos en alimañas asustadas. Querían exterminarnos como conejos en nuestras madrigueras. Pero aun así conseguimos encontrar la fuerza y el valor para levantarnos, salir de nuestros agujeros y hacerles frente. Ellos lo tienen todo. Nosotros no tenemos nada. Pero estamos aquí, a las puertas de su ciudad, cercándoles, cosa que ellos no han podido hacer, porque hemos sido más listos. Llevamos años enfrentándonos a las peores pesadillas, pesadillas que el hombre solo había podido imaginar, hasta que un puñado de fanáticos las hizo realidad. Y así tampoco nos han vencido. Hasta el mismísimo infierno se ha puesto de nuestra parte –ante estas palabras, los Nephilim gritan con voces llenas de orgullo y rabia-. No tienen nada que pueda asustarnos ¡Nada! Si ellos rugen ¡Nosotros rugiremos el doble! &lt;br /&gt;Y poco a poco, de la voz de uno primero, de la de otra y otro después, se va alzando un grito de guerra que silencia los rugidos provenientes de la ciudad. Un grito de guerra de cientos de voces que parecen una.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-192228817479041986?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/192228817479041986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=192228817479041986' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/192228817479041986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/192228817479041986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/09/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-9030170932484996957</id><published>2010-08-31T10:51:00.000+02:00</published><updated>2010-08-31T10:51:09.201+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes.</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 19: Bellezas incubando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Así qué, demonios, ángeles y el mismísimo Lucifer –dice Johnnie.&lt;br /&gt;Peter, solo asiente y sonríe mientras pega un trago a una botella de bourbon.&lt;br /&gt;-¿Delirante, eh? Pero imagina lo que hubiera pensado cualquiera si hace veinte años alguien dijera que el mundo iba a ser destruido por una invasión de girasoles mutantes. &lt;br /&gt;-Joder, parece el argumento de una novela mala…&lt;br /&gt;-Bueno, haría falta una imaginación portentosa para crear algo así.&lt;br /&gt;-Si, eso es verdad, y un cerebro muy retorcido.&lt;br /&gt;La comitiva cruza las tierras desiertas del norte. No han encontrado más campos aun, lo cual es extraño y les hace sospechar de una trampa. Pero ya es tarde para la marcha atrás, como le dijo Napoleón a Josefina en la noche de bodas. Johnnie y Peter beben sentados en el suelo de Betsy, mientras Bridge conduce y Helen y Martin duermen. El sol va entrando por las ventanas, dando un poco de realidad a una noche demencial. Los Nephilim han desaparecido, pero Peter ha asegurado que estarán a las puertas del Dorado cuando el improvisado ejército llegue. La verdad es que nadie ha querido preguntar sobre los misteriosos medios de transporte que pueden tener esos extraños personajes. Peter, sin embrago, se sentía bastante reconfortado de poder viajar en la vieja Betsy, como si nada hubiera cambiado. Tenía muchas cosas que explicar a sus amigos, y así, durante todo el viaje les ha contado todo, su pasado, y lo que había pasado desde que Celine le clavara el cuchillo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde lo más alto del rascacielos que sirve de base central a La Corporación, su Líder, Jeremmiah Kiskembauer, mira el horizonte mientras piensas cuantos grandes hombres antes que él no se habrán visto en la misma situación, al borde de una muralla, desafiando al amanecer, esperando que una ola de sombras se cierna sobre todo lo que se han afanado por construir. Las tropas están listas, los girasoles sedientos de sangre y tiene de su lado al mejor general, Xavier, una mente pre clara y todo un estratega. Nada puede salir mal. Nada pueden traer consigo esos pordioseros de un mundo ya extinto que les pueda hacer frente. De hecho, piensa sonriente al recordar a su Santidad, tienen hasta a Dios de su parte. No puede evitar reírse, ¿Dios?, él hace mucho que dejó estas tierras. Desde que los hombres dejaron de creer en él. Un Dios no existe sin nadie que le crea. Él, sin embargo, tiene una infinidad de almas que creen en él con fe ciega. Los hombres fuertes y visionarios son lo más parecido a Dios que se puede encontrar. Él es lo más parecido a Dios que se puede encontrar. Un Dios viviente como los reyes de los tiempos remotos. El Cuarto Reich será un imperio sin precedentes en el mundo. Están en la hora final, como Jerjes, como su Padre Dario, como Julio César llegando a las puertas de Roma, como Amenofis III tomando las tierras de los Nubios. Piensa cerrar su puño de acero sobre los rebeldes y utilizar sus cuerpos para abonar las tierras de su nuevo mundo.&lt;br /&gt;Alguien ha subido a la azotea, se ha colocado de tras de él y ha carraspeado.&lt;br /&gt;-Hable, General Xavier –dice sin darse la vuelta. Mientras piensa que detrás de todo gran gobernante hay un gran general.&lt;br /&gt;-Todo listo, mi Líder. La ciudad se cerrará como una ratonera sobre ellos. Son las últimas horas del último escollo para el alzamiento del IV Reich. Cuando esto se sepa, el resto de ciudades se entregarán.&lt;br /&gt;-Cierto. Y los que sean dignos formarán parte de nuestro sueño y los que no –hace una pequeña pausa-. Bueno, los que no ya les buscaremos alguna ocupación. Hay mucho que reconstruir y no vendrá mal mano de obra barata. &lt;br /&gt;-Por supuesto. Ya buscaremos más adelante otro tipo de soluciones.&lt;br /&gt;-¿Las sorpresa final está lista?&lt;br /&gt;-Listos señor, vivos, coleando y con mucha hambre. Las pruebas principales ni se acercaban a su fiereza final.&lt;br /&gt;-Excelente. Me muero de ganas de verles en acción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helen y Johnnie echan el último sueño abrazados en uno de los asientos de Betsy. Martin mira con aire distraído por la ventana mientras no para de musitar que le hubiera gustado echar un polvo antes de la batalla. Bridge conduce, despacio, siguiendo la marcha del convoy, mientras Peter le habla desde el asiento que hay justo detrás de la plaza del conductor. &lt;br /&gt;-Así, que, ¿cómo es estar muerto? –pregunta Bridge. &lt;br /&gt;-Pues, espero que sea muy distinto de lo que yo vi. La gente se lo pasaba de puta madre, pero a mi me perseguía exactamente la misma mierda que cuando estaba vivo. &lt;br /&gt;-¡Cielos! Tú siempre tan optimista.&lt;br /&gt;-Un pesimista es un optimista bien informado –responde Peter mientras le da otro trago a la botella.&lt;br /&gt;-Veo que ni tras escapar de la muerte eres capaz de dejar de beber.&lt;br /&gt;-Voy camino de una batalla suicida, al frente de un ejército de medio ángeles caídos, acabo de volver de la tumba y ¡Ah! Sí, me he enterado de que Lucifer es mi padre. Voto a tal que este es el mejor momento del mundo para beber. &lt;br /&gt;-Tienes razón, pásame la botella.&lt;br /&gt;Peter se la pasa y Bridge da un buen trago.&lt;br /&gt;-Aprovecha. Una de las pocas cosas buenas que tiene todo esto es que no hay agentes del tráfico.&lt;br /&gt;-Cierto –responde Bridge devolviéndole la botella-. Pero sería realmente gracioso ver a dos girasoles vestidos de pasmas, en un coche patrulla, que nos pararan y nos pidieran los papeles.&lt;br /&gt;Los dos ríen. Peter da otro trago y siente como el calor le quema por dentro. Le viene a la mente la vez que dio un largo trago y, justo cuando estaba tragando, Johnnie le hizo reír. El bourbon no iba ni para delante ni para atrás y se quedó ahí, quemándole el esófago. No había llorado más en toda su vida. Espera que todo aquello sirva para crear un mundo en el que todavía queden ratos para reírse con un camarada por nada en concreto. &lt;br /&gt;-¿Crees qué todo esto servirá de algo? –le pregunta a Bridge.&lt;br /&gt;Bridge se ha hecho la misma pregunta durante toda la noche y no se ha atrevido a responderse a sí mismo, así que no sabe muy bien que decirle.&lt;br /&gt;-Sinceramente –dice al fin-, creo que el mundo tiene demasiados males. El hecho de que acabemos con uno no quiere decir que el mundo sea un camino de rosas y que ya nunca más vaya a haber hambre, ni guerras ni conflictos.&lt;br /&gt;-Joder, luego soy yo el pesimista.&lt;br /&gt;-Tú has preguntado. Pásame la botella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Celine mira los tubos de incubación. Las criaturas parecen dormir el sueño de los justos. Junto a ella, su Santidad mira a las criaturas como quien mira a un hijo.&lt;br /&gt;-¿No son hermosos? –Dice el hombre- Son mi mejor creación, mucho más completos que los girasoles.&lt;br /&gt;-A mi me parecen repugnantes -dice Celine.&lt;br /&gt;-¿Repugnantes? Son unas hermosas criaturas del señor.&lt;br /&gt;-¿Pero qué dice? Son una depravada creación de una mente enferma como la suya. Dios no tiene nada que ver en esto.&lt;br /&gt;-Hija mía. Los caminos del Señor son inescrutables. Yo soy el máximo representante de Dios en la Tierra. Y Él quiso darme el don de entender la ciencia para que pudiera entender el mundo que él nos dio. Yo he utilizado la ciencia que Dios me dio para crear estas maravillas. En última instancia son creación del Todopoderoso, utilizando a este humilde servidor como herramienta.&lt;br /&gt;-Es usted un fanático. Estoy de acuerdo como el que más aquí en admitir que el fin justifica los medios. Pero jamás admitiré que algo como esto es algo divino o devoto. Es una aberración. &lt;br /&gt;Celine se prepara para darse la vuelta. Pero el Papa le coge del brazo.&lt;br /&gt;-No te sulfures, hija ¿Por qué no discutimos todos estos interesantes temas teológicos en mis aposentos con una buena botella de vino? &lt;br /&gt;-Santidad, quíteme las manos de encima si quiere conservarlas –la mirada de Celine le deja claro al clérigo que habla muy en serio.&lt;br /&gt;-Mucha gente podría interpretar tus palabras como una falta de fe. Deberías tener cuidado, no me gustaría informar al Líder de ciertas actitudes subversivas.&lt;br /&gt;Celine no contesta, se da la vuelta y sale de la habitación. Pero justo antes de alcanzar la puerta, por el rabillo del ojo, le parece ver como una de las criaturas abre un ojo, lo que le pone la piel de gallina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-9030170932484996957?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/9030170932484996957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=9030170932484996957' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/9030170932484996957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/9030170932484996957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/08/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_31.html' title='La invasión de los girasoles mutantes.'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-8377132120645687169</id><published>2010-08-24T14:04:00.001+02:00</published><updated>2010-08-25T10:25:50.684+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 18: El Doctor en el infierno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Nada. Una oscuridad extrema y un silencio cargado de tristeza. El costado no le duele. Bueno, no le duele físicamente, pero recuerda la hoja entrando y la frialdad en los ojos de Celine. Nada. El más absoluto vacío. Cada paso que da no le lleva a ninguna parte, la oscuridad se lo come todo, hasta el movimiento. &lt;br /&gt;-¿Bienvenido, hijo? –la voz del hombre llega al mismo tiempo que su imagen. Esta vez si puede verle la cara. Es un hombre hermoso. Demasiado, con una larga melena negra y la piel muy blanca.&lt;br /&gt;-Por fin te dejas ver –dice el Doctor.&lt;br /&gt;-Yo nunca me he ocultado, solo que tú no estabas preparado para verme.&lt;br /&gt;-Ya. Y dime ¿dónde estoy?&lt;br /&gt;-Es obvio, ¿no? –responde el hombre con una sonrisa-.Tu querida amada te clavó una buena dosis de acero en el costado.&lt;br /&gt;-Ya sé que estoy muerto. ¿Pero dónde exactamente estoy?&lt;br /&gt;-Eso es fácil también. Estás en el infierno. &lt;br /&gt;-¿Esto es el infierno?&lt;br /&gt;-Es distinto para cada persona, hijo. El tuyo, tal y como esperaba, es muy parecido al mío. Un vacío absoluto. Una tristeza cegadora. Supongo que todos los que fuimos traicionados por aquél al que amábamos tenemos un infierno parecido.&lt;br /&gt;-¿Quién eres? Dímelo de un a vez.&lt;br /&gt;El hombre le mira muy fijamente y su mirada desprende calor. Y un frío aterrador que afecta al alma y no a la piel.&lt;br /&gt;-Ya sabes quién soy. Di mi nombre.&lt;br /&gt;El Doctor está a punto de decirle al hombre que no sabe quién demonios es el, que no tiene ni idea de su nombre. Pero una palabra se cuela desde lo más profundo de su subconsciente. Una palabra de letras de fuego que le llena por dentro.&lt;br /&gt;-Lucifer.&lt;br /&gt;El hombre sonríe y hace una reverencia.&lt;br /&gt;-El Portador de Luz. El Lucero del Alba. &lt;br /&gt;-El Demonio –añade Spawlding.&lt;br /&gt;-¡Yo no soy ningún demonio! –la voz del hombre casi tira de espaldas a al Doctor- Soy un ángel. El más hermoso de todos los ángeles. La mentira católica me ha convertido en el mal, el portador de desgracias. Pero solo fui el que no se plegó a la norma. Solo he sido el chivo expiatorio con el que la iglesia ha enmascarado la parte malvada de Dios.&lt;br /&gt;-¿Dios tiene una parte malvada?&lt;br /&gt;-Dios lo es todo, hijo mío, no tengas una visión tan limitada. El bien y el mal. Ya hora le ha declarado la guerra a la humanidad. Primero os creó y nos dio la espalda a nosotros, a sus más fieles servidores. Os dio el regalo de poder elegir, cuando nosotros teníamos que obedecer. Pero ahora, hijo mío, igual que le pasó con nosotros, se ha cansado de vosotros. &lt;br /&gt;-Dices que Dios quiere acabar con la humanidad. &lt;br /&gt;-Está utilizando esa Corporación, en lugar de un diluvio, pero sí, en esencia. &lt;br /&gt;-¿Y se supone que tú vas a ayudarnos? ¿Por qué? Tú nos odias.&lt;br /&gt;-El odio es una carga muy pesada para portarla durante toda la eternidad. Ya está bien. Si nos quiere abandonar que nos abandone, pero que nos deje tranquilos, no le necesitamos. El mundo para los humanos y el Infierno, mi reino para mí. De todas formas, no están tan lejos el uno del otro.&lt;br /&gt;-No lo entiendo. Nos ayudarás, nos regalarás la tierra y tú, a cambio, ¿solo quieres esto?&lt;br /&gt;-Otra vez estás siendo limitado –el hombre extiende los brazos y de pronto están en un campo, con un sol de tarde embriagador y pequeñas construcciones de corte clásico diseminadas por aquí y allá. Hay mucha gente, hombres y mujeres que hablan, pasean leen, beben, hacen el amor-. Este es mi reino. Llevo milenios esculpiéndolo para mí, para mis hermanos. Para ti, y para los hijos de mis hermanos. Los Nephilim.&lt;br /&gt;-Ya me llamaste eso otra vez. ¿Qué es eso de Nephilim?&lt;br /&gt;-Hay muchas leyendas. Gigantes de la Grecia clásica. Super hombres del Antiguo Testamento. Pero la verdad es más sencilla. Un Nephilim es el hijo de un ángel nacido de una mujer humana. Yo soy un ángel, yo pasé una noche con tu madre. Y tú eres mi hijo.&lt;br /&gt;-¿Hay más como yo?&lt;br /&gt;-No muchos, me temo. El Cielo eliminó a todos los que sus ángeles tuvieron con mujeres humanas. Yo protegí a los que tuvieron mis hermanos.&lt;br /&gt;-¿Hermanos?&lt;br /&gt;- Loas ángeles que me siguieron en mi levantamiento y fueron expulsados junto conmigo. Los que la iglesia llama demonios. Sus hijos son apenas un millar, pero te seguirán. Se unirán a la causa de los hombres.&lt;br /&gt;-Espera, espera, espera. ¿Cómo que me seguirán? ¿A mí? Yo no soy nadie. Solo soy un estúpido que tropieza mil veces en la misma piedra y que no es capaz de hacer que nadie le quiera, ni de mantener a nadie a su lado.&lt;br /&gt;-Pero eres el más poderoso de los Nephilim, el hijo del más poderoso de los ángeles.&lt;br /&gt;-Te diré quien sé que soy, amigo. Un asesino, una ladrón que se ha arrastrado por caminos polvorientos y que lo único noble que ha hecho en su vida amar ciegamente a una mujer que ha tratado de matarme ¡dos veces! Pues mira, para mi dos son más que suficientes. Por lo que a mi respecta el Infierno está bien. La tierra esta muy lejos. A una vida de distancia. Que peleen los vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansado. Muy cansado. Lo último que esperaba era que no pudiera descansar en la muerte. Sigue teniendo que recordar. Cada uno de los sentimientos está ahí. A mil mundos de distancia, el peso que lleva a la espalda parece tirar más de él hacia abajo. Está sentado al borde de pequeño lago y tira piedras al agua con aire distraído, mientras que piensa que mataría por un trago.&lt;br /&gt;-¿Te importa que me siente?&lt;br /&gt;Levanta la cabeza. Junto a él hay un hombre. Parece más joven que él, lleva gafas y una larga melena recogida enana coleta. &lt;br /&gt;-¿Y quién eres tú?&lt;br /&gt;-Soy Jacob, el hijo de Azazel.&lt;br /&gt;-Vaya, otro Nephitonto. Haz lo que quieras.&lt;br /&gt;Jacob se sienta junto a él, le alarga un bote de cerveza y luego abre otro para él. Spawlding lo mira sorprendido.&lt;br /&gt;-¿Hay cerveza en el Infierno?&lt;br /&gt;-Claro, ni que estuviéramos en el Cielo, aquí saben divertirse. ¿Así que tú eres el famoso Peter Connor, el hijo del jefe?&lt;br /&gt;-Eso parece.&lt;br /&gt;-¿Sabes? Esperaba algo bastante más espectacular.&lt;br /&gt;-Pues es lo que hay. O lo qué queda más bien.&lt;br /&gt;-Llevamos tiempo esperándote, Peter.&lt;br /&gt;-Pues, chico, habéis perdido el tiempo.&lt;br /&gt;-Ya –Jacob de un trago a la cerveza-. A todos nos pasa lo mismo. Hemos dado tumbos abandonados y perdidos y de pronto nos saltan la bomba de lo que somos. Pero, ¿sabes qué? Que al fin, sí lo piensas, te dan una oportunidad de darle una buena patada a toda la mierda que llevamos años tragando. &lt;br /&gt;-Mira, amigo. Me duele el pie de tantas patadas que he dado. Y el montón de mierda es cada vez es más grande.&lt;br /&gt;-Esta vez seremos muchos pies. Nadie cuenta con nosotros. Y en cuanto aceptas tu naturaleza, no te imaginas lo que puedes hacer. Hay gente abajo que todavía nos necesita.&lt;br /&gt;Gente abajo. Peter ya ha pensado en eso. Gente abajo que le ha dado por muerto. ¿Cómo explicar todo aquello? La muerte, el regreso, Lucifer. Todo parece un macabro sueño. &lt;br /&gt;-¿Sabes qué tus amigos se dirigen a una trampa?&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;- Han unido un pequeño ejército y se dirigen a enfrentarse con la Corporación. Solo que las fuerzas a las que se van a enfrentar son mucho más poderosas de lo que esperan. Se dirigen a una muerte segura, Peter. No hay tiempo para crisis de identidad. Tienes que volver. Con nosotros. Y montar todo el ruido que podamos. &lt;br /&gt;Peter maldice para sus adentros. Solo había una cosa que pudiera hacerle regresar. Acaba la lata y la aplasta. &lt;br /&gt;-¿Qué hay que hacer?&lt;br /&gt;Jacob se pone de pie y le hace un gesto para que le imite. Esta frente a él. &lt;br /&gt;-Es fácil. Dame la mano.&lt;br /&gt;Peter hace lo que Jacob le dice e inmediatamente un calor inmenso, pero no doloroso, recorre toso su cuerpo. Un segundo después siente un éxtasis y un par de alas surgen de su espalda, negras como la noche y apenas tangibles.&lt;br /&gt;-Ya está amigo, el ejército de los Nephilim está completo. Vayamos a patear traseros –dice Jacob sonriendo al tiempo que despliega sus alas, rojas como el fuego y con una sonrisa, se bebe la cerveza de un trago.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-8377132120645687169?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/8377132120645687169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=8377132120645687169' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/8377132120645687169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/8377132120645687169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/08/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_24.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-8470275153748827579</id><published>2010-08-23T12:11:00.000+02:00</published><updated>2010-08-23T12:11:30.030+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 17: Una tumba comida por el polvo.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;El fuego arde al atardecer y los girasoles gritan amenazando con partir el cielo en dos. No han tenido que esperar mucho para que la Corporación ponga a prueba las fuerzas del nuevo ejército. El campo de girasoles al que se están enfrentando es inmenso, de los más grandes que Johnnie ha visto. Mientras Betsy, conducida por Bridge, se abre paso, con el, resto del convoy, él, Helen y Martin abren fuego desde las ventanillas. Pero hay algo que no deja de sorprender a Johnnie, es como si los girasoles se lazaran con más furia contra ellos, sin dar ni un segundo de tregua a pesar de que apenas quedan unos minutos de sol. Es como si tuvieran órdenes, como si supieran la importancia que, desde ese momento, iba tener cada batalla. Un estruendo detrás de ellos les hace girar la cabeza y dejar la matanza por un momento. &lt;br /&gt;-¡Han volcado uno de los transportes! –grita Martin en medio del estruendo.&lt;br /&gt;El ruido del camión al golpear contra el suelo es ahogado rápidamente por el de los chillidos homicidas de los girasoles y por el de los soldados que van dentro del camión, Algunos disparos, más chillidos, pero en pocos segundos, solo el sonido de los girasoles rasga el aire. &lt;br /&gt;-Seguid disparando o nos pasará lo mismo -grita Helen.&lt;br /&gt;Por un momento, Johnnie no puede evitar pensar que hay algo de hermoso en todo aquel espectáculo. Los pocos carros de combate que tienen abren la marcha, lanzando llamaradas con los lanzallamas que les han instalado, casi de forma acompasada, como una danza de belleza bizarra que hipnotiza a los girasoles y les hace inmolarse contra los muros de fuego. Walker piensa, aunque un segundo después prefiere no haberlo hecho, que los girasoles tienen una ventaja que ellos nunca tendrán. Los girasoles no temen a la muerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Connor conduce el M1 con seguridad, en primera línea, abriendo camino para el resto de carros y los vehículos que vienen detrás. El sonido de la ametralladora de la torreta es ensordecedor y la lluvia de casquillos que se cuelan por la escotilla le hace pensar en una fina lluvia de primavera, de esas que ocurren aunque el cielo no esté nublado. A pesar de su entrenamiento, de sus años de servicio en los Boinas Verdes, nunca había entrado en combate, no a ese nivel. A pesar de ello, no se encuentra incomodo, sabe exactamente lo que debe hacer y la adrenalina le deja un sabor más que dulzón en el paladar. Caminan hacia un nuevo amanecer. O caminan hacia el final de todo. El camino es el mismo y eso es simplemente aterrorizador. Pero ya no hay vuelta atrás. Esa primera confortación va a servir para muchas cosas. Para medir su fuerza, para medir la preparación y el valor de las tropas. El éxito de su cruzada dependerá de si consiguen o no cruzar ese primer campo de girasoles sin sufrir muchas bajas. La noche está cayendo. La noche es una aliada, pero los girasoles no parece que vayan a dar tregua aun después de la caída del sol aunque, eso sí, estarán mucho más débiles. El M1 sigue avanzando, dejando un reguero de cadáveres verdes y amarillentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está anocheciendo. El silencio ha extendido el mantel y se prepara para hacerse un emparedado con cualquier sonido que amenace con perturbar la serena noche que parece avecinarse. Un leve viento levanta el polvo del camino, que revolotea y pasa cerca de una tumba. Es una tumba burda, labrada con prisas y sin medios y ningún letrero indica quién es su desdichado ocupante. La única señal es una espada. Hay un hombre de pie junto a la tumba. En las veladas sombras de la noche creciente, no se le puede ver el rostro. Va vestido de negro. Con una larga gabardina que ondea perezosamente en la brisa nocturna. Lleva el pelo muy corto. Casi rapado. Mira la tumba fijamente, tan fijamente que, a ratos, se confunde con la noche, debido a su oscuro atuendo y a que está completamente inmóvil. Y entonces, coge la espada y se pierde en la noche, sin dirección ninguna y, un segundo después, ya no está ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los fuegos que provocan las batallas, siempre perduran mucho más que las batallas en sí. Tres amigos contemplan los restos del campo de girasoles arder lentamente, sin prisa por consumirse.&lt;br /&gt;-¿Hemos tenido demasiadas bajas, alcalde? –pregunta Johnnie.&lt;br /&gt;-Llegados a este punto cada hombre o mujer que perdamos es una baja importante. Pero por ahora seguimos contando con una fuerza importante. El problema es cuanta resistencia más encontraremos de aquí a nuestro destino.&lt;br /&gt;-Mucha –dice Helen-. De eso podéis estar seguros. &lt;br /&gt;-Pues necesitamos una dosis de suerte enorme. &lt;br /&gt;-¡Eh! –Dice Johnnie-. Yo soy un tipo con suerte –y le guiña un ojo a Helen.&lt;br /&gt;-Está bien que no perdamos el sentido del humor. Será mejor que descansemos un par de horas, nos van a hacer falta todas las fuerzas de las que podamos hacer acopio.&lt;br /&gt;En ese momento una voz llama al alcalde Connor desde alguna parte del improvisado campamento. Tanto él, como Helen y Johnnie, salen corriendo para ver que es lo que está causando tanto revuelo entre las tropas. Por fin llegan a un corro de gente que se va apartando cuando ellos llegan. En medio del corro, en el suelo, tumbada y sobre una manta, respirando con dificultad, está la señorita V. Un médico la está atendiendo.&lt;br /&gt;- Tienen varios huesos rotos. Y puede que conmoción cerebral. Pero no deja que la movamos hasta que no hable con usted. &lt;br /&gt;Connor se agacha junto a la joven.&lt;br /&gt;-¿Qué ha pasado, hija?&lt;br /&gt;-Ya ve, alcalde. Parece que mi tapadera no era tan secreta como creíamos. &lt;br /&gt;-Bueno, todo eso puede esperar, te curaremos y descansarás.&lt;br /&gt;-¡No! –V coge el brazo del alcalde Connor con fuerza-. Tiene que escucharme. Es una trampa. Me engañaron, me dieron información falsa sobre sus fuerzas. Realmente son mucho más poderosos de lo que pensábamos. No podremos con ellos con las fuerzas de las que disponemos. &lt;br /&gt;El alcalde traga saliva. No sabe bien que decir. Las palabras de la chica han hecho que todo el mundo guarde silencio y no se atrevan ni a mirarse los unos a los otros. Pero V tiene más cosas que decir.&lt;br /&gt;- Aun hay más, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lejos de allí, ocultos en la noche, dos hombres miran el campamento de los rebeldes. Uno es grande, fuerte y lleva el pelo largo recogido en una coleta. No para de moverse, como si estuviera nervioso. Lleva gafas, se las quita y las limpia con la camisa. El otro tiene el pelo muy corto, casi rapado. &lt;br /&gt;- ¿Crees que tendremos problemas si bajamos ahí abajo? –pregunta el del pelo largo.&lt;br /&gt;- No lo sé, Jacob. Los ánimos están un poco caldeados. Tendremos que convencerles rápido de que estamos de su lado. &lt;br /&gt;-No son demasiados. Se encaminan a un desastre total. &lt;br /&gt;-Bueno, ahí entramos nosotros. Esa es nuestra misión. Nivelar las fuerzas.&lt;br /&gt;-Ya. Espero que así sea, que las nivelemos.&lt;br /&gt;-Bueno, Jacob. Para eso somos los Nephilim.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reunión urgente. V descansa en el camión hospital y fuera, Johnnie, Connor, Helen y varios mandos más de las otras ciudades discuten cuales son sus opciones.&lt;br /&gt;- Si vamos será un desastre –dice uno sargento de la ciudad de Spring Rain.&lt;br /&gt;- Eso es en lo único que vamos a estar de acuerdo, mucho me temo –dice Connor.&lt;br /&gt;- Pero –interviene Johnnie-, no creo que ya podamos volvernos atrás. Saldrán a cazarnos. Es mejor estar de frente y en guardia cuando llegue el primer ataque.&lt;br /&gt;-Quizás podamos escondernos –vuelve a intervenir el sargento.&lt;br /&gt;-Yo ya estoy arto de escondernos, de vivir con miedo –interviene un teniente de la ciudad de Palms Comunity.&lt;br /&gt;-Yo también estoy harta –apoya Helen-. Alcalde Connor, ¿qué piensa usted?&lt;br /&gt;Connor siente de repente demasiado peso en los hombros. Al fin y al cabo es solo un hombre, pero de alguna forma se siente responsable de todas aquellas almas. &lt;br /&gt;-Yo creo –dice al fin-. Que si al menos uno de nosotros. Uno solo, es capaz de llegar hasta ese laboratorio con vida y acabar con todos los girasoles del plantea, merecerá la pena el esfuerzo y le dará una mínima oportunidad al resto de personas.&lt;br /&gt;- Yo estoy de acuerdo –dice Johnnie-. Merece la pena intentarlo. Ya estamos perdidos de todas formas. ¿Estamos todos conformes?&lt;br /&gt;Poco a poco todos van asintiendo. Aunque el miedo les atenace, aunque saben que, muy posiblemente, ninguno volverá, saben también que no les queda más remedio.&lt;br /&gt;-Entonces, permítanos ayudarles -dice una voz a sus espaldas. Todos se dan la vuelta y las armas se desenfundan. Un hombre ha aparecido de la nada. Es fuerte, tiene el pelo largo recogido en una coleta y lleva gafas. &lt;br /&gt;- Tranquilos, pueden guardar sus armas. Soy un amigo. Me llamo Jacob. Hemos venido a ayudar. Su causa es nuestra causa.&lt;br /&gt;-No te conocemos, así que deja que seamos nosotros los que decidamos si eres amigo o enemigo –dice Johnnie- ¿Vuestra causa? ¿Tú y quiénes más?&lt;br /&gt;- Mis hermanos. Se dejaran ver cuando confiéis en la verdad de mis palabras. Sé que no es fácil, por eso ha venido alguien conmigo. Es nuestro jefe. Quiere hablaros. Va a salir, por favor, bajad las armas.&lt;br /&gt;Connor hace un gesto para que todo el mundo se calme y bajen las armas. Entonces, junto a Jacob, aparece otro hombre. Es algo más bajo y menos robusto. Tiene el pelo muy corto y viste una gabardina negra. De la cadera le cuelga una espada con un aspecto de lo más amenazador. Johnnie da un paso al frente y el arma se le cae de las manos. El hombre le sonríe. &lt;br /&gt;-Hola, Johnnie, me alegro mucho de verte, amigo.&lt;br /&gt;Johnnie no puede hablar. Solo niega con la cabeza al tiempo que murmulla que no puede ser. Helen está petrificada, como el que ve un fantasma. Y eso es exactamente lo que Connor piensa que tienen delante.&lt;br /&gt;-Yo te enterré –dice al fin Johnnie-. Con mis propias manos.&lt;br /&gt;-Eso es verdad, amigo. Tienes toda la razón. Todo será explicado a su debido tiempo.&lt;br /&gt;Johnnie se va acercando poco a poco al hombre. Cuando está junto a él, le toca el pecho.&lt;br /&gt;-¿De verdad eres tú, Doc?&lt;br /&gt;-El Doctor Spawlding. Sí, ese fue uno mis nombres. Pero eso quedó atrás. Puedes llamarme Peter, supongo.&lt;br /&gt;Entonces Johnnie abraza a su amigo. Un abrazo fuerte, que dura varios segundos.&lt;br /&gt;-Bastardo hijo de puta, ¿es qué no hay forma de matarte?&lt;br /&gt;-Oh, ya lo creo que esa perra me mató. Pero esa una historia muy larga. Hay otros temas que tratar. Alcalde Connor, tío.&lt;br /&gt;-¿Tío? –interrumpe Johnnie.&lt;br /&gt;-Si esa, es otra historia que contar más tarde –responde Peter con una sonrisa-. Tío, mis hermanos, los Nephilim, vamos a unirnos a vuestra cruzada, si somos bienvenidos.&lt;br /&gt;-Aun no entiendo nada. Pero cada brazo cuenta.&lt;br /&gt;Peter asiente con la cabeza y de entre las sombras van surgiendo hombres y mujeres. Todos visten de negro y sus ojos son claros y fríos como la noche del desierto. Son hermosos, pero con una hermosura que asusta, como si algo muy oscuro ardiera en el interior de aquellos Nephilim, como Peter los había llamado. Al cabo de un rato, casi mil hombres y mujeres se han colocado detrás de Peter y de Jacob.&lt;br /&gt;-Estos son mis hermanos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-8470275153748827579?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/8470275153748827579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=8470275153748827579' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/8470275153748827579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/8470275153748827579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/08/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_23.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-3481451343144243160</id><published>2010-08-20T19:35:00.000+02:00</published><updated>2010-08-20T19:35:40.263+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 16: Las ruedas de la historia.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;-Tengo que reconocerlo, chico-dice el Alcalde Connor-, no pensaba que tu idea fuera a funcionar. &lt;br /&gt;Delante de ellos, justo a la entrada de Crow Valley, están todas las fuerzas de que disponen, vehículos, hombres y mujeres armados dispuestos para la batalla. Lo bueno, es que no están solos. Durante una semana, Connor, siguiendo la idea de Johnnie, ha utilizado las viejas instalaciones del telégrafo para contar su plan a todas las ciudades que estaban cerca, pidiendo su colaboración y ayuda. Solo cuatro han respondido, pero aun así, dos semanas después, Johnnie y Connor tienen delante de sí un pequeño ejército que llevar a la batalla. &lt;br /&gt;-La gente tiene más hambre de libertad de lo que esperábamos –dice Johnnie.&lt;br /&gt;-¿Crees qué podremos hacerles frente?&lt;br /&gt;-Si las informaciones que nos ha mandado V desde el Dorado son ciertas, la fuerza de la Corporación no es tan poderosa. Solo hacía falta unirse. Pero no será una batalla fácil. &lt;br /&gt;-Ninguna lo es, da igual el número de almas que participen en ella.&lt;br /&gt;-No hemos localizado al espía. Saben que vamos, saben cuando vamos a llegar y saben exactamente cuantos somos. &lt;br /&gt;-En ese caso, Johnnie, no les hagamos esperar.&lt;br /&gt;Decenas de viejos camiones y vehículos militares se ponen en marcha y un rugido estremece el mundo. El sonido de las ruedas que mueven la historia que por fin se vuelven a poner en marcha, viejas y oxidadas, casi olvidadas, pero escondidas en alguna parte, esperando una mano firme y sin miedos que por fin las volviera a poner en marcha de nuevo. Lo trágico es que la historia solo se escribe con dolor y sangre.&lt;br /&gt;Connor mete medio cuerpo por la escotilla de la torreta del viejo M1.&lt;br /&gt;-¿Seguro qué preferís ir en vuestro viejo autobús? Es más seguro aquí dentro. &lt;br /&gt;-No, gracias alcalde. Betsy lleva demasiado tiempo combatiendo contra los girasoles, sería muy injusto dejarla fuera del a batalla final. &lt;br /&gt;- Lo que tú digas, hijo. En marcha. &lt;br /&gt;El alcalde desaparece dentro de las entrañas del enorme monstruo metálico y Johnnie se dirige hacia Betsy. Mientras camina hacia la puerta, va acariciando el costado del viejo vehículo. Cuando sube, Helen le está esperando, sentada junto al asiento del conductor. Besa a la chica y ponen en marcha el motor.&lt;br /&gt;-Bueno, vieja amiga. Llegó la hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por última vez, Silvio! –Dice el Líder- No podemos dejarlo todo y huir solo porque tú has tenido una pesadilla.&lt;br /&gt;-No es una pesadilla, Jeremmiah. Algo nos amenaza.&lt;br /&gt;-Claro que nos amenaza algo, necio. Un ejército que se aproxima hacia nosotros y no sé si tenemos la fuerza para pararlo. ¿Te has puesto a pensar que pasaría si encuentran el laboratorio y encuentran lo que tú ya sabes? Todo nuestro sueño se vendría abajo.&lt;br /&gt;- Eso es a lo que me refiero. Creo que si no hacemos algo, si insistimos en plantar cara a esta amenaza de forma directa, ya estamos condenados –la voz de su Santidad tiembla, pero no parece que el gesto del Líder cambie lo más mínimo su semblante. Las palabras de su aliado no le convencen. No es un hombre para nada supersticioso. De hecho, aunque jamás lo reconocería delante de Panterini, ni siquiera es un hombre creyente y mucho menos devoto. &lt;br /&gt;-Mira, Silvio. Con todos mis respetos. No hemos construido nuestro sueño a base de fe y miedos. Lo hemos hecho con la ciencia. Y es con la ciencia con la que debemos defenderlo. Lo que no quita para que no tenga ninguna duda, ninguna, de que Dios está de nuestro lado. Con lo cual, ¿qué mal podría acecharnos si el señor está en nuestro bando?&lt;br /&gt;Silvio quiere responder algo pero no se atreve. Más que no atreverse es que no puede reconocer lo que teme desde hace días. Su fe flaquea. No siente el calor de Dios a su lado, solo el de los ojos del hombre que le visitó en sus aposentos. Desde hace días no deja de preguntarse si Dios no les habrá abandonado. &lt;br /&gt;En la habitación de al lado, la señorita V lo escucha todo a través de la puerta y el corazón le late más deprisa que nunca. ¿Qué es ese gran secreto que la Corporación guarda tan celosamente en el laboratorio, ese secreto que, en palabras del propio Líder, no puede caer bajo ningún concepto en manos de los rebeldes? Tiene que informar a Connor y los demás en cuanto salga de allí, pero antes el Papa quería hablar con ella. El muy estúpido aun no ha sospechado de las dobles intenciones de ella, lo cual sigue colocándola en una situación más que privilegiada. Pero también extremadamente delicada. &lt;br /&gt;Por fin las voces se detienen. La puerta de la calle se cierra y los pasos pesados de Panterini se encaminan hacia la habitación donde ella se encuentra. Cuando el hombre cruza la puerta casi ni le mira. Está lívido y unas enormes ojeras rodean sus ojos. Pasa delante de ella. Se sirve una copa de vino y la bebe de un trago. &lt;br /&gt;- Verónica, querida. Tienes que volver de inmediato junto a esa panada de mugrientos y tratar de convencerles de que nuestro ejército es mayor de lo que ellos piensan. &lt;br /&gt;- No creo que ese les haga disuadirse. Ya no tienen vuelta atrás.&lt;br /&gt;- Puede ser, pero les hará dudar, nos dará algo de tiempo.&lt;br /&gt;- Como deseéis, Santidad. &lt;br /&gt;El Papa le sonríe y se acerca a ella despacio. Extiende sus enormes manos y cubre la cara de ella.&lt;br /&gt;- Mi querida hija, no sabes cuanto apreciamos lo que haces por nosotros. &lt;br /&gt;- Para mí es un honor, Santidad. &lt;br /&gt;- Claro que sí, hija mía, claro que sí. ¡Ah! Casi lo olvido. Tengo un asunto más que tratar contigo. Ven, quiero que veas una cosa. &lt;br /&gt;Panterini se acerca a un viejo televisor conectado a un DVD. Aprieta el botón de play y en breves segundos aparece en la pantalla una imagen. La sangre se le hiela a V en las venas. Es una grabación de seguridad del campo de prisioneros, de alguna cámara que no vieron. Ahí está ella, en primer plano, con la capucha quitada y con Johnnie, Helen y los demás.&lt;br /&gt;-Puedo explicarlo, señor –dice. El Papa sonríe de forma extraña y amenazante y ella va acercando la mano lentamente hasta su cuchillo Degollará a ese cerdo antes de que pueda avisar a nadie. Pero cuando la hoja sale de su funda, una mano de hierro le sujeta la muñeca y un segundo después está volando por los aires. El golpe contra el suelo es durísimo y acto seguido una bota le golpea en el estomago varias veces. Le falta el aire, la sangre acude al paladar. Una mano la coge del pelo y la levanta. Es el Coronel Henniger en persona, que la golpea una y otra vez sin decir ni una palabra. Intenta reaccionar pero el hombre es demasiado fuerte y rápido y no puede ver de donde le vienen los golpes. Finalmente cae al suelo y se queda boca arriba. Cada bocanada de aire es un suplicio. El Papa está de pie junto a ella, aun sonriendo. &lt;br /&gt;- ¿De verdad te pensabas que era tan estúpido? Un hombre no llega a mi posición teniendo el juicio nublado, hija mía. ¿De verdad pensabas que íbamos a permitir que tus amigos llegaran aquí, llegaran al laboratorio y encontraran el arma que podría destruir todas las plantaciones de girasoles?&lt;br /&gt;Así que era eso. Tienen un sistema de seguridad, un arma que limpie la tierra de girasoles cuando ellos hubieran acabado de limpiarla de los que consideran indignos. No puede pensar nada más, la bota de del Papa cae sobre su cara y todo deja de tener importancia. &lt;br /&gt;-¿Está muerta, Antón?&lt;br /&gt;El Coronel se agacha y comprueba el pulso de la joven ensangrentada. &lt;br /&gt;-Eso parece, Santidad. &lt;br /&gt;-Bien, pues saca esa escoria de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La consciencia vuelve y el dolor también. Oleadas de dolor que recorren cada centímetro del cuerpo de V. Intenta abrir un ojo, pero lo tiene hinchado y no puede. Abre el otro. Está fuera del dorado y dos guardias la llevan en una camilla. Está claro que la han dado por muerta y saben donde la están llevando, a una zanja más allá de la ciudad, donde tiran a los prisioneros que no son capaces de soportar la hospitalidad de la Corporación.&lt;br /&gt;Cuando llegan al borde de la zanja, los guardias vuelcan la camilla. Da varias vueltas de campana que le producen un dolor tal que piensa que se está despedazando viva. Luego su cuerpo se para. Esta encima de una montaña de cadáveres putrefactos. El olor es absolutamente horrible. Tiene que salir de allí, no solo para salvar su vida, tiene que contarles a los demás lo que sabe, que se encaminan hacia un atrampa y que la han utilizado a ella para tenderla. Tiene que poner a trabajar sus huesos y sus músculos. Se empieza a arrastrar, descendiendo penosamente la montaña de cuerpos en descomposición. Por fin llega al suelo y el peso del cuerpo sobre los pies casi hace que se mareé. El primer paso. Tiene que dar el primer paso, si consigue dar ese todos los demás vendrán detrás. Levanta el pie levemente. Y ahí está. Un paso, luego otro y V empieza a andar con el sol de la tarde mirándola con desgana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-3481451343144243160?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/3481451343144243160/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=3481451343144243160' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3481451343144243160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3481451343144243160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/08/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_20.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-2025450923308776483</id><published>2010-08-17T11:46:00.002+02:00</published><updated>2010-08-17T11:48:38.814+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes.</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 15: Pesada carga es la verdadera fe.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;En el despacho de Francis Connors, el silencio parece un invitado más al que ninguno se alegra mucho de ver. El típico que no deja de hacer chistes estúpidos y de beberse toda la cerveza, el que cuando ya lleva cuatro de esas cervezas de más, se empeña en tirarle los trastos a la novia del dueño de la casa. Francis piensa si debe contarles a los presentes, Walker, Helen, Bridge, Martin, Ralphy y V, quién era en realidad el amigo que han perdido. Cuando Walker le ha dado la noticia no ha sabido muy bien como sentirse, volver ha encontrar a su sobrino le había parecido un breve sueño. Ahora vuelve a estar muerto. Tal como llevaba los últimos años. Él no quiso que nadie conociera su secreto, quiso dejar atrás al hombre que una vez fue. Así que piensa, definitivamente, que quizás deba respetar sus deseos, a modo de última voluntad. &lt;br /&gt;- Es un tiempo de grandes pérdidas –dice, al fin-. Lo peor es que, los que seguimos respirando, no podemos detenernos ni un segundo a llorar a los muertos. Hemos de empezar la evacuación de inmediato. &lt;br /&gt;- Con todos mis respetos, alcalde –dice Johnnie-. Creo que tenemos que discutir eso. &lt;br /&gt;- ¿Por qué?&lt;br /&gt;-No hay tiempo para la huída ya. Saben donde estamos. Saben a donde vamos. Solo nos queda una opción. Golpear primero.&lt;br /&gt;- ¿Insinúas que nos enfrentemos a la Corporación? –pregunta el Alcalde Connors. Tiene muchas vidas a su cargo, pero aun así no puede evitar pensar que el viejo militar de las fuerzas especiales que lleva dentro lleva mucho tiempo clamando por un poco de acción y de venganza. A la vieja escuela.&lt;br /&gt;-Eso es –prosigue Walker-. Tienen un espía. Si Helen lo dice, es que es cierto.&lt;br /&gt;-¿Es eso cierto, hija? ¿Cómo podemos estar seguros?&lt;br /&gt;-Esa mujer no se estaba tirando un farol, alcalde –responde Helen-. Le pierde su orgullo y su prepotencia. Me lo contó porque pensaba que yo jamás saldría de esa celda, para que sufriera sabiendo que todos vuestros movimientos eran conocidos por ellos. O encontramos al espía, o nos lanzamos con todo lo que tenemos. No hay más. Johnnie tiene razón. Si saben donde vamos a estar, vallamos a por ellos. Mi rescate es la prueba de que la única oportunidad que tenemos es golpear primero. En su territorio.&lt;br /&gt;¿Golpear? piensa Connors para sí.&lt;br /&gt;-Eso es fácil decirlo, pero ¿con qué golpeamos?&lt;br /&gt;-Con todo lo que tengamos. Tracemos un plan. Pero antes –dice Walker mirando a los presentes. Chicos no es por nada. Pero aquí solo nos podemos fiar de Helen, del alcalde y de mí, porque es la primera vez que vengo a esta ciudad. Cuanta menos gente conozca el plan, más seguros estaremos. &lt;br /&gt;-¿Me estás acusando de ser el espía? –pregunta Martin.&lt;br /&gt;-No estoy acusando a nadie, amigo. Solo digo que no sabemos quién puede ser. Es sensato minimizar los riesgos.&lt;br /&gt;-Tiene razón, chicos –interviene V-. Es lo más sensato.&lt;br /&gt;-Estoy de acuerdo –dice Connors-. Chicos, dejadnos. Pero V se puede quedar. Si la Corporación tuviese la mitad de información que tiene ella en la cabeza, estaríamos perdidos hace mucho. &lt;br /&gt;Con un resoplido de Martin, él, Ralphy y Bridge salen de la habitación. Cuando se han marchado, él alcalde mira a los que quedan y se pregunta si no se están volviendo locos.&lt;br /&gt;-¿Tienes un plan, Johnnie?&lt;br /&gt;-¿De qué disponemos?&lt;br /&gt;-Municiones y armas de sobra. Tenemos cuatro viejos Hummer de los marines, con ametralladoras del 12.70. Y tenemos un M1. Con muy pocos proyectiles.&lt;br /&gt;-Un M1 ¿Es una broma? ¿Hay alguien que sepa llevarlo?&lt;br /&gt;-Lo tienes delante, hijo.&lt;br /&gt;Un M1. Ese monstruo nivela las fuerzas en muchas contiendas. Aunque sabe que la Corporación también tiene carros de combate, el hecho de al menos contar con uno, le hace sentirse extrañamente contento. &lt;br /&gt;-¿Cuántos hombres?&lt;br /&gt;-¿Qué puedan luchar? –Pregunta Helen-. Quizás doscientos. Puede que algo más.&lt;br /&gt;-No es suficiente –responde Johnnie.&lt;br /&gt;-Lo sabemos, hijo. Es lo que trato de decirte.&lt;br /&gt;En ese momento, Walker levanta la cabeza con una más que extraña sonrisa en el rostro.&lt;br /&gt;-Tengo una idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silvio Panterini está en sus aposentos. Tumbado en su cama, disfruta de una excepcional copa de vino, mientras tres jovencitas dormitan en paños menores a todo lo ancho del enorme lecho. El vino juguetea en su paladar. Es un vino blanco. El más puro de los cristales deshaciéndose en su boca. Otro trago. El mundo va a ser un lugar mejor, donde los hombres de valía, los hombres de su valía, reciban todo aquello que merecen por sus constantes esfuerzos y sacrificios a la hora de crear un mundo mejor. Allá donde el Señor falló con el diluvio universal, ellos triunfarán y el Creador no podrá menos que estar orgulloso. Otro sorbo. Este le ha sabido raro. Como más espeso. Mira la copa y puede ver que está llena de sangre. La tira lejos de sí, asustado. Trata de despertar a una de las chicas, pero el tacto de su piel ya no es suave, tersa. Es rugosa, algo pegajosa y un poco húmeda. Con miedo baja la vista y contempla aterrorizado como se han convertido en tres cadáveres putrefactos que llenan las finas sábana de seda blanca de un liquido verdoso que se mezcla con la sangre. Aparta uno de los cadáveres y salta de la cama vomitando en la alfombra. Se incorpora jadeante, sin entender ni una maldita cosa de lo que está pasando. Trata de salir de la habitación cuando oye una voz a su espalda. Es una voz de hombre tan hermosa que da escalofríos. Silvio se gira lentamente. Es un hombre alto. Con una oscura y espesa melena negra. Va vestido con un traje negro.&lt;br /&gt;-¿Tiene prisa, padre? ¿Va algún lado? ¿Acaso no le gusta la fiesta que le he preparado, con el mejor licor y las mejores chicas?&lt;br /&gt;En ese momento los tres cadáveres putrefactos se incorporan en la cama y entre risas le hacen gestos para que se una a ellas. &lt;br /&gt;-¿Quién eres tú, ser impío?&lt;br /&gt;-Eso no tiene importancia. Lo único importante es lo que hago aquí.&lt;br /&gt;-No puedes hacerme temer nada –dice el sacerdote santiguándose-. El poder de Cristo está de mi lado, y el de su Padre, Dios Todopoderoso. &lt;br /&gt;-Mucho me temo que esos poderes a los que te aferras para justificar tus crímenes hace mucho que abandonaron esta tierra a su suerte.&lt;br /&gt;-¡Blasfemo! ¿Cómo te atreves? No podrás socavar tú mi fe.&lt;br /&gt;- ¿Tu fe? Utilizas tu fe para satisfacer tus más bajas pasiones. ¡Tú no sabes lo que es sufrir por tu fe! –Grita el extraño hombre y sus ojos brillan con una luz cegadora- He venido a avisarte. Con las fuerzas queme quedan ayudaré a aquellos que luchan por la libertad. Aun podéis detener esta locura. &lt;br /&gt;Silvio se despierta en su cama. La copa está en su mesilla, con un poco de vino blanco. Las tres jóvenes están dormidas en la cama y sus cuerpos son hermosos y su piel tersa. Pero su Santidad aun puede sentir el calor que de la luz que desprendían los ojos de aquel hombre. Una honda tristeza se apodera de su corazón y un llanto agónico se lanza desde lo más profundo de su ser. Las lágrimas caen por sus mejillas y sus sollozos despiertan a las muchachas, que se incorporan asustadas y tratan de consolarlas. A pesar del puño de acero helado que atenaza su corazón, es un hombre fuerte, un hombre duro y se da cuenta de que no puede tener ese desliz de debilidad delante de sus acolitas. Monta en cólera y empieza a azotarlas con furia en las nalgas y en las piernas, empujándolas fuera de la cama con empujones y patadas.&lt;br /&gt;-Largo de aquí, guarras. Dejadme solo. No os atreváis a tocar a un hombre de mi posición. &lt;br /&gt;Las chicas salen de la habitación y su Santidad empieza a vestirse. Tiene que hablar urgentemente con el Líder. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Johnnie está en la barra de la única taberna que hay en Crow Valley. Es un bar con decoración de madera que lleva un ruso, un tal Sergei. De hecho así se llama el bar, Sergei´s. Es un tipo grande, con el pelo largo y oscuro y una barba espesa. Johnnie está borracho y mira como el humo del cigarro se le escapa juguetón hacia arriba. Levanta el Manhattan y da un sorbo. Una mano le toca en el hombro y Bridge se sienta a su lado.&lt;br /&gt;-¿Una mala noche? –dice Bridge mirando la copa que Johnnie tiene en la mano y el whisky que hay en la barra.&lt;br /&gt;-¿Eso?, es la copa de Doc.&lt;br /&gt;Bridge solo asiente. &lt;br /&gt;-¿Bueno, no os importará que me una?&lt;br /&gt;-Claro que no. Y te digo una cosa, entre tú y yo, no creo que seas el espía –dice llevándose el dedo a los labios en señal de silencio. Luego se ríe.&lt;br /&gt;-Es un alivio. Un whisky, por favor –el camarero le sirve-. Bueno, un brindis. Por el Doctor Spawlding. &lt;br /&gt;-Eso, por el cabrón más retorcido y oscuro que me he llevado a la cara jamás. Pero el único hijo de puta bastardo que quisiera a mi lado si tuviera que echar a patadas las puertas del infierno. &lt;br /&gt;-Amén.&lt;br /&gt;Se hace un silencio y ambos beben. Como solo los buenos bebedores saben beber. Justo cuando no hay nada absolutamente que decir. Para eso sirve el alcohol, para llenar los huecos vacíos de las palabras&lt;br /&gt;-Bridge. No creo que sobrevivamos para ver un nuevo mundo.&lt;br /&gt;-Yo no creo que el mundo sobreviva para ver una nueva raza de hombres más sensata.&lt;br /&gt;-Entonces, ¿esto es una carrera sin final? ¿Sin ganador?&lt;br /&gt;-Eso me temo.&lt;br /&gt;-Pues brindo por eso también, demonios.&lt;br /&gt;-Yo brindaré esta vez porque, joder, ¿por qué no? Quizás esta vez el destino esté de nuestra parte. &lt;br /&gt;Johnnie resopla. &lt;br /&gt;-¿Te digo un secreto? El destino no existe. La puta causa efecto es la que rige nuestras vidas, amigo. Y eso es lo más aterrador que hay.&lt;br /&gt;-Pues procuremos ser esta vez causa, en lugar de efecto –sentencia Bridge dando un trago.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-2025450923308776483?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/2025450923308776483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=2025450923308776483' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/2025450923308776483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/2025450923308776483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/08/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_17.html' title='La invasión de los girasoles mutantes.'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-3012607689780249352</id><published>2010-08-12T11:27:00.002+02:00</published><updated>2010-08-12T11:27:45.395+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" http-equiv="Content-Type"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 11" name="Generator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 11" name="Originator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;link href="file:///C:%5CWindows%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;o:smarttagtype name="PersonName" namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal	{mso-style-parent:"";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	font-family:"Times New Roman";	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";}@page Section1	{size:595.3pt 841.9pt;	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;	mso-header-margin:35.4pt;	mso-footer-margin:35.4pt;	mso-paper-source:0;}div.Section1	{page:Section1;}--&gt;&lt;/style&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Episodio 14: Lo inquietante del nuevo amanecer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Es increíble, casi absurdo, ridículo, como cambia la vida en cuestión de segundos, piensa Johnnie. Apenas si reconoce su realidad. Hace menos de una hora que ha enterrado al Doctor Spawlding y ahora va sentado en el suelo de Betsy, mientras Bridge conduce con suavidad a través del amanecer, con la espalda apoyada en la pared y Helen acurrucada en su regazo. La muchacha duerme. Quién sabe cuanto tiempo hace que la chica no duerme así de placenteramente. Cuánto tiempo desde que pudo dejarse vencer por el cansancio de los últimos días sin miedo. Pero él no puede dormir. Demasiadas cosas que asimilar. Una nueva vida que aceptar, sin más remedio. Las cosas son así, chico quieras o no. Acaricia el pelo de la joven, con suavidad, con mucho cuidado, y piensa en el tiempo que hacía que no tocaba algo con tanta delicadeza. ¿Es el fin de todo? De la búsqueda, de los días en los caminos con Spawlding, del miedo a no encontrarla nunca y hacerse viejo persiguiendo una quimera. Supone que sí, que es el final. Y el comienzo de muchas otras cosas que no sabe como va a poder encajar. La imagen de la tumba de su amigo, con Tadeusz, su espada, como única señal, no se le quita de la cabeza. Coge la botella de bourbon que tiene al lado y le pega un buen trago. Luego otro. Este va por ti, amigo. Al final los dos encontraron lo que buscaban. Y casi le entran ganas de ir a buscar al maldito destino y hacerle cruzar la frontera de tres estados a patadas. Al final, el viejo destino no había hecho gala de demasiada imaginación. Su meta y la de Spawlding estaban juntas, en el mismo lugar, en el mismo momento, enfrentadas la una a la otra. No puede evitar pensar que al final todo ha sido como tenía que ser. Él ha recuperado a Helen y Doc ha muerto a manos de Celine. Ella tenía que rematar el trabajo y acabar con el muerto en vida en el que su amigo se convirtió cuando ella le destrozó. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pero sabe que aun no podrán detenerse. &lt;st1:personname productid="La Corporación" w:st="on"&gt;La Corporación&lt;/st1:personname&gt; sabe donde están y estará furiosa después del golpe al campo de prisioneros. Querrán una respuesta contundente, querrán borrarles del mapa y si, como ha dicho Helen, es cierto que tienen un espía infiltrado, saben, no solo donde encontrarlos, si no cuales son sus posibles escondites. Entonces una idea comienza tomar forma. Quizás el momento de esconderse haya pasado. Puede que sea el momento de dar la cara. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En la mesa los tres hombres más poderosos de la tierra frente a ella, sentados mirándola fijamente. Detrás, de pie, expectante y con una sonrisa de malicia, el cuarto. Celine no puede evitar pensar que le encantaría que le dejaran un rato a solas con el coronel Henninger. Le iba a borrar esa estúpida sonrisa de la cara. Pero tienen cosas más importantes de las que preocuparse. El Líder no la mira, mira un montón de papeles que tiene delante encima de la mesa. Su santidad, el Papa Panterini sí le está mirando. Pero a la chica no le gusta nada la mirada que aquel hombre le está echando mientras se mesa la larga barba rojiza. El general Xavier también le mira. Y esa mirada es casi peor, con esa sonrisa congelada siempre en el rostro. Celine piensa que es como la mirada de una cobra dispuesta a atacar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Entonces –dice el Líder, sin levantar la vista de los papeles-, ¿todos sus hombres fueron eliminados por un grupo de seis atacantes? ¿Treinta y cuatro hombres?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Sí, mi Líder, pero…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Más un campo entero de girasoles. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Sí, mi Líder –Celine agacha la cabeza, sabe que las excusas no valen con ese hombre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Tiene alguna explicación?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Sí, mi Líder, aunque no se si es valida. Nada justifica mi fracaso. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Nadie –interviene el general Xavier- le acusa de nada, querida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Por ahora –añade su Santidad. El general le echa una mirada que paralizaría a un ñu.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Solo queremos entender lo que pasó.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Estaban bien armados. Preparados. Bien dirigidos. Atacaron por sorpresa. Pero sobre todo, tenían dos guerreros increíbles con ellos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Sí, esos dos guerreros –dice el Líder levantando la vista. Celine no puede evitar tragar saliva al ver aquellas dos pequeñas ascuas clavadas sobre ella-. Hábleme de ellos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Uno es el que entró en el complejo principal y liberó a los prisioneros. Fue de pasillo en pasillo eliminado a mis hombres. Mis hombres son los mejores, peor no pudieron hacer nada contra ese tipo. El otro acabo con casi toda la guarnición, a espada y con armas de fuego. Fue algo inhumano. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Y usted acabo con él?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Sí, mi Líder. Le clave un puñal en el costado. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Bien hecho, hija mía. Pero, y es pero que me sea sincera, cuando habla de ese hombre le brillan los ojos de manera especial. ¿Acaso le conocía?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Celine traga saliva. Sabe lo difícil que es ocultarle información al Líder. Pero también sabe que si reconoce que fue amante de Peter, que lucharon juntos durante años y que una vez incluso le amó, el Líder nunca confiará en ella. Y en &lt;st1:personname productid="La Corporación" w:st="on"&gt;la Corporación&lt;/st1:personname&gt;, perder la confianza del&amp;nbsp; Líder, es casi tan seguro como sujetar una granada sin anilla con los dientes. Solo tiene una carta y debe jugársela. Si el destino no quiere&amp;nbsp; que gane esa partida, mala suerte hasta aquí hemos llegado, piensa. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Sí, mi Líder. Se llamaba Peter Connors. Fuimos compañeros hace años en una banda de salteadores. Pensaba que estaba muerto. Era un guerrero formidable.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Y no tuvieron, digamos, algún tipo de relación sentimental.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ahí están, las cartas sobre la mesa, ahora le toca apostar a ella y no tiene ni un maldito as. Le toca jugar de farol. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- No, mi Líder. Era un tipo solitario y más bien extraño. Yo en esa época estaba unida al líder de la banda –bueno, piensa Celine, no es del todo mentira. Al fin y al cabo fue por el líder un, hombre mucho más ambicioso, por quien Celine decidió abandonar a Peter. Y quien dice abandonar dice clavarle un cuchillo en el pecho. Por primera vez. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los tres hombres guardan silencio. El Líder clava su mirada en ella mientras asiente con la cabeza. El general sigue sonriendo y el Papa sigue mirándola de arriba abajo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Sigue su espía infiltrado en los rebeldes?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Sí, mi Líder. Sabemos donde está la ciudad y donde está el refugio de emergencia que tienen en las montañas. Seguramente se atrincherarán allí. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Bien, eso está muy bien. Es pronto para decidir que haremos. Han demostrado tener más fuerza de la que pensábamos. No podemos volver a subestimarles, así que debemos pensar con calma nuestro siguiente movimiento. En cuanto a usted, capitana Delpy.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Sí, mi Líder?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- No cabe duda que ha cometido un error terrible. Pero al mismo tiempo no cabe duda de que ha tenido otros muchos éxitos que responden por usted. Hasta en el fracaso se revolvió como una gata y de un zarpazo eliminó a un poderoso enemigo. El general Xavier responde por usted.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Además, seria una lastima estropear algo tan hermoso –interviene el Papa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-Así que –continúa el Líder, como si no hubiera escuchado al líder eclesiástico-. Sigue usted contando con nuestra confianza. Puede retirarse, pero, hija, no seremos tan tolerantes con futuros fracasos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Sí, mi Líder, gracias, mi Líder.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Escalera real, piensa Celine mientras sale de la habitación. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- ¿Confías en su lealtad, Xavier? –pregunta el Líder.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- En su lealtad hacia con nosotros no más de lo que podría confiar en la de cualquiera. Pero si creo en sus ansias de poder y sabe que solo podrá colmarlas con nosotros. Y tengo fe ciega en sus aptitudes. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Ya veremos, viejo amigo, ya veremos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La habitación de Halen está llena de viejos póster de grupos olvidados y de dibujos hechos por ella misma. En un rincón, algo llena de polvo hay un avieja guitarra. Johnnie recuerda la que él le regaló &amp;nbsp;hace ya tantos años. ¿Dónde estará esa guitarra? Seguramente en el mismo lado que los jóvenes que eran en aquellos días. Es en ese momento, tumbado en la cama de Helen, cuando Johnnie es consciente de que le duele todo el cuerpo y de que está realmente agotado. William le salta encima y trata de jugar con él, pero Johnnie le baja de la cama con delicadeza.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Más tarde, amiguito, ahora el tío Johnnie tiene que descansar. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Helen entra por la puerta. Se le queda mirando y le sonríe. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;-¿Qué pasa, de que te ríes?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Nada –dice ella-. Es solo que había soñado muchas veces con eso, con verte tumbado en mi cama. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Helen se va acercando a él, despacio, mientras se suelta el pelo. Johnnie se incorpora y, sentado en la cama, le besa el vientre. Helen se agacha y le besa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Se que estás cansado. Has perdido a tu amigo. Podemos dormir si quieres y mañana será otro día. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La imagen de la tumba del Doctor le viene a la mente. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;- Ya dormiré cuando esté muerto –dice Johnnie, arrastrando a Helen a la cama con él. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-3012607689780249352?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/3012607689780249352/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=3012607689780249352' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3012607689780249352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/3012607689780249352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/08/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_12.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-4039262332247681760</id><published>2010-08-09T20:37:00.000+02:00</published><updated>2010-08-09T20:37:18.024+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes.</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 13: Una hoja en la noche.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;Grita como un loco mientras lanza a Betsy contra la verja metálica llevándosela por delante junto con el resto de los girasoles que aun quedaban en pie. Luego, tanto él como Martin, salen del autobús y van rematando las pocas bestias mutantes que quedan. &lt;br /&gt;- Venga, vamos –dice Bridge-. Hacia la puerta principal. Johnnie ya estará dentro.&lt;br /&gt;Cruzan corriendo la distancia que les separa del la puerta principal, que está abierta, flanqueada por los cuerpos de cuatro guardias. Dentro solo hay caos, gritos, gente corriendo, disparos y el ruido de la alarma que les martillea en la cabeza. &lt;br /&gt;- Son los prisioneros –dice Martin-. Johnnie ha debido abrir todas las puertas. Ten cuidado. No le vayamos a volar la cabeza a un pobre desgraciado de estos. &lt;br /&gt;-Descuida, no soy tan torpe. Mira, allí están Johnnie, Ralphy y la señorita V.&lt;br /&gt;- ¿Habéis visto a Helen?&lt;br /&gt;- No, Johnnie, acabamos de entrar. &lt;br /&gt;- Ya no quedan guardias. V y el Doctor los han despachado. Vamos a separarnos, la puerta será el punto de encuentro. Hay que encontrar a Helen y salir de aquí echando ostias. Podría haber refuerzos de camino. &lt;br /&gt;Se separan y Johnnie sigue registrando las celdas, abriéndose paso entre la gente. Algunos de los presos corren desesperadamente, como si temieran que la recién recuperada libertad les fuera a durar poco. Otros, en cambio, pululan por los pasillos sin rumbo fijo, con la mirada perdida. Walker supone que esos son los que más tiempo llevan de cautiverio. Le cuesta avanzar entre el gentío, lo que no ayuda demasiado a aplacar sus nervios, que amenazan con estallarle bajo la piel. Pero de pronto ve una aparición. Una imagen fugaz que aparece y desparece entre la riada de personas que trata de escapar de las celdas. Apenas la ve un segundo, la coleta, los mechones que se escapan, antes de que vuelva a desparecer entre otros dos presos. Corre en la misma dirección, corre como si todos los secretos de la creación se encontraran a lo largo de los cincuenta metros escasos de aquel pasillo. La vuelve a ver. Está de espaldas pero no le hace falta más.&lt;br /&gt;- ¡Helen! –grita, y se siente muy extraño. Hace tanto tiempo que no pronunciaba esa palabra en alto que le parece mentira, un juego, un sueño- ¡Helen! –vuelve a repetir, para ver si así consigue que todo sea más real. Esta vez ella le oye y se da la vuelta. &lt;br /&gt;Puede ver como Helen se queda paralizada. Lo que más le sorprende es que en los ojos de la chica se puede leer el miedo. Como si no pudiera acabar de creerse que él estuviera allí, llamándola en medio de toda aquella locura. Como si pensara que el cautiverio le había hecho perder la razón. Ninguno de los dos corre. Se dirigen el uno hacia el otro, con los ojos muy abiertos, casi sin pestañear, como temiendo que el otro desparezca en cualquier momento. Finalmente llegan el uno frente al otro y se quedan muy quietos, y todo lo demás desaparece. Hasta parecen no notar los empujones que los presos les dan en su frenética huida. &lt;br /&gt;-Soy yo, Helen. &lt;br /&gt;Helen le mira muy fijamente y por un segundo teme que ella se haya olvidado de él. Entonces ella levanta la mano y le acaricia el rostro. &lt;br /&gt;- Te has cortado el pelo –dice ella, y sus palabras suenan un tanto extrañas. &lt;br /&gt;- Me lo volveré a dejar largo, si quieres. &lt;br /&gt;Ella se lanza sobre él. El momento se rompe y se besan como si nadie se hubiera besado antes que ellos en el mundo, como si cualquier banda sonora hubiera sido escrita solo para ese momento. Se besan como si ese beso pudiera salvar un mundo podrido hasta las entrañas, como la hoja que brota de un tronco calcinado.&lt;br /&gt;- ¿Cómo has llegado hasta aquí? ¿Cómo me has encontrado?&lt;br /&gt;- ¿No querrás que te cuente en veinte segundos los últimos años, no? Salgamos de aquí nena –dice Walker, poniendo en la mano de Helen una de sus Desert Eagles, y volviéndola a besar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estabas muerto, yo te vi. Comprobé tu pulso. &lt;br /&gt;- Hiciste mucho más que eso, ¿no?&lt;br /&gt;- No trates de culparme a mí.&lt;br /&gt;- Tienes razón, Celine, como siempre. Fui yo el que se cayó accidentalmente sobre la hoja de tu cuchillo. maldita torpeza la mía.&lt;br /&gt;- Vete al infierno.&lt;br /&gt;- ¿Otra vez, cariño? ¿Qué tal si esta vez vas tú primero y me vas haciendo un sitio? &lt;br /&gt;El dedo del gatillo le hormiguea y justo en ese momento el Doctor se da cuenta de que no quiere entrar a preguntarse si tendrá fuerzas para matarla. Por ahora se dice a sí mismo que la necesitan viva. Necesitan toda la información que puedan sacarle. &lt;br /&gt;- ¿Es eso, Pete? ¿Vas a matarme? ¿De verdad tendrás agallas para matar a la mujer que amas?&lt;br /&gt;- Peter Connors no existe. Tú le mataste, ¿recuerdas? Él puede que no te matara, a mí, al Doctor Spawlding, es mejor que no le cabrees. &lt;br /&gt;- ¿Qué haces apoyando a esta gentuza, Doctor Spawlding? –la voz de ella se llena de desprecio cuando pronuncia el nuevo nombre del hombre que una vez fue su amante.&lt;br /&gt;- Por razones que tú ni siquiera sabes que existen. Por lealtad, por amistad. Pero sobre todo, por no vender mi alma a la escoria que ha destruido este mundo. &lt;br /&gt;- Eres patético. Nunca tuviste ambición, por eso quise dejarte. Te conformabas con las migajas que quedaban del mundo.&lt;br /&gt;- No me hacia falta más si tú estabas a mi lado. Así de idiota era. No necesitaba ningún imperio, ni colaborar con una banda de asesinos para conseguir poder.&lt;br /&gt;- Eres tan limitado. Me das pena. Esa banda de asesinos construirá un nuevo orden mundial y yo estaré en esa pirámide de poder. Mientras, la historia barrerá el polvo de tus huesos y el recuerdo de que alguna vez exististeis tú y esa panda de necios que te siguen. ¿De verdad pensabas que iba a conformarme con arrastrarme por el suelo en busca de desperdicios? ¿Solo para estar contigo? &lt;br /&gt;Una inmensa tristeza ensombrece el corazón de Spawlding. Ningún filo, ninguna explosión, ninguna bala podría hacer mas daño que las palabras de Celine.&lt;br /&gt;- Pues mira, sí. De verdad lo pensaba. Pensaba que me amabas y no necesitabas nada más. Igual que yo. Pagué muy caro mi error. La herida que me dejaste en el pecho cicatrizó. Otras que me dejaste no lo harán nunca. Mi mundo eras tú. He vagado en las tinieblas desde entonces. Ahora, camina. Y no hagas ninguna tontería. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El almacén se va quedando vacío y Helen abraza a todos sus amigos. No puede ni reaccionar cuando ve a sus viejos camaradas, en especial a Bridge y a Martin, en aquel lugar, en compañía de Johnnie, trabajando codo con codo para rescatarla. &lt;br /&gt;- Ah, no dice-. Esto si que me lo explicas. ¿Cómo os habéis conocido?&lt;br /&gt;- Bueno, digamos que este par de paletos estaban a punto convertirse en comida para girazombis y mi camarada, el Doctor, al que ya conocerás, y yo les salvamos. Eso nos llevo a la ciudad, a ti y todo lo demás.&lt;br /&gt;- No entiendo nada.&lt;br /&gt;- Ya, mira, bueno, en serio. Luego te lo explico.&lt;br /&gt;- Venga, salgamos de este maldito lugar de una vez. Esta siendo una noche muy larga –dice Martin.&lt;br /&gt;- Esperad –interviene Helen-. Tengo que ir un momento a los barracones. &lt;br /&gt;- ¿Por qué? –pregunta Walker.&lt;br /&gt;- Tengo que ir a por William.&lt;br /&gt;- ¿William? ¿Quién es William?&lt;br /&gt;- Mi gato –dice Helen sin mirarle y encaminándose hacia la puerta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Celine de pronto se para y se da la vuelta. El cañón del arma de Spawlding le toca en el vientre. Le sonríe. Y Spawlding piensa que hay pocas cosas más bellas y peligrosas que esa sonrisa. Casi siente que podría abrasarle y congelarle al mismo tiempo. &lt;br /&gt;- ¿Qué haces, Celine?&lt;br /&gt;- No puedo dejar que me lleves con los rebeldes. Tienes que entenderlo, Peter.&lt;br /&gt;Todos los sistemas de alarma del Doctor empiezan a zumbar y hasta puede oír una voz que grita a pleno pulmón, peligro, peligro. &lt;br /&gt;- No me obligues…&lt;br /&gt;- ¿A matarme? Los dos sabemos que no lo harías, Peter. &lt;br /&gt;Peligro, peligro. Colisión inminente. &lt;br /&gt;- ¿De verdad destruirías algo tan hermoso? Te conozco de sobra, cariño. Puede que a tus amigos les hayas engañado con ese numerito del guerrero frío y sin corazón. Pero yo recuerdo bien como eras. &lt;br /&gt;¿Cómo era yo? Se pregunta el Doctor Spawlding. Aunque en ese momento se da cuenta de que es más bien Peter Connors quién se lo pregunta. Igual que se pregunta que queda del hombre que una vez fue. Celine le sigue sonriendo y ha empezado a bajar el cañón del arma y a acercarse hacia él. Puede sentir la fuerza del magnetismo que aquella mujer, después de tantos años, sigue surtiendo en él. &lt;br /&gt;- Recuerdo al hombre salvaje y apasionado. Al hombre que no podría evitar agarrar mi cintura con fuerza y besarme si me tuviera… así de cerca. &lt;br /&gt;Caline ya esta prácticamente pegada a él y las señales han comprendido que nadie las va a escuchar ese día. &lt;br /&gt;La fiebre. El dolor. El deseo sobrehumano. El calor que se le agolpa en las sienes. Cuando empiezan a besarse, Peter, el Doctor, se siente como un hombre que ha estado años sin beber un trago de agua, vagando por el más árido de los desiertos. Cuando ella le toca, su cuerpo reconoce al instante el de ella y cuando todo empieza a dar vueltas, sabe exactamente donde agarrarse. Quizás todo fue una pesadilla. Quizás despierte y nada de todo aquello haya pasado y esté en una cama, con Celine desnuda a su lado. &lt;br /&gt;Pero la realidad tiene sus anclas. La voz de Johnnie llamándole le trae de vuelta. Abre los ojos y puede ver a su amigo, con una expresión de absoluta incredulidad en el rostro corriendo hacia él junto a una joven que debe ser Helen. Pero el dolor en el costado hace que todo se vuelva borroso. Celine se va alejado de él, con esa sonrisa de hielo en los labios. Le fallan las piernas. Le cuesta respirar, cada bocanada de aire es una oleada de dolor en el costado. Mira con incredulidad el machete que Celine le ha clavado y lo único que puede hacer es sonreír con una expresión triste y estúpida en el rostro. La boca le sabe sangre. Ella se va alejando de él, mientras lucha para que no se le doblen las piernas. &lt;br /&gt;- Lo siento, mi amor –le dice ella-. Pero, al fin y al cabo, todo se trata de morir o de matar.&lt;br /&gt;Ella desaparece en la noche y él cae al suelo. Nota como la sangre se le escapa a borbotones del cuerpo. Oye a Johnnie gritar su nombre, pero le parece que está lejísimos. Cuando su amigo llega hasta él y se arrodilla a su lado, el Doctor Spawlding solo puede sonreír débilmente y decir, parece que nunca aprendo, ¿eh, amigo?&lt;br /&gt;Luego todo se vuelve negro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-4039262332247681760?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/4039262332247681760/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=4039262332247681760' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/4039262332247681760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/4039262332247681760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/08/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_09.html' title='La invasión de los girasoles mutantes.'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-5506877685270275692</id><published>2010-08-06T17:58:00.001+02:00</published><updated>2010-08-06T23:51:54.492+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes.</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 12: Cuanto tiempo sin verte, cariño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Seis pares de ojos contemplan la noche desde lo alto de una loma. A sus pies un inmenso valle y en medio de este valle los esqueletos de antiguos almacenes, resquicios de una civilización perdida. Pero en medio de toda aquella desolación queda un brillo de vida. Uno de los almacenes, uno grande flanqueado de pequeños edificios, rodeados de una valla metálica. Luces, voces en la noche, movimiento. Es el campo de prisioneros que la Corporación ha improvisado en aquel viejo edifico. Walker contempla el panorama con los prismáticos de visón nocturna.&lt;br /&gt;- Este es el plan. Tres equipos. Doc y la señorita V entraréis por detrás y os encargareis del generador que da corriente a la valla electrificada. &lt;br /&gt;- Eso hará saltar la alarma –dice Spawlding.&lt;br /&gt;- Justo. Hay entra el equipo dos. Bridge y Martin se lanzarán hacia la puerta con Betsy. Con las armas, Betsy y el lanzallamas, tendréis que encargaros de los girasoles que flanquean la entrada. Estarán dormidos, de noche son mucho menos peligrosos. &lt;br /&gt;-Cuenta con ello –dice Martin.&lt;br /&gt;- Bridge, conduces tú –dice Walker tirándole las llaves, que Bridge no consigue atrapar y se le caen la suelo.&lt;br /&gt;- Dios santo. Aun así conduces mejor que Martin. &lt;br /&gt;- Que te den.&lt;br /&gt;- Bueno. Con todo el jaleo que vais a montar, espero que el flanco izquierdo, por el que entraremos el sargento Ralphy y yo, quede más despejado y podamos abrirnos paso hasta las celdas. ¿Alguna pregunta?&lt;br /&gt;- Yo tengo una –dice Spawlding cargando un subfusil con mira telescópica- ¿Dónde está la parte difícil? &lt;br /&gt;Walker solo sonríe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos sombras en la noche. Spawlding comprueba satisfecho como V, que se ha cubierto el rostro con un antifaz para no ser reconocida, no se queda atrás y se mueve con destreza. &lt;br /&gt;-Entraremos por aquí –dice el Doctor sacando una pala y excavando un agujero bajo la verja lo suficientemente grande como para que los dos puedan arrastrarse por debajo. Tiran el equipo por encima y en un segundo están dentro. &lt;br /&gt;- El generador esta al final de este callejón –dice V adentrándose en las sombras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No puedo acercarme más, prepara el lanzallamas. &lt;br /&gt;Bridge ha llevado a Betsy colina abajo, en punto muerto para no hacer el menor ruido. Ambos van pertrechados con trajes de los SWAT, como el resto el equipo. Walker y Spawlding hace tiempo que se dieron cuenta de los útiles que eran estos uniformes para parar la pipas con las que los girasoles convierten a la gente en girazombis. Delante tienen unos cuantos, que se estremecen en la noche, como una marabunta de insectos. &lt;br /&gt;- Nunca nos hemos enfrentado a tantos, Ben.&lt;br /&gt;- Bueno, hoy estoy muy caliente y tengo un regalito para ellos –contesta Martin colocándose el cañón del lanzallamas entre las piernas. &lt;br /&gt;- Sí, hoy vamos a joderles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Walker, se arrastra por el agujero bajo la verja. Ralphy ya está dentro. Corren y se esconden entre dos viejos contenedores de basura. Delante suya tienen una ancha calle y la puerta principal del almacén que sirve de prisión. Está custodiado por varios guardias. &lt;br /&gt;- Por ahí no podremos entrar –dice Johnnie.&lt;br /&gt;- ¿Qué te parece esto? Sígueme -dice Ralphy cruzando la calle agazapado. &lt;br /&gt;Se pegan contra el costado del almacén. El sargento empuja otro contenedor y lo pega contra la pared, encaramándose en el. Walker le imita y pude ver que tienen una ventana abierta al alcance. &lt;br /&gt;-Bien pensado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está sentada en medio de uno de los despachos. Tiene el viejo móvil que utiliza para conectar con su espía encima de la mesa. Todo está en sombras, puesto que piensa mejor en la oscuridad. Esto le heredé de él, piensa Celine, era un tipo muy sombrío. De repente se da cuenta de que desde la conversación con Helen ha pensado varias veces en el hombre que dejó tendido en Texas, en el polvo del desierto, con un cuchillo en el pecho y el corazón partido. El corazón partido literalmente, piensa con una sonrisa. Pero lo qué no es capaz de dilucidar es por qué demonios está pensando en él, justo esa noche, tantos años después de que él se convirtiera en alimento para los gusanos. De lo que no le queda ninguna maldita duda es de que esa noche se avecina tormenta. &lt;br /&gt;Como si los pocos dioses que todavía perdieran el tiempo escuchando a los humanos estuvieran atentos a la tele esa noche, el móvil se enciende en la oscuridad. Una perdida. La luz del teléfono en la oscuridad de la habitación es como el primer rayo de la tormenta. &lt;br /&gt;-Ahora empezarán los truenos –va a coger el Walkie para avisar a sus hombres pero el primer trueno llega, una fuerte explosión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro guardias yacen en el suelo y Spawlding limpia la hoja de Tadeusz.&lt;br /&gt;- Eres un poco fantasma, ¿no? Llevas silenciador, ¿por qué no les disparas y ya está?&lt;br /&gt;- Esto es más noble.&lt;br /&gt;- Pues a mi todo este numerito del Zorro me da escalofríos. &lt;br /&gt;- ¿Pero qué os pasa a todos con el Zorro? ¿Acaso soy un maldito puertorriqueño con antifaz y mayas negras?&lt;br /&gt;- Chico, el Zorro vivía en la Alta California y era hijo de un hacendado español.&lt;br /&gt;- Lo que tú digas, pero prefiero que me comparéis con o Obi Wan Kenobi, o con Anaquin en su defecto. &lt;br /&gt;- ¿Pero quién coño es toda esa gente?&lt;br /&gt;- Está claro que nadie entiende de cine clásico. En fin, pásame el C4. Es hora de abrir una puerta al infierno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La explosión. Los girasoles aúllan inquietos. Es la señal. Bridge enciende el motor y las luces largas, directamente apuntadas a los girasoles que chillan de rabia y de furia. &lt;br /&gt;- Vaya, eso les ha cabreado. Vamos Ben, es hora de fumigar. &lt;br /&gt;Acelera y el autobús se va hacia atrás.&lt;br /&gt;- Mete la directa, mamón. Es demasiado pronto para la marcha atrás, aun no esta caliente la cosa –le grita Martín.&lt;br /&gt;Bridge vuelve a acelerar, las ruedas chirrían y levantan una cortina de humo un segundo antes de que Betsy se lance contra la manada de girasoles. Choca con la primera fila y saltan pedazos de criaturas por los aires, pero la marcha del autobús se refrena y los girasoles se lanzan encima de el, aunque no pueden atravesar las planchas de acero que lo protegen. En ese momento Bridge saca el cañón del lanzallamas por una de las ventanillas y una cortina de fuego reduce a cenizas a un buen puñado de girasoles. Esto cabrea a los que están alrededor, que se lanzan con una furia animal y ciega contra Betsy, que empieza a bambolearse peligrosamente. &lt;br /&gt;- Muévete o nos van a volcar –grita Bridge soltando otra nueva llamarada. &lt;br /&gt;-Eso intento, pero son demasiados.&lt;br /&gt;Le cuesta, pero poco a poco va consiguiendo abrirse paso hasta la puerta, despacio, pero de manera continuada, mientras Martin va de una ventanilla a otra escupiendo fuego y gritando como un loco.&lt;br /&gt;- Vamos nenas, hay para todas. ¿Has visto, Bridge? Todas estas putas quieren mi salchicha, y la tengo al rojo.&lt;br /&gt;Lo único que Bridge puede pensar, mientras lucha por mantener el autobús sobre sus ruedas, es que nunca se había planteado si los girasoles tenían sexo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están dentro. Pasillos. Muchas celdas. Voces de dolor y voces dando órdenes. &lt;br /&gt;- Ha funcionado, todos se van hacia el generador –dice el sargento Ralphy-. Pero V y tu amigo van a tener problemas.&lt;br /&gt;- Si conozco bien al Doctor, son esos guardias los que se están encaminado hacia un serio problema. Ahora nosotros tenemos uno, hay que buscar el control de las cerraduras y abrirlas todas. No vamos a dejar a esta gente aquí. Además, la confusión no nos vendrá mal. &lt;br /&gt;Salen de su escondite, pero al instante dos guardias se lanzan sobre ellos. Los pobres infelices no saben que les ha pasado, pero en un segundo, Walker ha hundido un cuchillo en la garganta de uno y el sargento cierra una presa con sus fuertes y largos brazos en torno al otro.&lt;br /&gt;- ¿Dónde está la sala de control? ¡Contesta!&lt;br /&gt;- Por ese pasillo, la segunda habitación, pero no me mat… &lt;br /&gt;El cuchillo de Walker acaba la frase del guardia que cae desplomado al suelo. Han secuestrado a Helen y lo van pagar, muy caro, hasta el último de ellos. En la habitación hay dos guardias más, pero Walker no les da tiempo ni de reaccionar, dos disparos velados por el silenciador y se acabó. Unos segundos después, el sonido de las cerraduras abriéndose y el de los chillidos ansiosos de libertad se elevan por encima de los disparos y la alarma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una rayo de muerte. Eso es el Doctor Spawlding en la noche. Una centella que se abre paso a través de los enemigos, como si las balas no fueran capaces de alcanzarle, soltando ráfaga tras ráfaga que son emisarias de muerte. Tiene las espaldas bien cubiertas, V es una excelente tiradora y si alguno se le escapa ella da buena cuenta de él.&lt;br /&gt;Después de unos minutos, no queda ni un enemigo en pie, pero no saben de cuantas fuerzas disponen. &lt;br /&gt;- Iré a echar un ojo a los barracones por si hubiera más. Tú vete a la nave principal y cubre a Johnnie –dice Spawlding.&lt;br /&gt;V se va y él empieza a caminar entre los barracones. De uno de ellos sale una figura que intenta echar a correr en la dirección opuesta al Doctor. &lt;br /&gt;- ¡Quieto, sabandija! –Dice Spawlding apuntando a la figura con el arma-. Tira el arma y date la vuelta. &lt;br /&gt;La figura le obedece. El arma cae pesadamente al suelo. La figura se da la vuelta. El mundo se frena en seco, al menos el mundo de esas dos personas, de esas dos micras finitas en la inemsidad del cosmos. Es una mujer alta. Con el pelo rojizo y la piel blanca. Una mujer que conoce de sobra. La cicatriz del pecho le duele. La mujer le mira como si estuviera viendo un verdadero fantasma, las lágrimas le caen por las mejillas y el pecho se le agita con la respiración. &lt;br /&gt;- ¡Celine! –Es lo único que acierta a decir Spawlding-.&lt;br /&gt;- Peter –dice ella, con la voz entrecortada&lt;br /&gt;Su verdadero nombre le duele más que cualquier herida. Le recuerda al hombre que murió, al que amó a aquella mujer despiadada más que a su propia alma.&lt;br /&gt;- Cuanto tiempo sin verte, cariño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-5506877685270275692?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/5506877685270275692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=5506877685270275692' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/5506877685270275692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/5506877685270275692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/08/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_06.html' title='La invasión de los girasoles mutantes.'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-549759310838251951</id><published>2010-08-04T15:18:00.001+02:00</published><updated>2010-08-04T15:18:48.986+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes.</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 11: Finales cercanos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Walker y Spawlding ultiman los preparativos para su misión de rescate. Los hombres del alcalde Connors les han grabado en un viejo GPS la localización del campo de prisioneros donde la Corporación mantiene a Helen. No tienen un plan. Nunca han sido muy amigos de tener planes, más bien se han dejado mecer como una hoja al viento. Ya lo pensarán cuando se estén acercando, sobre el terreno. &lt;br /&gt;- Al menos el alcalde nos ha proporcionado armas. Este lanzallamas nos vendrá de miedo si nos taponamos con girasoles.&lt;br /&gt;- Y que lo digas, Doc. Vamos a hacer una barbacoa baja en calorías. &lt;br /&gt;- No pensaríais hacerla sin nosotros, ¿verdad? –pregunta Martin desde la puerta. Él y Bridge han subido al autobús y van perpetrados para una batalla, armados, con un casco militar y cajas de municiones. Bridge lleva su vieja escopeta. &lt;br /&gt;- Chicos –dice Walker-. Esta no es vuestra guerra. Ya habéis pagado de sobra la deuda que teníais con nosotros por salvaros el culo en aquella ciudad. &lt;br /&gt;- Maldito delgaducho arrogante –interviene Bridge-. Lo teníamos todo controlado antes de que vosotros dos, malditos psicópatas, entrarais con vuestro numerito de John Wayne y el Zorro. Y si no recuerdo mal, si no es por mí y mi vieja amiga no hubierais descubierto el punto débil de Zarrapastro.&lt;br /&gt;- Mejor no menciones eso –interrumpe el Doctor pasándose la mano por el cabello, como alegrándose de que aquella parte de su sesera aun estuviera allí. &lt;br /&gt;- Ya, bueno. Pero de no ser por mí ahora estaríais en poder de la Corporación, eso no vas a negármelo. &lt;br /&gt;- En serio, amigos –prosigue Martin-. Hemos pasado demasiado juntos. Prometo no contaros ninguna historia de cuando trabajaba en el Hospital.&lt;br /&gt;Walker mira a Spawlding con una sonrisa en la cara. &lt;br /&gt;-&amp;nbsp;¿Por qué tú eres John Wayne y yo soy el zorro? –pregunta éste. &lt;br /&gt;- Siempre he querido decírtelo, lo de la espada es un poco gay. &lt;br /&gt;Spawlding sonríe y se encoje de hombros.&lt;br /&gt;- En fin –dice-, más vale cuatro tiradores que dos.&lt;br /&gt;- Entonces seis serán mucho mejor, ¿no crees, guapo? –dice una voz de mujer desde la puerta del autobús. En ella se encuentran las señorita V y el sargento Ralphy-. Nosotros también vamos. -Desde la puerta le lanza al Doctor una lata de cerveza- ¿Te hace ahora esa cerveza?&lt;br /&gt;- ¿Por qué no? Siempre es buen momento para una cerveza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helen está sentada en el catre de la celda. Frente a ella está la mujer que consiguió capturarla, la tal Celine Delpy. La mujer le da escalofríos, nunca había visto unos ojos más fríos y una sonrisa más desapiada que la de aquella mujer. Era demasiado hermosa, demasiado distante, como si hiciera tiempo que hubiera renunciado a sus sentimientos, a su corazón, a su alma. &lt;br /&gt;- Míranos, Helen. ¿Qué le ha pasado a este mundo? Dos chicas de veintitantos como nosotras, guapas, inteligentes. Deberíamos estar llevando un bonito vestido e ir a algún bar en busca de un novio guapo. &lt;br /&gt;- Yo ya tengo un novio.&lt;br /&gt;- ¿De veras? Espero que no estuviera en vuestro precioso campamento. Porque, guapa, aparte de ti, no quedó nadie con vida. &lt;br /&gt;- Que te jodan, puta. &lt;br /&gt;- No, no estaba allí, si no ahora hubieras tratado de sacarme los ojos. ¿Sabes? Una vez yo tuve un novio. Le amaba con locura. &lt;br /&gt;- Un novio, ¿tú? Dudo mucho que siquiera tengas corazón y menos que una vez fuese capaz de amar a alguien. &lt;br /&gt;Celine se queda de perfil, mirando la pared con expresión ausente, como si su cerebro hubiese desempolvado recuerdos que ella le hubiera mandado destruir hacia mucho. Helen piensa que es la primera vez que aquella estatua de mármol le parece lejanamente humana. &lt;br /&gt;- Supongo que él pensaría lo mismo puesto que le maté –dice, aunque Helen no tiene la sensación de que hable con ella, puesto que Celine sigue mirando a la pared. Un segundo después, la sombra que había cubierto la mirada de la capitana desaparece y vuelve a mirarla con aquella mirada y aquella sonrisa de acero. &lt;br /&gt;- En fin, solo he venido a decirte que no hace falta que nos digas donde esta tu preciosa ciudad de Crow Valley, perra. Me alegra poder confesarte que hace tiempo que he infiltrado un espía entre vosotros y ya sabemos de qué fuerzas disponéis y donde estáis. Hasta sabemos de vuestro precioso refugio de emergencia. Así que, preciosa, ahora mismo todas nuestras fuerzas están listas para agruparse en nuestro cuartel general y en pocas semanas estaremos listos para arrasaros. Solo quería decírtelo en persona. Hasta he dado orden de que no se te ejecute hasta después de la operación, quiero que te enteres de cuando tu preciosa resistencia ha sido borrada de nuestro mundo. &lt;br /&gt;Helen solo quiere poder aguantarse las lágrimas, no darle a esa maldita zorra la satisfacción de ver como se derrumba. Mira al suelo y aprieta los puños. &lt;br /&gt;- El mundo no es vuestro, ni nuestro, el mundo no es de nadie. &lt;br /&gt;- Es ahí justo donde te equivocas, nena. Por cierto –dice mientras sale de la celda-. Que mono que es ese gatito tuyo, se llevara bien con los míos. &lt;br /&gt;Helen aprieta tanto los puños que el dolor de las uñas clavándose en la piel le hace morderse los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Johnnie conduce tan rápido como Betsy se lo permite. Esta vez nadie le dice que se lo tome con calma. El tiempo apremia. El mundo se está plegando y llegará el final de muchas historias, y no quiere ni pensar que en el mundo en el que viven, los finales felices son tan valiosos como el oro. Pero mucho más difíciles de encontrar. Casi cinco años buscándola, si de verdad está en ese campo, nada podrá interponerse entre los dos. Como solía decir su viejo amigo Spawlding, son hombres y esa noche necesitaba demonios. Otra frase de una película del siglo veinte. Afortunadamente, lo más parecido a un demonio que había conocido, a parte de los girasoles, estaba sentado en un asiento leyendo un viejo libro. &lt;br /&gt;Por el rabillo del ojo puede ver como la mujer que les ha acompañado, la señorita V, se le acerca. &lt;br /&gt;- ¿Cómo vas? –le pregunta.&lt;br /&gt;- Bien, este autobús y yo somos viejos amigos. Conocemos nuestros límites. &lt;br /&gt;- Bien, ¿ves esa señal que pone condado de Crewny? Vete aminorando, a unos veinte metros está el camino de tierra que te dije.&lt;br /&gt;- ¿El que conduce a vuestro escondite?&lt;br /&gt;- Exacto. Ahí podremos repostar, descansar, esperar a que anochezca y seguir nuestro camino. A partir de ahí empieza lo difícil. Campos de girasoles, patrullas de la Corporación y lo que quiera que nos espere en el campo de prisioneros. &lt;br /&gt;Johnnie coge el camino de tierra que la señorita V le ha indicado.&lt;br /&gt;- No me importa. &lt;br /&gt;-Lo sé, Helen me hablo mil veces de ti. Hasta tarareaba sin parar las canciones que compusiste antes y después del holocausto. &lt;br /&gt;- Cielos –dice Johnnie con una sonrisa de inmensa melancolía-. Casi se me había olvidado que en otra vida fui músico. Hace siglos que no toco la guitarra &lt;br /&gt;- Bueno, quizás cuando todo esto acabe, Helen te deje un rato para que nos des un pequeño concierto. Al fin y al cabo tenéis mucho tiempo que recuperar. Párate ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Coronel Henninger ultima los detalles para que las tropas se dirijan a el Dorado, donde se unirán con el resto y se iniciaran los preparativos para la ofensiva final. En el patio del campo de prisioneros, los blindados y tropas forman antes de iniciar la marcha. Siente el poder de mandar tantos puños firmes, tantas voluntades con un solo gesto de su mano. Definitivamente, piensa, los grandes hombres se distinguen de los demás por el poder. El poder lo es todo. En este momento piensa que es el cuarto hombre más poderoso del planeta y se siente lleno de orgullo. Al fin y al cabo, del cuatro puesto al primero no hay tantos escalones. &lt;br /&gt;- ¡Coronel! ¡Deténgase!&lt;br /&gt;La voz de la capitana Delpy le saca de sus ensoñaciones. La chica viene corriendo hacia él, parece preocupada por algo, pero él solo puede pensar en que la mujer es alta de veras. &lt;br /&gt;- ¿Qué ocurre, capitana Delpy?&lt;br /&gt;- Tiene que retrasar la marcha de las tropas. &lt;br /&gt;-¿Por qué? &lt;br /&gt;- Acabo de recibir un mensaje de mi espía. Un grupo de rescate viene hacia aquí para liberar a Helen y a todos los prisioneros. &lt;br /&gt;- Ya veo ¿un contingente muy numeroso?&lt;br /&gt;- No, solo son seis hombres.&lt;br /&gt;- ¿Ha perdido usted el juicio, capitana Delpy? Tiene a veinte de sus hombres, un centenar de girasoles a las puertas, ¿y me está diciendo que no se ve capaz de hacerle frente a un equipo de rescate de seis efectivos? &lt;br /&gt;- Verá, señor, es solo que mi espía dice que dos de esos hombres son especialmente peligrosos.&lt;br /&gt;- ¿Acaso usted y sus hombres no lo son?&lt;br /&gt;- Sí, señor, siento mis dudas, señor.&lt;br /&gt;- Ahora, si me disculpa, tengo un largo camino hasta el Dorado. Por cierto, capitana. ¿Cómo está tan seguro su espía de todos esos detalles?&lt;br /&gt;- Porque viene con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los demás repostan, Spawlding se adentra en la noche, un pequeño reconocimiento, para asegurarse de que no hay moros en la costa. O monos, nunca ha sabido decir bien esa frase. Lleva un fusil de asalto con mira nocturna, uno de sus juguetes favoritos y, por supuesto, a Tadeusz en la espalda. Pero para lo que se encuentra, no necesita armas.&lt;br /&gt;- Tú, otra vez –dice.&lt;br /&gt;- Sí, hijo mío –dice el hombre del rostro oculto en sombras-. ¿Ya has asumido que soy real?&lt;br /&gt;- Ya no sé que asumir y que no asumir. Pero deja de llamarme hijo mío.&lt;br /&gt;- ¿Por qué, acaso conociste a tu padre y a tu madre? ¿Acaso no fuiste adoptado?&lt;br /&gt;- ¿Cómo demonios sabes eso?&lt;br /&gt;- Porque, yo soy tu padre.&lt;br /&gt;-Mientes, mientes. Eres un cerdo mentiroso –y sin más, suelta una ráfaga de disparos que no parecen hacerle el menor efecto al hombre del rostro en sombras-.&lt;br /&gt;- Examina tus sentimientos, sabes que es cierto. &lt;br /&gt;El Doctor cae de rodillas, algo que no se ve muy a menudo. Las lágrimas caen de sus ojos, algo que nadie en muchos años ha visto. Las gastó todas cuando Celine le traicionó. Pero algo en su interior no deja de decirle que lo que dice aquél extraño es cierto. Toda su vida se había preguntado por su verdadero origen, a pesar de que sus padres y su hermana siempre le aceptaron como si realmente fueran su familia biológica. &lt;br /&gt;- Entonces, dime quién eres. Quién soy yo.&lt;br /&gt;- No es el momento.&lt;br /&gt;- ¡Qué te jodan! Me tienes arto con tu secretismo. Vete al infierno. &lt;br /&gt;- No es tan sencillo. Hay reglas que ni yo puedo romper. No puedo intervenir de manera directa. Tú deberás hacerlo por mí, pero para eso tienes que enfrentarte antes a muchas cosas. Es eso lo que he venido a decirte. La primera prueba que tienes que pasar te estará esperando en ese campo de prisioneros. Has de ser fuerte. &lt;br /&gt;Y habiendo dicho esto el hombre se esfuma. Pero cuando el Doctor se da la vuelta, vuelve a oír su voz detrás suya.&lt;br /&gt;- Otra cosa. Hay un espía entre vosotros. Ten cuidado Nephilim.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-549759310838251951?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/549759310838251951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=549759310838251951' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/549759310838251951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/549759310838251951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/08/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_04.html' title='La invasión de los girasoles mutantes.'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-2627662328001824258</id><published>2010-08-03T14:33:00.002+02:00</published><updated>2010-08-04T01:35:01.760+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 10: Malas noticias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Túneles y más túneles en la ciudad subterránea de Crow Valley. Túneles y grandes salas apuntaladas con vigas metálicas, escavadas casi con las uñas y la desesperación a lo largo de los años tras el holocausto. Las luces crepitan, luces artificiales alimentadas por paneles solares y viejos generadores de gasoil. A pesar de que es cierto que conocen a Bridge y a Martin, no les han dejado conservar sus armas y ha habido un momento de verdadera tensión cuando han requerido la espada del Doctor. Hubiera sido mas fácil que le pidieran que dejara en custodia uno de sus brazos. Ahora avanzan custodiados por cuatro miembros de la seguridad de la ciudad y les conducen ante la presencia del Alcalde, puesto que Walker ha pedido ver a quién esté al mando. &lt;br /&gt;- No te preocupes, Johnnie –le dice Martin, poniéndole la mano en el hombro-. El Alcalde Connors es un buen hombre, justo y sabio. Aprecia a Helen como una hija, se alegrará de saber quien eres.&lt;br /&gt;-Eso espero. &lt;br /&gt;Por fin llegan al despacho, una habitación pequeña, pero bien iluminada. Las paredes están llenas de libros. Hay cuatro jaulas de metraquilato con cuatro girasoles, unos magníficos ejemplares de casi metro sesenta que les miran con rabia. El Alcalde Connors toca una vieja guitarra apoyado en la mesa de su despacho. Es un hombre joven, no más de cuarenta y cinco años. Lleva el pelo muy corto y de un tono rojizo igual que el de la cerrada barba que luce. Tiene una frente prominente y un curioso colmillo que luce con malicia cada vez que el hombre sonríe. Junto a él hay un hombre bajito, pero fuerte. &lt;br /&gt;-Buenas tardes caballeros. Bienvenidos a mi ciudad. Espero que los modales de mis guardias no hayan sido demasiado rudos. &lt;br /&gt;-Nos han tratado peor –dice Walker-, puede estar seguro.&lt;br /&gt;-Soy el alcalde Francis Connor y este es el sargento Ralphy –el hombre saluda con un gesto de cabeza.&lt;br /&gt;-Yo soy Johnnie Walker. Este es mi amigo, el Doctor Spawlding y creo que a Bridge y a Ben Martin ya los conoce.&lt;br /&gt;-Por supuesto que sí. Es un placer ver caras amigas, no abundan. ¿Doctor Spawlding? ¿Es usted médico?&lt;br /&gt;-¿Y usted?&lt;br /&gt;Johnnie cierra el puño y traga saliva. El carácter de su amigo es un volcán y cualquier salida de tono puede provocar una erupción antes de que consiga saber si Helen está en la ciudad. Lo tiene tan cerca. &lt;br /&gt;- No –dice el alcalde-. Pero yo no me hago llamar Doctor. Pero sí oí historias, hace unos diez años, de un joven guerrero que lideraba una banda de carroñeros y salteadores de caminos, cuando las ciudades empezaban a funcionar. Dicen que manejaba una espada con letal pericia.&lt;br /&gt;- En ese caso me encantaría medirme a él. Y en respuesta a su pregunta, no, no soy médico. Es solo un nombre que me pusieron hace tiempo. Un recuerdo de otra vida. &lt;br /&gt;- Ya veremos. Johnnie, hijo. No imaginas las veces que Helen me ha contado cosas sobre ti. &lt;br /&gt;El corazón de Walker casi se detiene. Está viva. Nunca lo había dudado, pero ahora casi podía sentirla respirar. Cierra con fuerza los puños, como para agarrarse al mundo que da vueltas, para mantener el equilibrio.&lt;br /&gt;- ¿Está aquí?&lt;br /&gt;- Lo estaba hasta hace dos días.&lt;br /&gt;- ¿Qué significa eso?&lt;br /&gt;- Ayer –dice el sargento Ralphy-. Un destacamento de la Corporación atacó nuestro campamento base. Cayeron sobre nosotros sin avisar. Helen me ordenó huir de allí para venir a la ciudad a avisar, pero me escondí entre unos matorrales y pude ver con los prismáticos como nuestra compañía, Los irreductibles de Helen, era aniquilada. &lt;br /&gt;Caían leves lágrimas de los ojos del sargento Ralphy mientras contaba las malas nuevas.&lt;br /&gt;- ¿Ya ella, qué le pasó a ella? ¡Contesta! –Johnnie no se da cuenta de lo mucho que está gritando hasta que su amigo le pone la mano en el hombro.&lt;br /&gt;- Pude ver como se la llevaron prisionera. &lt;br /&gt;-Entonces está viva.&lt;br /&gt;-Eso da igual –dice el alcalde Connors-. Estará en el campo de concentración que hay a trescientas millas al norte, custodiado por las fuerzas de la Corporación, en espera a ser interrogada. &lt;br /&gt;-¿Qué cojones es eso de la Corporación? –Pregunta Spawlding-. No paro de oír hablar de esa puta mierda en los últimos días. &lt;br /&gt;-Hace poco que lo descubrimos. Hace apenas dos años que se dejaron ver. Luego capturamos a algunos de sus soldados y les hicimos hablar. Son los culpables de todo –Connors señala a los girasoles que se mueven amenazantes es sus jaulas trasparentes-. Era una organización terrorista que se amparaba bajo una red de multinacionales. Pero su único propósito era levantar el Cuarto Reich. Todo por la enferma visión de su Líder, Jeremmiah Kiskembauer. Encontró el apoyo del Papa, Silvio Panterini, y con el poder del Vaticano de su lado, puso en marcha su plan. Un arma química que convertiría la naturaleza en un monstruo a sus órdenes que limpiaría el mundo de todos aquellos que consideraban impuros. Y casi lo consigue. Solo que se les fue de las manos. &lt;br /&gt;- ¿Ellos crearon a los girasoles? ¿Ellos provocaron esto? –pregunta Walker, con los nervios a punto de explotarle. &lt;br /&gt;- No solo los crearon –contesta el sargento Ralphy-. Tienen unas maquinas que emiten ciertas frecuencias y con ellas controlan a los girasoles y a los girazombis.&lt;br /&gt;-Por eso –añade el alcalde Connors señalando a los girasoles-, estas bellezas que veis aquí enjauladas. Intentamos buscar esas frecuencias y volver su arma contra ellos.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué de repente se dan a conocer? –pregunta Bridge.&lt;br /&gt;- Ellos esperaban que sus creaciones acabaran con todo el mundo. No contaban con Helen y su grupo.&lt;br /&gt;- Todo esto me da igual –interviene Walker-. Voy a ir a rescatar a Helen. &lt;br /&gt;-No podemos hacer nada muchacho. Sus fuerzas son muy numerosas. Ya sabrán que estamos aquí, no podemos perder tiempo, hay que evacuar la ciudad. Tenemos un refugio al oeste. &lt;br /&gt;-No le estoy pidiendo ayuda, Alcalde.&lt;br /&gt;Walker se da la vuelta y abandona el despacho. Spawlding se da la vuelta para ir en pos de su amigo.&lt;br /&gt;-Un momento, Doctor, me gustaría hablar en privado con usted. Si los demás me disculpan. &lt;br /&gt;- En seguida voy Johnnie, espérame en Betsy, recupera nuestras armas.&lt;br /&gt;- Hecho, Doc.&lt;br /&gt;Cuando todos los demás han abandonado la habitación, el Alcalde Connors abre una puerta y habla con alguien que Spawlding no puede ver. Pero no tarda en salir de dudas. Por la puerta entra una chica. Es casi tan alta como el Doctor. Mientras anda, menea las caderas y mira al Doctor con unos ojos oscuros y muy intensos y una sonrisa que él no puede identificar. Lleva a Tadeusz, su espada, en la mano. Spawlding no puede evitar, no sabe muy bien por qué, fijarse en el peinado de la joven, que lleva su larga melena oscura recogida en dos coletas. El alcalde coge la espada de manos de ella.&lt;br /&gt;- Señor Spawlding –dice el alcalde-.&lt;br /&gt;-Doctor –responde este.&lt;br /&gt;-Como quiera. Le presento a la señorita V. Una de las mejores armas de que disponemos en este momento. La señorita V es una espía infiltrada en la Corporación. La señorita V ha conseguido, nada menos, que su santidad, Silvio Panterini, piense que ella es una espía infiltrada aquí y que su lealtad es para con él. &lt;br /&gt;- ¿Y cómo sabe que no es así?&lt;br /&gt;- Entre otras cosas, Doctor, porque si fuera así, la Corporación haría mucho que nos hubiera borrado del mapa. Nuestras vidas son prueba de su lealtad para con nosotros. V, preciosa, cuéntale a nuestro invitado lo que atormenta a su Santidad estos días. &lt;br /&gt;- Ese carbón dice que Dios le está advirtiendo en sueños de dos guerreros que son una amenaza para sus planes. Sobre todo uno, porque está respaldado por un oscuro poder. Un guerrero que lleva una espada. ¿Eres tú, guapo? Eres tú el guerrero misterioso, el guerrero maldito que puede acabar con la Corporación ¿Qué poder es ese del que habla su santidad?&lt;br /&gt;La imagen del hombre que se le ha aparecido dos veces viene con fuerza a la mente del Doctor. Pensaba que estaba perdiendo la cabeza, pero ahora empieza a desear, ante la posibilidad de que todo aquello tuviera algo de real, haberla perdido de verdad.&lt;br /&gt;-Supersticiones de un loco fanático. Yo no soy nadie.&lt;br /&gt;-Todos somos alguien, guapo.&lt;br /&gt;- Señorita V, podría dejarme charlar un momento a solas con el Doctor.&lt;br /&gt;-Claro, alcalde Connors. Nos veremos por ahí. Quizás podamos tomar una cerveza. &lt;br /&gt;-Nunca está de más una cerveza –responde Spawlding, y la joven pasa su lado y deja el despacho.&lt;br /&gt;El alcalde se acerca a Spawlding con la espada en la mano.&lt;br /&gt;-Una buena hoja. ¿Un regalo?&lt;br /&gt;-Me la hizo un familiar.&lt;br /&gt;-Es una espada excelente.&lt;br /&gt;-Siempre fuiste un gran herrero, tío.&lt;br /&gt;El Alcalde mira a Spawlding y un par de lágrimas están a punto de correr por sus mejillas. Luego abraza al Doctor.&lt;br /&gt;- ¡Jesús, Maria y José! Pensaba que estabas muerto, hijo.&lt;br /&gt;-Y así era, tío Francis, así era. Casi muero. Me salvó un brujo piel roja cerca de Sioux City.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasó?&lt;br /&gt;Como toda respuesta, Spawlding se levanta la camiseta y muestra la cicatriz cerca del corazón.&lt;br /&gt;- ¿Celine? –Spawlding asiente.&lt;br /&gt;- Siempre te dije que te olvidaras de esa mujer. Que no era buena.&lt;br /&gt;- Ya me conoces. Adicto a los problemas. Bueno, tío, me voy a ir. Pero volveremos con Helen, te lo aseguro. &lt;br /&gt;-Es un suicidio.&lt;br /&gt;-Ya he estado muerto, ¿recuerdas? –el alcalde sonríe a su sobrino.&lt;br /&gt;-¿Tengo que seguir llamándote Doctor Spawlding?&lt;br /&gt;-Por el momento sí. El hombre que conociste no existe&lt;br /&gt;-Tu hermana está aquí también.&lt;br /&gt;Una punzada de Dolor cruza el hueco donde se supone que debería estar el corazón de Spawlding. Su hermana. Casi había olvidado que una vez tuvo una vida, que era un hombre con familia y sueños. Eso había quedado atrás. Ahora solo hay dolor y muerte.&lt;br /&gt;-No le digas nada aun. Si vuelvo, yo hablaré con ella.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-2627662328001824258?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/2627662328001824258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=2627662328001824258' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/2627662328001824258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/2627662328001824258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/08/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-1763637715799898999</id><published>2010-07-29T14:56:00.000+02:00</published><updated>2010-07-29T14:56:40.897+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 9: Dos Valkirias frente a frente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A sus pies un campo de girasoles ardiendo en la noche, con el ruido de sus hombres rematando los que quedan vivos que aúllan de forma horrible, como pidiendo auxilio a las estrellas. Algunos, aun en la agonía, se arrastran para alcanzar con sus callosas manos los pies de la joven. Es una joven alta, de una belleza feroz, como si le hubieran arrancado la inocencia que una vez tuvo. Lleva el pelo en una corta melena oscura recogida en una coleta de la que se han escapado unos cuantos mechones empapados en sudor. Va completamente vestida de negro, con unos pantalones ceñidos y una camiseta de tirantes.&lt;br /&gt;-Estos hijos de puta no se rinden nunca –dice Helen desenfundando sus armas y rematando a los girasoles que se le acercan arrastrándose. &lt;br /&gt;-Nunca, jefa -le responde uno de sus hombres-. Habrá que acabar con todos.&lt;br /&gt;-Esa es la idea, Jones, es la idea. Corre la voz, nos vamos. No podemos quedarnos demasiado tiempo aquí, puede aparecer la Corporación de un momento a otro. &lt;br /&gt;El soldado empieza correr la voz y ruge una marabunta de voces de hombres y mujeres que empiezan a ponerse en marcha como uno solo. Pronto todos están en sus caballos y los que no pueden montar por las heridas sufridas son subidos a lomos de sus caballos. Helen se acerca a la suya, una yegua blanca de magnifico porte. Le acaricia el lomo. El animal esta nervioso por el reciente combate.&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;Ya está Nashville, ya está, todo ha pasado, viviremos un día más -de una de las bolsas llegan un extraño ruido y Helen esboza una sonrisa, abre la bolsa y mira dentro. Hay un gatito pequeño, blanco y negro, que mira a la chica sin saber bien lo que está pasando-. Eso va también por ti, William. Estamos bien.&lt;br /&gt;Se sube al caballo y sigue a la columna formada por sus hombres, dejando el infierno del campo de batalla detrás, tratando de no pensar en los caídos. Quedan dos horas de cabalgata hasta el campamento base. En ese mundo de mierda, es tiempo más que suficiente para olvidar a un compañero muerto más. Ya van tantos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche va cayendo como si tal cosa. Pero la tierra tiembla en esa noche en particular, en un momento en particular, al norte de Iowa. Una columna inmensa de vehículos de guerra de la Corporación avanza de forma siniestra. Llenos de soldados, llenos de armas, incluso hay un par de camiones llenos de girazombis controlados por ultra frecuencias que solo la Corporación posee. En el vehiculo de cabeza, un semi-oruga enorme el coronel Antón Henninger contempla la noche con ojos inescrutables. Mientras, la capitana del Escuadrón de Combate Alpha, Celine Delpy, contempla la cara del general Xavier a través de una pantalla.&lt;br /&gt;- Entonces, querida, ¿la información que su espía le ha propiciado es fiable? &lt;br /&gt;- Completamente mi general –al menos eso espero, piensa.&lt;br /&gt;- Perfecto, querida. Ha cumplido usted perfectamente, como siempre. No es que lo dudáramos ni un segundo –a través de la pantalla, los ojos del general parecen aun más azules-. Un momento querida, no corte la comunicación, hay alguien que quiere decirle unas palabras.&lt;br /&gt;El general se retira y en su lugar aparece un hombre que Celine nunca ha visto en persona, pero cuyo rostro conoce de sobra, un rostro angulado que asusta y que no deja lugar a dudas del peligro que se agolpa detrás de esos ojos. &lt;br /&gt;- ¿Capitana Delpy?&lt;br /&gt;- Sí, mi Líder, a sus ordenes. &lt;br /&gt;- Vamos, vamos, querida muchacha, solo soy un hombre. No hace falta tanta formalidad. Capitana Delpy.&lt;br /&gt;-¿Sí, Lider?&lt;br /&gt;-Espero que entienda lo importante de esta misión y lo que nos jugamos. Aun somos débiles, sobrevivir al holocausto del mundo tiene un precio y aunque controlemos a los girasoles y sus vástagos, nuestras fuerzas son escasas. Un fracaso en esta misión nos dejaría mermados. Así que, ¿confiamos en el éxito de la misión, verdad?&lt;br /&gt;- Por supuesto, Lider.&lt;br /&gt;-Perfecto, seria terrible tener que lamentar un error.&lt;br /&gt;La voz de Líder le deja claro a Celine que sobre todo lo iba a lamentar ella. La comunicación se corta y la joven traga saliva. El coronel le mira de forma extraña, casi sonriendo.&lt;br /&gt;- ¿Nerviosa? –dice con su acento alemán.&lt;br /&gt;-En absoluto -responde ella, esperando que su espía aprecie lo suficiente su pellejo como para haberle dado la localización correcta del campamento de los Irreductibles de Helen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rayos de sol se cuelan por la tienda de campaña y despiertan a Helen. Le Duele todo el cuerpo, pero eso no es raro después de una batalla. William le salta encima del pecho y lanza un leve maullido, como diciendo que ya es hora de ponerse en marcha. Como le gustaría poder despertarse sin tener que enfrentarse a un mundo en ruinas cada día. Desde fuera de la tienda le llega una voz de hombre.&lt;br /&gt;- ¿Estás visible?&lt;br /&gt;- Sí Raplhy, pasa. &lt;br /&gt;Ralphy es su hombre de confianza y segundo al mando. Es un hombre pequeño, pero rudo y duro como un tocón, con unos brazos extrañamente largos que dan la sensación de poder asfixiar a un oso.&lt;br /&gt;-Traigo café. &lt;br /&gt;-Perfecto, Ralphy, eres un sol. &lt;br /&gt;William se roza contra la pierna del hombre, que le acaricia mientras le alcanza una taza humeante a la joven.&lt;br /&gt;-¿Cuándo estaremos listos para partir?&lt;br /&gt;- Más o menos en unas tres horas jefa, ¿a dónde iremos, al norte por fin?&lt;br /&gt;-Ya hemos hablado de eso. Aun no somos fuertes para enfrentarnos a la Corporación, tenemos que hacernos más fuertes, más grandes. Iremos al oeste.&lt;br /&gt;-Como mandes. Tú eres la jefa.&lt;br /&gt;-No seas condescendiente conmigo –dice Helen con evidente tono de complicidad. &lt;br /&gt;Un estruendo. Gritos. Otro estruendo. Más gritos. Los primeros disparos y el caos que llega en visita inesperada de mañana. Helen y Ralphy salen fuera de la tienda y apenas pueden reaccionar ante lo que ven. Explosiones, sus hombres corriendo sin dirección alguna y decenas de soldados de la Corporación avanzando casi sin resistencia. En ese momento los portones de dos enormes camiones se abren y aun sin fin de girazombis salen del interior entre chillidos de locura. &lt;br /&gt;-¿Cómo nos han encontrado, Helen, cómo?&lt;br /&gt;-Eso no importa, Ralphy. Escúchame, tienes que irte. &lt;br /&gt;-¿Qué, no pienso huir de la batalla?&lt;br /&gt;-No te pido que huyas, lo que te pido es que corras a la ciudad. Coge un caballo antes de que te vean y ve a la ciudad, avísales. Si nos han encontrado sabrán de dónde venimos y sabrán que la ciudad esta ahí. Luego irán a por ellos. Ralph, tienes que avisarles.&lt;br /&gt;Es evidente que Ralphy tienes serios problemas para cumplir las órdenes de su jefa, pero al final, con lágrimas cayéndole de los ojos, se da la vuelta y sale corriendo.&lt;br /&gt;Helen entra la tienda, esconde William en su trasportin, se viste, coge las pistolas y se lanza al infierno. &lt;br /&gt;Pero el infierno no dura mucho, apenas una hora, y todos los esfuerzos de la joven son inútiles. Los soldados salen de todas partes, tienen armamento pesado y están bien entrenados. Corre montada en Nashville de un lado a otro, disparando, aplastando, dando órdenes. Pero sus hombres están siendo diezmados y nos puede hacer nada para evitarlo. Lo sabe, la batalla está perdida. Es eso lo que piensa cuando un fogonazo y una ola de calor derriban a su yegua. &lt;br /&gt;Cuando despierta, ve a Nashville destrozada a su lado. Le duele todo pero no parece estar herida de gravedad. Se levanta, aun aturdida por el golpe y la explosión. Tarda un poco en darse cuenta, pero el silencio ha sustituido al ruido de la batalla. Solo se oyen gritos esporádicos, algún disparo aislado y nada más. Está rodeada por soldados corporativos que le apuntan con sus armas. Uno de ellos, un hombre rubio, se adelanta unos pasos. Helen ya no tiene sus pistolas, así que desenfunda su gran cuchillo de combate. &lt;br /&gt;- Suelta el cuchillo, muchacha. Ríndete –le dice con mucha calma el hombre, con un leve acento alemán.&lt;br /&gt;Helen ni siquiera contesta. Se pone en guardia con el cuchillo en la mano. Los soldados cargan sus armas.&lt;br /&gt;-¡Alto! Esa perra es mía, llevo demasiado tiempo buscándola –de entre los soldados sale una mujer alta, con los ojos muy claros y el pelo corto y pelirrojo-. Hola, me llamo Celine delpy.&lt;br /&gt;-¡Me importa un mierda como te llames, puta! Ven aquí si llevas tanto tiempo buscándome. &lt;br /&gt;-Es lo que pienso hacer. Te voy a arrastrar por todo el país por haberme hecho perseguir tu flácido culo de un lado a otro.&lt;br /&gt;-¿Flácido mi culo? A ver como se queda el tuyo cuando te lo patee.&lt;br /&gt;Se lanza contra la mujer. El cuchillo centellea al sol de la mañana. Pero su oponente es rápida, esquiva el golpe y lanza una patada que Helen para con el antebrazo. Otro tajo al aire, pero Celine ya no esta ahí. Ha girado sobre si misma y le golpea en la espalda. Helen tropieza pero no cae. Es rápida, muy rápida, y ella está cansada, muy cansada y dolorida. &lt;br /&gt;- ¿Quee pasa, nena? –Dice Celine en tono burlón- ¿Es que nunca te has enfrentado a un rival de verdad?&lt;br /&gt;Helen chilla de rabia y le lanza una ristra de ataques que Celine va esquivando con dificultad, hasta que uno le alcanza en el brazo y la sangre empieza a manar de un pequeño corte. Lo demás es tan rápido que Helen no tiene tiempo ni de asimilarlo. Los ojos de Celine brillan de rabia como ascuas verdes. Dos golpes y el cuchillo sale disparado de su mano. Otro golpe y todo se vuelve negro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-1763637715799898999?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/1763637715799898999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=1763637715799898999' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/1763637715799898999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/1763637715799898999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/07/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_29.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-5904527993598992361</id><published>2010-07-26T16:28:00.001+02:00</published><updated>2010-07-26T19:18:54.045+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes.</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio 8: Siempre hay más preguntas que respuestas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- ¿Quiénes sois? Se me está acabando la paciencia –El Doctor demuestra su falta de paciencia pisando el brazo herido del soldado, que lleva diez minutos repitiendo lo mismo, su nombre y su graduación, Capitán Ezequiel Carp, del octavo regimiento de rastreadores del ejército de la corporación.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;Walker sabe que si el tipo no da alguna contestación que convenza a su camarada, pronto les pedirá que salgan de la habitación para quedarse a solas con él. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- Amigo –interviene-, aquí todo se reduce a cuanto dolor quieres sufrir antes de morir.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- ¡Capitán Ezequiel Carp, del octavo regimiento de rastreadores de &lt;personname productid="la Corporación" w:st="on"&gt;la Corporación&lt;/personname&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- ¿Qué coño es eso de la corporación? –pregunta Martin.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-No sois nada. Ni siquiera sabéis lo que es &lt;personname productid="la Corporación. Vivís" w:st="on"&gt;la Corporación. Vivís&lt;/personname&gt; como alimañas y debéis ser erradicados como tales. La corporación lo es todo, es el pasado el presente y el futuro. La visión del Líder y de su Santidad hará de este mundo un lugar mejor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- Deberías echar un vistazo al tu alrededor, amigo. No hay forma de hacer de este estercolero un mundo mejor –le responde Walker.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- No sabéis nada, ignorantes. Yo he fallado, pero otros os purificarán&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Si no sabemos nada, ¡es porque tú no quieres decirnos nada! –Spawlding refirma su aseveración con un nuevo pisotón en el brazo del hombre, que vuelve a chillar entre dolores y a gritar su nombre y graduación.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-No creo que nos diga nada, Doc.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Lo sé, Bridge.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-¿Entonces por qué le sigues torturando?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;Spawlding gira la cabeza y mira a Bridge con una mirada que le atraviesa el corazón directamente y que le convence inmediatamente de no interponerse entre el prisionero y el Doctor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- Chicos –interviene Johnnie-, será mejor que esperemos en el autobús. Este sitio ya no es seguro debemos irnos, ya está anocheciendo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- Recojamos toda la munición y armas de estos tipos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- Buena idea, Martin.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;Cuando sus compañeros han salido de la sala. Spawlding se queda mirando muy fijamente a su prisionero, que por primera vez, sí muestra algo de miedo en sus ojos. Como si lo que tuviera delante, ahora que el resto de ojos se había retirado, fuera un monstruo y no un hombre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- Bien, chico ¿Lees &lt;personname productid="la Biblia" w:st="on"&gt;la Biblia&lt;/personname&gt;? –Dice apuntando al hombre con el arma-. Porque he memorizado un pasaje que… no, es broma, es Johnnie el que se sabe esa parte. Adiós.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;El sonido del arma es bastante trivial. Nada del otro mundo, solo una vida más que se acaba y mil preguntas que arden en la cabeza del Doctor. El Líder, su Santidad, &lt;personname productid="la Corporación." w:st="on"&gt;la Corporación.&lt;/personname&gt; ¿Qué es todo eso? Pensaba que estaban atravesando un infierno, un desierto, y ahora se encuentran con hombres armados y perfectamente organizados. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;De cualquier manera, los cadáveres no hablan, ya no tiene nada más que hacer ahí, es hora de largarse. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Has hecho lo correcto. Ese hombre podría poner a alguien sobre vuestra pista –dice una voz a su espalda. Es una voz que reconoce, aunque la cabeza está a punto de estallarle. Algo no encaja, esa voz no pude estar ahí, porque solo la ha oído una vez, y ha sido en sueños-. No hijo mío, esto no es un sueño. Ya te lo dije la otra vez, esto es muy real. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;Spawlding se da la vuelta aunque sabe lo que va a ver. Es el mismo hombre de su sueño, el que siempre tiene la cara en sombras, y detrás de él su corte de hombres hermosos de ojos negros. Su primera reacción es echar mano de la espada.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Eso no será necesario, no somos una amenaza. Ya te lo dije, estamos de tu parte. De vuestra parte.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- ¿Qué coño está pasando aquí? Me da igual lo qué seáis, nadie juega conmigo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Lo sé, hijo, lo sé. Por eso te he elegido a ti.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Por tu fuerza, tu valor, y sobre todo por el dolor intenso que te devora por dentro, ese dolor que no te deja respirar cada noche. Ese dolor que te convierte en una criatura poderosa, porque no tienes nada que perder.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- ¿Qué sabes tú de mi dolor?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- Más de lo que te puedo explicar en este momento, muchacho. Yo también fui despreciado, igual que todos mis hijos. Vivimos cada día con el doloroso recuerdo de aquello que perdimos. Tienes que ser fuerte. Sé que lo serás, todo está a punto de comenzar y esta gente que habéis vencido hoy solo será el principio. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Pareces saber mucho, ¿por qué no me cuentas todo lo que sabes de una vez y dejas de jugar a las adivinanzas? Yo no soy ningún peón.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Todos somos piezas en el tablero de la infinidad, pero tú desde luego, en este juego serás más que un peón. Ahora debes partir junto a tus camaradas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;Un segundo después ni el hombre del rostro indescifrable ni sus acólitos están ahí. El Doctor piensa que ese día se lleva la palma de días raros en un calendario lleno de días raros. Sea como fuere, ahora lo más que quiere son respuestas, y alguien debe tenerlas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;Las estancias de su Santidad, el Papa Silvio Panterini, están bastante alejadas de la suntuosidad de las antiguas dependencias que ocupaban los hombres de su posición. Pero poco se salvó en el mundo de la destrucción de los Girasoles. Además, teniendo en cuenta el ambicioso proyecto que &lt;personname productid="la Iglesia" w:st="on"&gt;la Iglesia&lt;/personname&gt; y &lt;personname productid="la Corporación" w:st="on"&gt;la Corporación&lt;/personname&gt; se habían propuesto, nada menos que construir un nuevo mundo, era aconsejable que todos sus líderes se alojaran en El Dorado, la ciudad secreta construida por &lt;personname productid="la Corporación" w:st="on"&gt;la Corporación&lt;/personname&gt; en un valle cerca de la frontera con Canadá. De todas maneras, el Líder de &lt;personname productid="la Corporación" w:st="on"&gt;la Corporación&lt;/personname&gt;, Jeremmiah Kiskembraun, un hombre delgado, de rasgos afilados, con una bigotito que imitaba al de Hitler y un curioso peinado con una corta melena de flequillo recto que enmarcaba dos ojillos marrones como ascuas, muy vivos y con aire de bastante peligro, tenia que reconocer que su Santidad había decorado con gusto sus habitaciones. Cuadros, libros, y muebles de rica factura que sus agentes han ido reuniendo entre las ruinas del mundo. Cuando llega al salón, el sacerdote está sentado bebiendo una copa de vino. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Jeremmiah, mi querido amigo, pasa, pasa y siéntate, déjame que te sirva una copa –el Papa es un hombre muy corpulento, cercano a los cien kilos, con unos anchos hombros que dan la sensación de poder aguantar el peso el mundo. Tiene una larga barba y una larga melena de tonos pelirrojos. Se levanta y saca del mueble bar una botella de un whisky que el Líder sabe que debe ser de una excelente calidad. Cuando lo prueba se da cuenta de que no se ha equivocado, un licor excelente. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- Delicioso, Silvio. Tu gusto es primoroso, como siempre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- La verdad es que lo tengo solo para ti. Yo jamás bebo whisky, soy más de vino, me parece más devoto. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Siempre un hombre de convicciones, Silvio. Admirable.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Ya me conoces, viejo amigo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Bueno, ¿qué era es tan importante que tenias que decirme? &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;El rostro del sacerdote se ensombrece y parece que los nervios se le juegan una mala pasada al sujetar la copa de vino, que tiembla en sus manos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- Verás. Estoy preocupado. Últimamente mi sueño ha sido turbado por visones extrañas. No sabría decirte por qué, pero creo que nuestra empresa está amenazada, debemos tener cuidado. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-¿A qué te refieres, Silvio?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-No lo sé a ciencia cierta. En plena noche vienen a mí sueños turbadores, no consigo darles forma. Dos hombres, uno con ojos de acero y otro con un enorme fuego ardiendo en su interior. Y más cosas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-¿Qué clase de cosas?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-No lo sé, Jeremmiah, una oscuridad que nunca había sentido que acompaña a esos dos hombres, sobre todo al de ojos de acero.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-¿Crees que hay fuerzas oscuras que amenazan nuestra empresa? ¿De verdad crees que debemos preocuparnos por eso? &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Igual que Dios y las fuerzas de la luz están de nuestro lado, no es desdeñable pensar que la oscuridad tratara hacer fracasar nuestra sagrada empresa. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;En ese momento, el Líder de &lt;personname productid="la Corporación" w:st="on"&gt;la Corporación&lt;/personname&gt; piensa que él no cree en Dios, por muy preciada que sea la ayuda que &lt;personname productid="la Iglesia" w:st="on"&gt;la Iglesia&lt;/personname&gt; ha prestado al Proyecto Depuración. Por supuesto no puede decirle eso a su Santidad, así que tendrá que jugar con hábil mano derecha aquellas cartas. &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- Sería un necio si desoyera los consejos y temores de un hombre de tu sabiduría y espiritualidad, Silvio. Pondremos todos nuestros ojos y oídos a ver si hay alguna noticia de esos dos hombres para eliminarlos antes de que sean una verdadera amenaza. En cuanto a la oscuridad, eso me temo que debo dejártelo a ti, amigo mío, el mundo espiritual no esta dentro de mi alcance. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;- El éxito de nuestro plan esta hace ya tiempo en mis plegarias, hijo mío. Pero por si no fuera suficiente, también he puesto a trabajar a una de mis mejores agentes. Es una mujer con multitud de armas y sabrá buscar información donde quizás nosotros no la viéramos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;En ese momento, de una puerta al fondo, aparecen dos chicas jóvenes en ropa interior que cruzan la sala y entran en el dormitorio. Su santidad sonríe con malicia al Líder. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Ahora, si me disculpas, viejo amigo. Un hombre de mi espiritualidad tiene que liberar sus demonios para poder presentarse con el alma limpia ante Dios.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;-Por supuesto, su Santidad, por supuesto. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-5904527993598992361?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/5904527993598992361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=5904527993598992361' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/5904527993598992361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/5904527993598992361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/07/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_26.html' title='La invasión de los girasoles mutantes.'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-8308019592468844273</id><published>2010-07-24T17:13:00.002+02:00</published><updated>2010-07-26T16:29:41.842+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes.</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;Episodio&amp;nbsp;7: Sueños en celuloide en Even Falls.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En las calles destrozadas de la ciudad de Even Falls, reina un caos de coches quemados y fachadas caídas. Atraviesan un silencio sepulcral que solo rompen los gritos esporádicos de algunos girazombis que se lanzan contra Betsy. Pero esos gritos duran poco, el sonido de un disparo los va callando, desde una de las ventanillas, el Doctor los abate con un viejo Springfield con mira telescópica.&lt;br /&gt;- Es increíble que sigas usando esa antigualla –le dice Johnnie Walker mientras conduce el viejo autobús por las calles desastradas.&lt;br /&gt;Mientas dispara, va diciendo cortas oraciones que acompañan cada tiro; Dios es mi baluarte, mi fortaleza y mi castillo. Nada temo, pues el es mi escudo, ¡bang! En su camino no hay trabas y mi fe es mi mapa, ¡bang!&lt;br /&gt;-No sabía que eras religioso, Doc –dice Martin. &lt;br /&gt;-¿Religioso este maldito mal nacido? -Ríe Johnnie-. Está imitando a un personaje de una peli vieja, Salvar al soldado Ryan.&lt;br /&gt;-No la he visto -dice Bridge-. No he visto mucho cine clásico.&lt;br /&gt;Spawlding sigue con su retahíla y sus disparos. Va de una ventana a otra. Las ciudades no son seguras, están llenas de recovecos y no sabes cuantos bastardos te están esperando detrás de cada muro, así que la quieren atravesar cuanto antes. No han podido rodearla, porque los campos que la circundan estaban llenos de girasoles y es mejor vérselas con sus vástagos que con las plantas mutantes. El plan es encontrar un sitio seguro donde esconderse y esperar a la noche para salir cuando los girasoles duerman. Lo que esta por ver es cuantos lugares seguros quedan en la ciudad. &lt;br /&gt;Él es el azote de los injustos y yo su puño de hierro, ¡bang!&lt;br /&gt;-Johnnie –dice Spawlding, sin dejar de mirar por la mira telescópica del rifle.&lt;br /&gt;-¿Sí, Doc?&lt;br /&gt;-Creo que ya sé donde vamos a esperar a que anochezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo edificio del cine Casablanca está a oscuras. Han sellado las puertas y las salidas de emergencia. Han puesto en marcha el viejo generador de emergencia que alimentan los paneles solares que, desde la ley del senador Mcallan del 64, todos los edificios del país deben tener en el techo. Bendita conciencia medioambiental de mediados de siglo. Ni un solo girazombi en el edificio. Están solos, bajo las luces titilantes y cansadas de los pasillos y las salas, caminado entres las butacas sobre las que hace bastante que ningún espectador se ha sentado. El Doctor se deja caer sobre una de las butacas, con una sonrisa de clara añoranza. &lt;br /&gt;-Por todos los demonios del infierno. Esta es una de las cosas que mas añoro –dice.&lt;br /&gt;-Al oírte hablar así podría uno pensar que hubo una vez que en la que fuiste una persona normal, que iba al cine y todas esas cosas -dice Bridge, sentándose a su lado.&lt;br /&gt;-Paleto, todos nacemos hombres antes de volvernos lobos. &lt;br /&gt;-Ya, y creo que algunos nunca dejaremos de ser corderos.&lt;br /&gt;-No te lamentes porque toda esta mierda no haya podido quitarte tu humanidad. Llegará un día en que quizás te alegres de conservarla.&lt;br /&gt;-Puede ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Walker camina por los pasillos del almacén del cine. Un sótano lúgubre repleto de estanterías metálicas llenas de rollos de películas. Miles, millones de imágenes olvidadas, de frases muertas, de besos perdidos, de amores quemados en los fuegos que consumen el mundo. El cine ha muerto, la literatura ha muerto, el arte solo es un susurro en el devenir del mundo. Johnnie piensa en la tristeza de ese mundo, su mundo, el que tiene que vivir día a día. El mundo en el que todo lo que queda del alma de la humanidad son las canciones tristes cantadas a media voz por peregrinos que solo luchan por un día mas. Viaja con la vista de un título a otro. Algunos le suenan, otros no, e incluso algunos se contaban entre sus películas favoritas. Cuando el mundo era un lugar donde vivir y se podían tener películas favoritas y todas esas cosas. Coge unas cuantas para leer los títulos, y no puede evitar una sonrisa cuando reconoce algunos como 300, Sin City o incluso Terminador 2, el juicio final. El jodido juicio final, tiene gracia, piensa, tiene toda la maldita gracia. Entonces coge una lata. Una de las mil que hay apiladas en las estanterías de metal. Ese titulo, de entre todos los títulos ese precisamente. La película en cuestión cuenta con dos rollos más. Los coge, los aprieta contra el pecho y sale corriendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Johnnie y Spawlding se miran con una sonrisa de absoluta complicidad, mientras las imágenes empiezan a llenar la sucia tela de la vieja pantalla, y el sonido desatasca los altavoces caídos en desuso. Cuando Walker ha aparecido con las tres bobinas de película, el Doctor solo ha sonreído con malicia y ha dicho, ese viejo proyector tiene que volver a funcionar. Ahora están ahí sentados, en una sala de cine sumida en penumbras y los sonidos de una vieja película de finales del siglo pasado recorre la estancia como un viejo hechizo. Bridge y Martin están sentados en la fila de atrás.&lt;br /&gt;- ¿Te lo puedes creer, viejo amigo? –pregunta Walker.&lt;br /&gt;- Demonios, no, parece un maldito sueño.&lt;br /&gt;En la pantalla se puede leer A band apart production y tras una corta escena en la que una pareja debate sobre como atracar el restaurante en el que están comiendo, la pantalla se funde a negro y una música de guitarra y trompeta lo llena todo. Hasta que aparece el titulo de la película, Pulp fiction. Una de las películas favoritas de los dos compañeros, una película que ninguno de los dos ha visto en años, pero de la cual tienen grabado cada parte de dialogo en la cabeza y suelen recitar escenas y frases, entre risas, en las largas horas de carretera y soledad. Y allí están, viendo una película como dos amigos cualquiera, en un día cualquiera, como si la oscuridad del cine les protegiera de todo el infierno que les espera fuera. &lt;br /&gt;La película sigue avanzando y ninguno de los dos aparta la mirada de la pantalla, mientras no paran de mover los labios repitiendo con voz sorda los diálogos de los personajes. &lt;br /&gt;Pero el hechizo se rompe por un momento, el primer rollo ha acabado y hay que ir a cambiarlo. &lt;br /&gt;-Ya voy yo –dice Spawlding.&lt;br /&gt;Se levanta y se acerca hacia la salida de la sala. Todo sigue en penumbra y la luz se cuela por la puerta a medio abrir. Pero algo, de pronto, tapa esa luz, una silueta humana. La reacción de Spawlding es casi instantánea, se echa la mano a la cintura pero ha dejado a Tadeusz en el asiento, junto a Johnnie. Segunda opción, la pistola que lleva en el cinto, pero cuando la va a coger las luces se encienden y puede ver que están rodeados por cinco hombres armados que les están apuntando con fusiles de asalto.&lt;br /&gt;Johnnie reacciona y se levanta con la Desert Eagle en la mano, apuntando a unos de los hombres. La respuesta es el ruido de las armas al cargarse. &lt;br /&gt;- Les recomiendo caballeros –dice el hombre que está en la puerta-, que reconsideren sus opciones y tiren sus armas.&lt;br /&gt;- Yo te recomiendo que reconsideres las tuyas y me beses mi sagrado culo –dice Spawlding-. Si solo quisieran hablar no nos estarían apuntando, Johnnie.&lt;br /&gt;-Completamente de acuerdo, Doc. La pregunta es, ¿cuántos la queréis palmar hoy?&lt;br /&gt;-Chicos, chicos, escuchémosles –es Martin el que habla, con las manos levantadas- veamos que quieren. ¿Qué coño haces Bridge?&lt;br /&gt;Bridge se ha levantado con la escopeta en las manos, apuntando al tipo de la puerta.&lt;br /&gt;-Nivelar nuestras opciones.&lt;br /&gt;Spawlding desenfunda y apunta a otro de los soldados. Walker ha levantado la otra pistola y apunta a un soldado con cada una. &lt;br /&gt;-¿Quiénes sois? No te lo preguntaré más, ¿quién cojones sois? –Pregunta el Doctor-. A mi nadie me apunta con un arma si un buen motivo, chico, y aun si lo tiene, más vale que sea más rápido que yo.&lt;br /&gt;-¿Cómo te atreves a hablar así a un Capitán de la Corporación? Deponed vuestras armas de inmediato y disponeros a ser detenidos. No sois más que gentuza, carroñeros. &lt;br /&gt;Walker sabe que no hace falta más. Conoce a su amigo de sobra y sabe que el infierno esta a punto de desencadenarse, unos segundos y se verá de que lado cae la moneda esta vez.&lt;br /&gt;- ¿Tienes a alguno, Johnnie?&lt;br /&gt;-A dos, te dejo tus tres y tus cinco, Doc. &lt;br /&gt;- ¿Tienes a ese mamón, Bridge?&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;Lo tengo, Doctor.&lt;br /&gt;-¿Seguro, paleto, no me volaras a mi la cabeza?&lt;br /&gt;-Seguro, maldita sea.&lt;br /&gt;-Bien –dice Spawlding, con una asombrosa calma en su voz- pues a bailar.&lt;br /&gt;El capitán de los extraños soldados se da cuenta de lo que está a punto de pasar e intenta dar la orden de fuego, pero no es tan rápido. Un segundo y cuatro disparos y cuatro soldados que caen al suelo muertos, antes incluso de que lleguen a plantearse disparar. Bridge tarda más en reaccionar y el capitán está a punto de desenfundar su pistola, pero el fogonazo finalmente sale de la escopeta. Se lleva parte de la pared, parte de la puerta y parte del brazo del tipo, que cae al suelo entre chillidos de dolor. &lt;br /&gt;Spawlding se queda mirando a Bridge, que no sabe si su compañero le va disparar también a él. &lt;br /&gt;-Bien hecho, Bridge –dice finalmente Spawlding. Que se acerca al hombre herido mientras Walker comprueba que los demás están muertos-. Ahora, muchacho, tú y yo vamos a tener unas palabras. Y espero que hoy tengas un día comunicativo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-8308019592468844273?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/8308019592468844273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=8308019592468844273' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/8308019592468844273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/8308019592468844273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/07/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_24.html' title='La invasión de los girasoles mutantes.'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-701270836299604968</id><published>2010-07-19T20:15:00.001+02:00</published><updated>2010-07-26T16:31:40.533+02:00</updated><title type='text'>La invasión de los girasoles mutantes</title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;Episodio&amp;nbsp;6: Movimientos en el tablero.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es una mujer joven, alta, muy atractiva, con el pelo corto y rojo y unos ojos verdes de un color muy intenso. Camina por un pasillo iluminado por luz artificial junto a un hombre un poco mas bajo que ella, rubio, con el pelo muy corto y casi rapado.&lt;br /&gt;-¿Sabes por que el general quiere verme? -pregunta la mujer al hombre, pero este se limita a hacer un leve gesto con la cabeza y encogerse de hombros.&lt;br /&gt;-Veo -continúa la mujer- que su legendario don de palabra, Coronel Anton, es totalmente cierto.&lt;br /&gt;-Las palabras son un bien escaso -dice el hombre, con un leve acento alemán.&lt;br /&gt;Siguen caminando por el pasillo en absoluto silencio, con lo que el sonido de los pasos y de los halógenos al fallar levemente son, en opinión de la mujer, incómodamente perceptibles. Pero ya le ha quedado claro que cualquier intento de entablar conversación con su compañero es inútil. Un leve pitido sale del bolsillo del coronel Anton y este saca un viejo teléfono móvil y se pone a teclear en él. Ventajas de que la Corporación controle los pocos satélites que quedan en órbita. &lt;br /&gt;Al fin llegan al despacho y centro de operaciones del General. La puerta se abre. Es una amplia sala llena de escritorios, ordenadores, archivadores. Pero está vacía. Es tarde, solo el General trabaja, nunca descansa. Está sentado de espaldas a la puerta, detrás de su escritorio, vigilando algo en la infinidad de monitores que hay en la gran pared.&lt;br /&gt;-Gracias, Coronel, la dama y yo hablaremos en privado -su tono es de lo mas educado y correcto.&lt;br /&gt;El coronel levanta el brazo derecho a la manera nazi y se retira sin decir nada.&lt;br /&gt;La mujer entra y la puerta se cierra detrás de ella.&lt;br /&gt;- Un hombre de lo más eficiente, el Coronel Henninger, sin duda, aunque no muy sociable -dice el general aun sin darse la vuelta.&lt;br /&gt;-Ya me he dado cuenta, mi general ¿Quería usted verme?&lt;br /&gt;-Mi querida señorita, claro que quería verla. Es usted la mejor cazadora que tenemos, su escuadra es la más efectiva, y sus rendimientos están por encima de cualquier sospecha.&lt;br /&gt;- Gracias, señor, es un honor...&lt;br /&gt;- Sin embargo -interrumpe el General, dándose la vuelta- sigue sin encontrar a los lideres del principal elemento de la resistencia, esos ¿como se llaman?&lt;br /&gt;-Los irreductibles de Helen, señor, así se hacen llamar. &lt;br /&gt;El General es un hombre joven, atractivo, rubio, de pelo corto, ojos azules, de un azul frío e intenso, y la sonrisa más terrorífica que la mujer ha visto nunca.&lt;br /&gt;-¡Eso es! Los irreductibles de Helen, esa panda de harapientos. Ayer acabaron con varias docenas de girazombis y un campo entero de girasoles. &lt;br /&gt;-Lo sé señor, cerca de Iowa.&lt;br /&gt;- Por supuesto que lo sabe, querida, lo que yo quiero saber es si hay alguna razón por la cual esa panda de rufianes siguen siendo un impedimento para nuestros planes.&lt;br /&gt;- Están bien organizados, señor. Son muchos y nómadas, no tienen un sitio fijo. Se mueven a caballo, así que los satélites no pueden detectar el calor de sus vehículos. Pero tengo una buena red de espías por las pocas subciudades que tenemos localizadas, por eso aun no han sido destruidas, en cuanto pasen por una de ellas, seremos informados y podremos seguirles la pista.&lt;br /&gt;- Bueno, eso no suena tan mal, querida, esperemos que el próximo balance de resultados sea más satisfactorio. La Purificación final esta cerca, querida, pronto nuestra sagrada misión se habrá llevado a cabo y un nuevo mundo renacerá, pero para eso tenemos que pulgar a los parásitos que aun sobreviven sobre nuestro amado planeta, hija. Su santidad se impacienta y el líder también, debemos darles resultados.&lt;br /&gt;- Pondré todos mis esfuerzos en ello, mi General, puede estar seguro.&lt;br /&gt;-Lo estoy, querida, lo estoy. Nos veremos pronto, puede retirarse.&lt;br /&gt;-Sí, señor, gracias, señor.&lt;br /&gt;La mujer comienza a darse la vuelta, cuando a su espalda oye otra vez la voz del General.&lt;br /&gt;- Mi querida muchacha, no se olvide de que, aunque mi paciencia es infinita, no ocurre lo mismo con el Líder y con su Santidad.&lt;br /&gt;-No lo olvidare, General Xavier.&lt;br /&gt;-Estoy seguro de ello, querida. Puede retirarse, Celine.&lt;br /&gt;Mientras recorre el pasillo de vuelta Celine no es capaz de esconder su agitación, no sabe si será capaz de obtener resultados tan deprisa como sus lideres le reclaman, ya que, entre otras cosas, la red de espías que le ha mencionado a su General es en verdad un único espía, espera que la suerte no le de lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es de noche y los girasoles duermen. Han aparcado a Betsy junto a una vieja área de servicio, en la que, además de combustible, han encontrado también bastante agua, víveres y un puñado de girazombis que han pasado a mejor vida. Walker contempla la luna y cuenta las pocas que le quedan para acercarse un poco más a Helen. ¿Y luego qué? La verdad es que no había querido pensar en eso demasiado, pero la distancia se iba reduciendo y debía hacerlo, ¿seria el final de su vida de vagabundo, se quedaría con Helen en algún lugar esperando a que el fin del mundo no les encontrara? ¿Y el Doctor, se quedaría con ellos? Él no tiene hogar, él no es de ningún sitio. No, ese viejo lobo seguiría hasta encontrar él mismo el fin del mundo. Llegado ese momento, ¿seria capaz de abandonar a su mejor amigo, a su compañero de viaje, al hombre que tantas veces le había salvado la vida? Demasiadas preguntas de difícil respuesta para una sola noche. Pero no le quedaban muchas más. El Doctor se acercó y le tiró una cerveza, estaba fría, el sonido de la lata al abrirse le sobrecogió el corazón, hacía como dos semanas que se les&amp;nbsp;habían acabado las&amp;nbsp;cervezas. &lt;br /&gt;-Joder, Doctor, con una cerveza fría en la mano y una noche tranquila como esta, casi parece que el mundo no se está yendo a la mierda.&lt;br /&gt;- Amén, hermano. Estamos más cerca, y sé lo que te preocupa.&lt;br /&gt;- Ah, ¿sí? &lt;br /&gt;- Joder, sí, sois como un libro abierto para mí. Pero debes dejar de preocuparte. Tú tienes tu búsqueda y yo la mía, ese era el trato, cuando todo acabe, tendremos tiempo de sobra para tomarnos mil cervezas en algún rincón olvidado de este viejo mundo.&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;Demonios, amigo, a veces me pones los pelos de punta.&lt;br /&gt;-Ya sabes, intuición, nada más.&lt;br /&gt;-Hey, Doc. Esa búsqueda tuya&lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;-Es Celine, ¿verdad?&lt;br /&gt;El Doctor solo sonríe, acaba su cerveza, y se pierde en la oscuridad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-701270836299604968?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/701270836299604968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=701270836299604968' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/701270836299604968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/701270836299604968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/07/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes_19.html' title='La invasión de los girasoles mutantes'/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-8597016429251669979</id><published>2010-07-09T19:18:00.003+02:00</published><updated>2010-07-26T16:32:20.305+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: red; font-family: Times New Roman; font-size: 180%;"&gt;&lt;strong&gt;La invasión de los girasoles mutantes&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red; font-family: Times New Roman; font-size: 180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color: red; font-family: Times New Roman; font-size: 130%;"&gt;&lt;strong&gt;Episodio&amp;nbsp;5: Zarrapastro.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;Desde la puerta del autobús, Spawlding ve el monstruo, una aberración de más de cinco metros de difícil calificación. Johnnie y los otros queman munición desde unas rocas que hay a la derecha de la carretera, pero parece que la lluvia de fuego solo sirve para mantener alejado al monstruo y enfurecerlo, pues su cuerpo parece estar rodeado de una especie de armadura natural. Bueno, piensa, solo hay una forma de averiguar como de dura es la armadura de esa maldita cosa. Tadeusz le pesa más que nunca en la mano, más de que de costumbre, el hombro empieza a dolerle, aquella vieja lesión, pero no hay tiempo para nada de eso, solo puede pensar en el monstruo, en la pata de más de tres metros que tiene delante y en si el acero de Tadeusz será capaz de morder bien fuerte en la carne de aquel bastardo enorme. La espada se clava, con un sonido hueco y bastante desagradable, pero luego no hay forma de sacarla. El Doctor maldice, se ha quedado encajada en la dura piel de aquel bicho, no puede sacarla y ahora, el monstruo, le mira en entre curioso y terriblemente cabreado, como si mirara a un mosquito pesado que acaba de picarle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;-Perdona, viejo -dice Spawlding riéndose- ¿te importa devolverme mi espada, para que pueda joderte a base de bien ese culo duro que tienes?´&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;La respuesta del monstruo, de cara sospechosamente parecida a la de un perro, es bastante rápida, una patada certera y el Doctor está volando por los aires en dirección a donde están parapetados sus compañeros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;Cae con dureza, levantando el polvo del desierto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;- ¿Qué diablos es eso, Walker? –pregunta en cuanto puede enderezarse un poco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;- Yo he oído historias &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&lt;/span&gt;-dice Bridge-. Hay una leyenda que habla de un monstruo que pulula por el mundo en estos días, es una mezcla de perro y armadillo que la radiación que llevan consigo los girasoles ha hecho crecer como una casa. Los viajeros le llaman Zarrapastro. Creo que lo tenemos delante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;Walker y Martin siguen descargando balas sobre el monstruo, que grita como si empezara a perder la paciencia y aquel juego ya le estuviera aburriendo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;- Está bien, está bien –Johnnie intenta pensar por encima del estruendo de los disparos-, vale, pero como se mata al Zarraloquesea éste.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;-Pues como puedes comprobar –interviene Martin-, nadie lo ha conseguido, su cuerpo es duro como una roca, las balas apenas le hacen nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;-Sí, eso es…-Bridge empieza a hablar pero en ese momento la escopeta se le cae.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;Todo parece que sucede a cámara lenta, el arma cayendo, Bridge intentando cogerla, la escopeta que golpea contra el suelo, la escopeta que se dispara, la carga que pasa rozando la cabeza del Doctor y que se acaba estrellando unos metros más allá, dando de refilón en la cabeza del monstruo, que se toca furioso con una de las patas delanteras. Eso le ha dolido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;Walker y Spawlding hablan al mismo tiempo, mirándose fijamente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;-¡La cabeza es vulnerable! –y entonces vuelven a hablar una vez más al mismo tiempo- ¡El Barrel!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;- Vale Doc, hay que ir hasta el autobús, y yo soy más rápido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;- No te digo que no, muchacho, pero yo soy mejor tirador, además –añade con una sonrisa-, es cierto, tu eres mas rápido, serás un mejor señuelo que yo, jajaja!!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;Y diciendo eso se encamina hacia el autobús. Maldito carbón, piensa Johnnie entre risas, mientras sale de su escondite corriendo en dirección opuesta al autobús, gritando y disparando al aire. Hay unas rocas más adelante, si consigue llegar estará a salvo y le dará el tiempo necesario al Doctor. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;El Barrel pesa, pero para Spawlding es un peso reconfortante, busca en el cajón de las municiones y coge un cargador del 12.70, lo encaja, un sonido celestial, apoya el trípode en el suelo de Betsy y mira por mira t&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;elescópica.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;El monstruo lo llena todo. No quiere oír, no quiere pensar en Johnnie y los otros, solo un disparo es la diferencia entre la vida y la muerte, que ironía. Es como si el gatillo pesara una tonelada, un esfuerzo sobrehumano moverlo, así que hay que hacerlo bien, justo en el momento. El viento, los disparos, los rugidos, ¿cómo puede moverse tanto ese condenado bicho con lo grande que es? Ahí está, la cabeza, es ese segundo, el segundo cuando todo se paraliza, el gatillo ahora pesa menos, el retroceso le golpea con fuerza en el hombro. Un chorro de sangre surge de la cabeza del monstruo, que se queda quieto, muy quieto, y callado, muy callado. Luego se desploma sin apenas hacer ruido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;Los otros tres salen de sus escondites chillando, vitoreando, acercándose corriendo al autobús. El Doctor Spawlding guarda el Barrel y saca una botella de Jack Danyels, que va pasando a los otros según van entrando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;- Buen disparo, camarada –le dice Johnnie cogiendo la botella y dando un buen trago.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;Spawlding asiente sonriente y le alarga la botella a Bridge, diciendo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;- Ya hablaremos tú y yo de por qué casi me matas hoy.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 130%;"&gt;Luego sale del autobús, se acerca hasta el monstruo y mira el enorme cadáver con respeto. Al fin y al cabo era solo un pobre diablo más, un hijo de aquellos días de horror, como él mismo, como Walker, como todos. Pero lo que si ha sido es un magnifico rival, de eso no hay duda. Le hace una reverencia con la cabeza y con todas las fuerzas que le quedan, utilizando el pie como apoyo, saca la espada de la pata del animal muerto. Al menos, camarada, piensa, tu sangre es roja, eso es bastante por aquí en estos tiempos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-8597016429251669979?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/8597016429251669979/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=8597016429251669979' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/8597016429251669979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/8597016429251669979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2010/07/la-invasion-de-los-girasoles-mutantes.html' title=''/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-1474587397666520658</id><published>2008-10-31T13:28:00.001+01:00</published><updated>2010-07-26T16:33:00.931+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-size: 180%;"&gt;&lt;strong&gt;La invasión de los girasoles &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;mutantes&lt;/span&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red; font-size: 130%;"&gt;Episodio 4: En camino otra vez.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Doctor contempla el desierto. Es hermoso. Las dunas parecen moverse cono en una ligera marejada y por un instante, con la ayuda del alcohol, le parece estar en una tranquila playa en un día normal, antes de todo aquello. Por un momento le parece que el peso de la espada no está y que no tiene el cuerpo y el alma lleno de cicatrices. &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Cierra&lt;/span&gt; los ojos para intentar escuchar el ruido suave del mar. Pero todo lo que oye es la voz de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Johhnie&lt;/span&gt; a su &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;espalda&lt;/span&gt;, cada vez más cerca y cada vez más insistente. Su amigo le abraza por detrás y casi le tira al suelo. Algo importante debe pasarle para que olvide que no le gusta que le toquen.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa, chico?&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Johnnie&lt;/span&gt; toma aire. Le cuesta hablar.&lt;br /&gt;-Esos dos, esos dos. ¡Conocen a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Helen&lt;/span&gt;! Estuvieron con ella hace menos de un mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El traqueteo del autobús hace que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Spawlding&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;caiga&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;a ratos&lt;/span&gt; en una agradable duermevela. Ya no recuerda cuando fue a última vez que tuvo esa sensación. Todavía le cuesta creer que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Bridge&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Martin&lt;/span&gt; conozcan a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Helen&lt;/span&gt; y cree que más aterrador que cualquier &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;orda&lt;/span&gt; de girasoles es pensar que sus vidas &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;están&lt;/span&gt; regidas por el a&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;zar&lt;/span&gt;. Entonces una punzada le atraviesa el pecho. Una pensamiento se le atraganta en el alma. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Celine&lt;/span&gt; hubiera dicho que quizás todo aquello fuera obra del destino. Él no cree en el destino. Eso le parece aun más aterrador.&lt;br /&gt;Tanto él como &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Walker&lt;/span&gt; saben que los &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;supervivientes&lt;/span&gt; al holocausto se han refugiado en pequeñas ciudades subterráneas. De &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;pronto&lt;/span&gt; todas las novelas de ficción apocalípticas tomaron forma en pocos años. Ellos dos no se quedan demasiado tiempo en una, porque tienen una &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;misión&lt;/span&gt;. El único plan de &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;búsqueda&lt;/span&gt; de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Helen&lt;/span&gt; que han seguido hasta la fecha es ir de una ciudad de esas a otra. Lo malo es que no hay ningún mapa que las marque y hay que buscarlas. Según parece, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Helen&lt;/span&gt; vive en una cerca de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;Iowa&lt;/span&gt;, donde han pasado un tiempo el tal &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;Brdige&lt;/span&gt; y el tal &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;Martin&lt;/span&gt;. Ellos van de camino al norte, pero pararon un tiempo en la ciudad de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;Helen&lt;/span&gt;. Tienen una x en el maldito mapa, tienen, por &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;primera&lt;/span&gt; vez en tres años, un destino concreto, y eso les hace sentirse extraños. Pero lo que más intriga al Doctor es que esos dos paletos dicen que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;Helen&lt;/span&gt; forma parte de un grupo de resistencia contra los Girasoles. Solo espera que la chica esté bien. Se le cierran los ojos y ya se ha cansado de tratar de evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;Johhnie&lt;/span&gt; sabe que le está exigiendo al motor eléctrico trucado de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;Betsy&lt;/span&gt; más de lo que debiera. Pero confía en que el viejo trasto aguante. Tienen un par de semanas de viaje hasta la ciudad donde vive &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;Helen&lt;/span&gt;. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;Martin&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_33"&gt;Bridge&lt;/span&gt; salieron de ella hace un mes. Eso es mucho tiempo y han podido una infinidad de cosas, pero prefiere no pensarlo. La carretera, eso es lo único en lo que tiene que fijar la vista y la mente, el mundo es una línea de asfalto gris que se pierde en el horizonte, un arco iris de cemento al final del cual, si todo sale bien, si la suerte le sonríe, podrá encontrar su propio caldero lleno de oro el final de él.&lt;br /&gt;La carretera, una serpiente enorme e inacabable. El desierto amenaza con tragarles en su monotonía y el mundo nunca le ha parecido tan grande.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_34"&gt;Martin&lt;/span&gt; se sienta a su lado.&lt;br /&gt;-Vas muy rápido –en su voz no hay reproche, solo información condescendiente.-Supongo que prefieres llegar, aunque sea un poco más tarde. Sería injusto que, después de tres años, te quedaras en la carretera. Con todo lo que los dos habéis pasado.&lt;br /&gt;Sabe que tiene razón y, aunque su primera reacción es mandarlo al infierno, levanta el pie del acelerador.&lt;br /&gt;-Eso está mejor, chico. Verás como todo sale bien.&lt;br /&gt;-Eso espero. Este mundo, el destino o quien sea tiene una cuenta pendiente con nosotros. Es hora de pagarla.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_35"&gt;Bridge&lt;/span&gt; se va acercando poco a poco a ellos, entorna la vista, como si tratara de ver algo en el horizonte.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_36"&gt;Bridge&lt;/span&gt;? ¿Ves algo? –pregunta &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_37"&gt;Johnnie&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;-No lo sé. Allí adelante, como una sombra.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_38"&gt;Walker&lt;/span&gt;, inconscientemente, aminora la marcha, es cierto que delante, en la carretera, se ve algo.&lt;br /&gt;-Eso no son girasoles ni &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_39"&gt;girazombis&lt;/span&gt; –dice &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_40"&gt;Bridge&lt;/span&gt;-. Es, es...&lt;br /&gt;-Demasiado grande –añade &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_41"&gt;Martin&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Entonces un rugido llena el aire del desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está todo oscuro y el Doctor &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_42"&gt;Spawlding&lt;/span&gt; está frente a una puerta. En esa puerta hay un cartel con unas letras, escritas en su idioma, pero por alguna razón, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_43"&gt;Spawlding&lt;/span&gt; no puede leerlas. Sonríe. Ese truco ya lo ha visto más veces. Está soñando. Bien, le gusta soñar, le gusta tener pesadillas y suele tenerlas horribles. Cree que si puede enfrentarse a sus peores miedos y rincones más oscuros y salir indemne, nada en el mundo real podrá asustarle. Por eso abre la puerta sin pensarlo.&lt;br /&gt;Está en una habitación a oscuras, no se ve ni el suelo ni las paredes, ni el techo, solo un montón de seres deformes vestidos de blanco, apoyados en donde deben estar las paredes. Babean y sangran por boca, nariz y oídos, manchando las ropas blancas.&lt;br /&gt;Normalmente no le asustarían, porque ese es su mundo, ahí dentro nadie puede hacerle daño, pero la verdad es que tiene la extraña sensación de que esas criaturas no son creación de su imaginación, los siente extraños dentro de su mundo onírico.&lt;br /&gt;-Tienes razón, no deberíamos estar aquí, pero tenía que hablar contigo, tenía que empezar a prepararte.&lt;br /&gt;La voz de hombre viene de una figura oscura con forma de humano que ha aparecido en el centro de la sala. Es un voz cargada con una inmensa tristeza. El Doctor trata de distinguir algún rasgo en el rostro de quien le habla, pero es como si una eterna sombra cubriera siempre al extraño.&lt;br /&gt;-¿Prepararme para qué?&lt;br /&gt;-La cosas se van a precipitar y de vosotros depende el destino de la humanidad. Un paso en falso y todo se desmoronará.&lt;br /&gt;-Nosotros solo somos peones. ¿Qué importancia va a jugar nuestro papel en el destino del mundo? –responde irritado y algo cansado el Doctor.&lt;br /&gt;-Hasta un peón, con mucha suerte, en una de cada diez mil partidas, puede comerse al rey. Yo jugaré con vosotros, y no soy mal jugador. Intentaremos que esta sea esa partida. Será vuestra hora de ajustar cuentas, y la mía, la nuestra.&lt;br /&gt;El Doctor &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_44"&gt;Spawlding&lt;/span&gt; mira a las criaturas deformes y sorprendido ve que ahora son hombres hermosos, de ojos negros inexpresivos, que le sonríen con calma.&lt;br /&gt;-¿Quién es el rey en esta partida? –pregunta.&lt;br /&gt;-Cada cosa a su momento, ahora despierta, tus amigos te necesitan.&lt;br /&gt;Quiere decir algo más pero el sueño ha desaparecido y está en el autobús, no hay nadie más. Está absolutamente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_45"&gt;desubicado&lt;/span&gt;, pero no hay tiempo para ubicarse, un rugido atroz y una ráfaga de disparos rompen el silencio. Coge a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_46"&gt;Tadeusz&lt;/span&gt; y sale afuera.&lt;br /&gt;-¡Dios mio! –grita- ¿Qué demonios es eso?&lt;br /&gt;-¡Ya era hora de que despertaras! –oye la voz de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_47"&gt;Walker&lt;/span&gt; desde algún punto que no puede identificar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #ffcc33;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-1474587397666520658?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/1474587397666520658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=1474587397666520658' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/1474587397666520658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/1474587397666520658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2008/10/la-invasin-de-los-girasoles-mutantes_31.html' title=''/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-2075229796469825202</id><published>2008-10-19T10:42:00.001+02:00</published><updated>2010-07-26T16:33:48.202+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="color: red; font-family: times new roman; font-size: 180%; font-weight: bold;"&gt;La invasión de los girasoles &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;mutantes&lt;/span&gt;:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red; font-size: 130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Episodio 3: ¿Dónde está el corazón del Doctor?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Johnnie&lt;/span&gt; lo ve todo a cámara lenta. El cargador vacío cayendo al suelo, su mano recorriendo lo que parece una distancia infinita hasta el cinturón donde guarda la munición, la carga de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;girazombis&lt;/span&gt;. No me va a dar tiempo, piensa. Entonces se desencadena el caos y la sombra lo devora todo. Un destello metálico.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Tadeus&lt;/span&gt; corta carne y absorbe almas, el Doctor no piensa, solo mata, y la sangre que le salpica le pone más furioso todavía. Han caído cuatro, pero se ha despistado, no ve al otro, pero sabe donde está, le siente, lo hule justo detrás y en su mente calcula el tiempo que falta para que le salte encima, pero antes de pensar ya siente la sombra &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;babeante&lt;/span&gt; de rabia abalanzarse sobre él. Un disparo y la sombra calla, solo se oye el sonido hueco del cuerpo golpeando contra el suelo.&lt;br /&gt;-Debes calcular mejor, viejo -dice &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Walker&lt;/span&gt; con una sonrisa y la pistola todavía &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;humeante&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;-Para eso te tengo a ti, para que cuides mis espaldas. ¿Y estos?&lt;br /&gt;-Yo soy &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Ben&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Martin&lt;/span&gt; y este es mi amigo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Bridge&lt;/span&gt; -dice el que tiene pinta de sátiro.&lt;br /&gt;-Me importa una mierda, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Walker&lt;/span&gt; tenemos que salir de aquí.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Johnnie&lt;/span&gt; hace una seña con la cabeza hacia &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Bridge&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Martin&lt;/span&gt;. El Doctor se encoje de hombros y mientras sale por la puerta dice, si nos retrasan, los mato yo mismo. Pero &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Johnnie&lt;/span&gt; tiene la sensación de que el Doctor no habla con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corren, y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Johnnie&lt;/span&gt; teme que de un momento a otro, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Tadeus&lt;/span&gt; va a dar buena cuenta de los dos paletos, porque no son muy rápidos. No es que le importen mucho, pero quizá tengan alguna pista de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Helen&lt;/span&gt; y no quiere que el Doctor los mate, así que va detrás de ellos y les espolea. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;Betsy&lt;/span&gt;, su viejo autobús, está a penas a veinte metros y un centenar de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;girazombis&lt;/span&gt; les siguen. Dispara hacía atrás, sin detenerse a apuntar. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Spawlding&lt;/span&gt; ya ha abierto la puerta y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Martin&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Bridge&lt;/span&gt; entran detrás de él. Dentro del autobús todo es oscuridad, y por alguna razón extraña, en ese momento piensa que la oscuridad es su hogar. Condenados a vagar por las sombras.&lt;br /&gt;La puerta se cierra tras él y oye a los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;girazombis&lt;/span&gt; chocar contra la puerta. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;Betsy&lt;/span&gt; arranca y el fuego, la ciudad y toda aquella locura quedan atrás, por el momento.&lt;br /&gt;Han pasado varias horas conduciendo sin parar. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;Bridge&lt;/span&gt; también ha cogido los mandos de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;Betsy&lt;/span&gt; en algún momento, más que nada porque asegura que antes de todo aquello, era &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;autobusero&lt;/span&gt;. El sol entra por las rendijas que dejan las chapas metálicas que protegen las ventanas y mientras &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;Martin&lt;/span&gt; no para de hablar sobre algo sin sentido que tiene que ver con el guacamole, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;Bridge&lt;/span&gt; dormita en un rincón, hasta que se rinde, pues su compañero no deja de preguntarle. El Doctor cierra los ojos con paciencia.&lt;br /&gt;-Os lo juro, una vez en el hospital un tío estuvo sin cagar un mes y al final la mierda se le salía por la boca, por los oídos, por la nariz.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;Walker&lt;/span&gt; para el motor y se acerca a ellos. Lleva una botella en la mano.&lt;br /&gt;-Bueno, hora de descansar, no parece haber girasoles cerca y esta noche hemos salvado el cuello por los pelos. Un trago para celebrarlo&lt;br /&gt;Beben y se emborrachan y en estos días de terror, sentarse a emborracharse como si fueran un grupo de amigos normal, es un lujo y, aunque todos lo saben, nadie dice nada, porque rompería el encanto.&lt;br /&gt;-Os lo juro, cuando esto acabe -dice &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;Brdige&lt;/span&gt;-, me buscaré una buena chica que me quiera.&lt;br /&gt;-&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;Ja&lt;/span&gt;! -salta &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_33"&gt;Martin&lt;/span&gt;- Tú lo que quieres es pillar un conejo caliente para, ya sabes, ¡zas, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_34"&gt;mmmm&lt;/span&gt;, sí!&lt;br /&gt;Mientras dice eso escenifica con gestos bastante explícitos un coito.&lt;br /&gt;-Eres un cerdo, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_35"&gt;Martin&lt;/span&gt;, Yo hablo de amor. No tienes ni idea de lo que es el amor.&lt;br /&gt;-¿Y tú si lo sabes?&lt;br /&gt;Entonces, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_36"&gt;Spawlding&lt;/span&gt;, que llevaba un buen rato &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_37"&gt;en silencio&lt;/span&gt;, habla, y su voz es lúgubre. El alcohol habla con él y piensa con él. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_38"&gt;Walker&lt;/span&gt; sabe que eso no es bueno.&lt;br /&gt;-Ninguno aquí tenéis ni puta idea de lo que es el amor. Bueno, mi camarada sí, que está poniendo patas arriba este puto agujero de mierda que es el mundo para encontrar a su chica.&lt;br /&gt;-Supongo que tu sí sabes lo que es amar. Tu si amas a alguien -dice &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_39"&gt;Martin&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;-Claro que sí, paleto. Siempre la he amado, nunca he dudado de ello. Jamás dejaré de amarla mientras me quede un aliento de vida.&lt;br /&gt;Da un largo trago.&lt;br /&gt;-¿Y cómo es ella? ¿Dónde está? -pregunta &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_40"&gt;Bridge&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;El Doctor ríe y pega otro trago.&lt;br /&gt;-Te lo diré cuando la encuentre, chico, cuando encuentre a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_41"&gt;Celine&lt;/span&gt; sabré que es ella.&lt;br /&gt;-¡Venga ya! -vuelve a intervenir &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_42"&gt;Martin&lt;/span&gt;- Todo eso no son más que chorradas románticas. Tú no eres quien para venir a mi a decirme lo que es amar.&lt;br /&gt;-Amar es sufrir, paleto, es arder, es que&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_43"&gt;marte&lt;/span&gt; día a día. No es &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_44"&gt;comprarte&lt;/span&gt; una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_45"&gt;casita&lt;/span&gt;, ir de compras y tener una puta &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_46"&gt;legión de&lt;/span&gt; críos e ir a ver al pequeño &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_47"&gt;Beny&lt;/span&gt; jugar al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_48"&gt;Baseball&lt;/span&gt; los domingos. Eso eso otra cosa, niño. Amar es dolor, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_49"&gt;éxtasis&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_50"&gt;desesperación&lt;/span&gt;, tragedia y momentos agónicos de suprema felicidad. Esos es amar.&lt;br /&gt;-¿Y tú qué sabes de eso? He visto como matas. Disfrutas, te olvidas de que esos pobres diablos antes eran gente. Sí no fuera por tu amigo nos hubieras matado tú mismo para que no &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_51"&gt;pusiéramos&lt;/span&gt; en peligro tu precioso pellejo.&lt;br /&gt;El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_52"&gt;Doctor se&lt;/span&gt; pone de pie, vacía lo que queda de un trago y deja caer la botella, q&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_53"&gt;ue&lt;/span&gt; rebota pero no se rompe. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_54"&gt;Johnnie&lt;/span&gt; está preparado pata proteger a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_55"&gt;Martin&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;-¿Sabes? Tienes razón. No tengo sentimientos. Tú los tienes porque te crees que estás vivo, porque &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_56"&gt;crees &lt;/span&gt;que esto se va a solucionar. Pero no es verdad. Todos estamos ya muertos. Yo estoy más que muerto, me mataron y me arrancaron el corazón, por eso no tengo sentimientos.&lt;br /&gt;Mientras dice eso se levanta la camiseta y justo a la altura del corazón &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_57"&gt;Bridge&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_58"&gt;Martin&lt;/span&gt; pueden ver una enorme cicatriz, alargada, de más de veinte centímetros de largo.&lt;br /&gt;-¿Lo &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_59"&gt;veis&lt;/span&gt;?, no tengo corazón.&lt;br /&gt;No dice nada más, simplemente se va. Todos se quedan en silencio, hasta que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_60"&gt;Bridge&lt;/span&gt; se acerca a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_61"&gt;Walker&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;-¿Quién le hizo eso?&lt;br /&gt;-¿Quién? &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_62"&gt;Celine&lt;/span&gt;, su &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_63"&gt;Celine&lt;/span&gt;. La encontró, después de todo, y ella &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_64"&gt;intentó&lt;/span&gt; matarle. No habla mucho del tema. Pero se que aún la ama. Realmente creo que esa mujer, esté dónde esté, sí que tiene el corazón del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_65"&gt;Doctor&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_66"&gt;Spawlding&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;-Cielos -dice &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_67"&gt;Bridge&lt;/span&gt;-. Y tú, no has abierto la boca, no has &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_68"&gt;dicho nada&lt;/span&gt; de tu chica. ¿De veras crees que sigue por ahí?&lt;br /&gt;-Claro, necesito creerlo. Mira tengo una foto.&lt;br /&gt;Saca una foto de un bolsillo y cuando &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_69"&gt;Bridge&lt;/span&gt; la ve, se queda blanco y se la arranca de las manos.&lt;br /&gt;-&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_70"&gt;¡Ben&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_71"&gt;Ben&lt;/span&gt;, mira esto, mira esta foto!&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_72"&gt;Martin&lt;/span&gt; se levanta y la coge, cuando la ve sonríe. Está algo borracho.&lt;br /&gt;-Anda, que guapa sale &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_73"&gt;Helen&lt;/span&gt; en esta foto -dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #ffcc00; font-style: italic;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-2075229796469825202?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/2075229796469825202/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=2075229796469825202' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/2075229796469825202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/2075229796469825202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2008/10/la-invasin-de-los-girasoles-mutantes_19.html' title=''/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-56462110906342222</id><published>2008-10-02T18:09:00.001+02:00</published><updated>2010-07-26T16:35:14.028+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family: times new roman; font-size: 180%;"&gt;&lt;span style="color: red; font-weight: bold;"&gt;La invasión de los girasoles &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0" style="color: red; font-weight: bold;"&gt;mutantes&lt;/span&gt;&lt;span style="color: red; font-weight: bold;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red; font-weight: bold;"&gt;Episodio 2: Latidos en la noche.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tres &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;ágiles&lt;/span&gt; saltos y el suelo ya no está ahí. Desde lo alto de un tejado, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Walker&lt;/span&gt; observa arder la ciudad y le parece &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;como un&lt;/span&gt; hermosos cuadro viviente. La pena es que el olor se agarra a la garganta y hace que los ojos &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;escuezan&lt;/span&gt;. Suda tanto que parece que va a deshacerse. Bajo sus pies, lo&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;s girazombis&lt;/span&gt; corren como demonios asustados. Pero no están &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;huyendo&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;ellos&lt;/span&gt; nunca huyen. Están buscando algo. Pero, ¿qué? La respuesta llega rápido, tres disparos, como truenos en medio del estruendo del incendio. En ese mundo de locos, en &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;aquel&lt;/span&gt; reino de la muerte, cualquier indicio de vida es bien venido. Los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;girasoles y&lt;/span&gt; sus esbirros no usan armas, alguien está intentando defenderse.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Corre&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;a través&lt;/span&gt; de los tejados, como un si fuera un ángel &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;provisto&lt;/span&gt; de alas. Cada salto es una sinfonía y cada aterrizaje un poderoso &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;culmen&lt;/span&gt;. Llega a un edificio bastante alto, mira hacía abajo, parta tratar de ver algo. Un grupo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;girazombis&lt;/span&gt; miran y &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;gritan&lt;/span&gt; a una pared. No, hay algo en la pared, algo que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;apenas&lt;/span&gt; se distingue &lt;a href="http://pedromaza.blogspot.com/"&gt;Entre las sombras&lt;/a&gt;. Entonces, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Johnnie&lt;/span&gt; ve dos frías &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;ascuas&lt;/span&gt; brillando en la noche, dos ojos letales y un destello después, todo ha acabado. Los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;girazombis&lt;/span&gt; están muertos y el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Doctor&lt;/span&gt; está envainando a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Tadeus&lt;/span&gt;. Le hace una seña en la dirección desde la que han venido los disparos y se vuelve a perder entre las sombras. Hay algo en su amigo que le da escalofríos. Algo que guarda en su interior que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;no sab&lt;/span&gt;e muy bien si quiere llegara &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;a conocer&lt;/span&gt;. Si el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;Doctor&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;Spawlding&lt;/span&gt; quiere guardarse su pasado y sus secretos, por él bien, que se los quede. En el infierno no &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;importa lo&lt;/span&gt; que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;hiciste&lt;/span&gt; en la otra vida. Salta a otra azotea y tres &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;girazombis&lt;/span&gt; se le quedan mirando pero no les da tiempo a &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;reaccionar&lt;/span&gt;. Tres fogonazos de una de sus &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;Desert&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;Eagle&lt;/span&gt; 5.0 y tiene el camino libre para &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;seguir&lt;/span&gt; corriendo.&lt;br /&gt;Vuelve a &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_33"&gt;oír&lt;/span&gt; otro disparo. Esta vez ha sido muy cerca, tan cerca que cuando vuelve a escuchar otro &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_34"&gt;disparo&lt;/span&gt;, puede ver la casa de donde ha salido, un edificio de &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_35"&gt;dos plantas&lt;/span&gt; justo delante de él. El fuego no lo ha tocado todavía pero en la puerta se arremolinan una veintena de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_36"&gt;girazombis&lt;/span&gt; que aporrean las puertas y ventanas. Alguien se ha parapetado dentro de esa casa. Ni el ni su compañero son justicieros ni &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_37"&gt;héroes&lt;/span&gt;. Las personas le hicieron esto al mundo y un par de almas &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_38"&gt;más perdidas&lt;/span&gt; en medio de la noche no es nada que el mundo no pueda soportar, pero cualquier persona viva puede darle alguna pista de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_39"&gt;Helen&lt;/span&gt;. Ninguna de las personas que ha conocido desde la invasión le ha podido decir nada de ella, pero quizás esta &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_40"&gt;vez le&lt;/span&gt; toque el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_41"&gt;maldito&lt;/span&gt; gordo. De un salto, llega hasta la azotea y abre la puerta. &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_42"&gt;Unas&lt;/span&gt; escaleras descienden a la oscuridad. El brillo de sus dos pistolas ayuda a alumbrar un poco el camino.&lt;br /&gt;En &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_43"&gt;la planta&lt;/span&gt; baja, alumbrados por una t&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_44"&gt;riste&lt;/span&gt; bombilla que apenas da luz, dos tipos de se defienden a la desesperada, uno de ellos, no muy alto , con el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_45"&gt;pelo&lt;/span&gt; corto y una &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_46"&gt;curiosa&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_47"&gt;mini perilla&lt;/span&gt; debajo del labio inferior, dispara contra las ventanas atestadas de criaturas. El otro, más alto, rubio y algo más entrado en carnes, trata de cargar otra escopeta cuando se le caen todos los cartuchos.&lt;br /&gt;-Mierda -dice.&lt;br /&gt;Su compañero al verlo monta en cólera.&lt;br /&gt;-¡Mierda, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_48"&gt;Bridge&lt;/span&gt;! ¡Eres un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_49"&gt;jodido&lt;/span&gt; torpe!&lt;br /&gt;-¡Que te den!&lt;br /&gt;Recoge un par de &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_50"&gt;cartuchos&lt;/span&gt;, los mete y dispara también contra los cristales.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_51"&gt;Walker&lt;/span&gt; no quiere que un par de paletos aterrorizados le peguen un tiro, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_52"&gt;así q&lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_53"&gt;ue&lt;/span&gt; espera &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_54"&gt;hasta&lt;/span&gt; que han vaciado las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_55"&gt;armas&lt;/span&gt; y sale a la luz de la bombilla. No hace presentaciones, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_56"&gt;vacía&lt;/span&gt; dos &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_57"&gt;cargadores&lt;/span&gt; contra una de las ventanas. Los tipos se tiran al suelo asustados y &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_58"&gt;le miran&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_59"&gt;como si&lt;/span&gt; fuera el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_60"&gt;mismísimo&lt;/span&gt; Dios nuestro señor enfundado en cuero negro, con un casco de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_61"&gt;anti disturbios&lt;/span&gt; y dos preciosidades &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_62"&gt;humeante&lt;/span&gt;s en cada mano.&lt;br /&gt;-¿Tú quien coño eres?-&lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_63"&gt;pregunta&lt;/span&gt; el de &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_64"&gt;la perilla&lt;/span&gt; que, a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_65"&gt;Johhnnie&lt;/span&gt;, no sabe muy bien &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_66"&gt;por qué&lt;/span&gt;, le recuerda a un sátiro.&lt;br /&gt;-La formalidades para luego, paleto. Tenemos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_67"&gt;unos&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_68"&gt;cuantos&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_69"&gt;giramierdas&lt;/span&gt; a los que dar por el culo. Carga y sigue disparando &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_70"&gt;y los&lt;/span&gt; dos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_71"&gt;tipos le&lt;/span&gt; imitan, no sin que al otro, al tal &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_72"&gt;Bridge&lt;/span&gt;, se le vuelvan a caer los cartuchos.&lt;br /&gt;La munición se va acabando, pero los enemigos, al menos, también. Entonces &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_73"&gt;Walker&lt;/span&gt; escucha las peores palabras que puedes escuchar en un tiroteo.&lt;br /&gt;-¡No me quedan cartuchos! -grita el sátiro.&lt;br /&gt;-Yo también estoy limpio -dice su amigo.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_74"&gt;Walker&lt;/span&gt; sabe que le queda algo, pero no cuanto, aunque en un segundo deja de preocuparse por eso. La puerta se rompe y entra un &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_75"&gt;puñado de&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_76"&gt;girazombis&lt;/span&gt;. Cuando las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_77"&gt;Eagle&lt;/span&gt; hablan, los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_78"&gt;zombis&lt;/span&gt; guardan silencio. Ocho de ellos caen al suelo. La mente de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_79"&gt;Johhnie&lt;/span&gt; es rápida. Solo quedan cinco, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_80"&gt;tres&lt;/span&gt; dentro y dos fuera, pro está &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_81"&gt;vacío&lt;/span&gt;, tiene que recargar. No se atreve a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_82"&gt;moverse&lt;/span&gt;. Por alguna razón el tiempo se &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_83"&gt;detiene&lt;/span&gt; y los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_84"&gt;zombis&lt;/span&gt; le miran a él y él a los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_85"&gt;zombis&lt;/span&gt;. Tienen la piel llena de pipas alrededor de las cuales surge una &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_86"&gt;sustancia&lt;/span&gt; verde. Los ojos amarillos de las &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_87"&gt;criaturas&lt;/span&gt; casi queman, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_88"&gt;puede&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_89"&gt;oír&lt;/span&gt; su propia respiración, sentir el sudor &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_90"&gt;resbalarle&lt;/span&gt; por la cara, mientras en ese segundo cósmico, se las arregla para preguntarse si conseguirá &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_91"&gt;recarga&lt;/span&gt;r antes de que esas alimañas se abalancen contra él. Rápidamente se lleva &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_92"&gt;la mano&lt;/span&gt; al cinturón donde tiene los cargadores, uno bastará, si llega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #ffcc00; font-style: italic;"&gt;Continuará.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-56462110906342222?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/56462110906342222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=56462110906342222' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/56462110906342222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/56462110906342222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2008/10/la-invasin-de-los-girasoles-mutantes.html' title=''/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8909584775933279695.post-5102873368771397877</id><published>2008-09-23T18:33:00.001+02:00</published><updated>2010-07-26T16:29:08.438+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family: georgia; font-size: 180%; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="color: #cc0000; font-weight: bold;"&gt;La invasión de los girasoles &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0" style="color: #cc0000; font-weight: bold;"&gt;mutantes&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #cc0000; font-weight: bold;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #cc0000;"&gt;Episodio&amp;nbsp;primero: &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1" style="color: #cc0000;"&gt;Johnnie&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #cc0000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2" style="color: #cc0000;"&gt;Walker&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #cc0000;"&gt; y el Doctor &lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3" style="color: #cc0000;"&gt;Spawlding&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #cc0000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Arizona&lt;/span&gt;, año 2078, 23 de agosto.&lt;br /&gt;Un viejo autobús escolar atraviesa una polvorienta carretera en medio del desierto. Las ventanas están tapadas con planchas de acero al igual que las ruedas. El ruido que produce el desvencijado motor es casi obsceno, como una sinfonía malvada &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;compuesta&lt;/span&gt; por un loco. Es un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;cachcarro&lt;/span&gt; viejo, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;sus&lt;/span&gt; ruedas están cansadas y sus costados cosidos a golpes y cortes. Pero el mundo también es viejo y está mucho más cansado.&lt;br /&gt;El desierto está lleno de girasoles que chillan de rabia por la inminente puesta de sol. Ven pasar al autobús, pero no se molestan en disparar sus pipas, saben que no pueden atravesar la chapa con la misma facilidad que la carne humana. Gritan de rabia y tratan de detener el monstruo metálico con sus raíces, o sus ramas, fuertes como brazos de oso, pero el autobús va bien protegido por placas de acero afiladas colocadas por todo el morro, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;protegiendo&lt;/span&gt; el radiador. Cortan tentáculos verdes como si fueran mantequilla. La sangre de los girasoles es roja, algo que nadie ha podido explicarse todavía.&lt;br /&gt;A los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;chillidos&lt;/span&gt; de los &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;girasoles&lt;/span&gt; se une el sonido del motor y una música potente que sale de la cabina.&lt;br /&gt;En el interior de esa cabina hay dos hombres. Ambos son jóvenes. El que conduce es un tipo delgado, con una barbilla prominente cubierta por un perilla algo descuidada. &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Lleva&lt;/span&gt; una camiseta roja en la que se puede ver un dibujo de los protagonistas de una vieja película de finales del siglo pasado, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Reservoir&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Dogs&lt;/span&gt;. Mientras conduce, grita e insulta a los girasoles, les llama hijos de puta y cada vez que aplasta a alguno &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;parece&lt;/span&gt; enloquecer de &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;alegría&lt;/span&gt; y de furia.&lt;br /&gt;- ¡Esta mierda es buena Doctor, este &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Death&lt;/span&gt; Metal tuyo es &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;cojonudo&lt;/span&gt; para dar boleto a unos cuantos de estos hijos de puta!&lt;br /&gt;El otro tipo le mira y sonríe, va recostado en los dos primeros asientos mientras afila un espada de aspecto bastante amenazador. En la hoja puede leerse un nombre, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;Tadeus&lt;/span&gt;. Es un tipo con una mirada inquietante, como si los ojos grises solo pensasen cosas sombrías. Luce una corta melena que le cae sobre los ojos mientras afila la espada. Entre eso, y la barba, su rostro siempre parece envuelto en sombras. &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;Lleva&lt;/span&gt; una camiseta negra de manga corta y en los brazos pueden verse varios tatuajes.&lt;br /&gt;-La verdad es que hacia el final de su carrera -dice, sin apartar la vista de la hoja-, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;In&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Flames&lt;/span&gt; ya no podían considerarse como una banda de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Death&lt;/span&gt; Metal, es más bien, no sé, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;In&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;Flames&lt;/span&gt; metal. Pero sí, tienes razón, es una mierda &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;cojonuda&lt;/span&gt; para aplastar cráneos de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;solitos&lt;/span&gt;. Pero ten cuidado, hay muchos, si se meten a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;cholón&lt;/span&gt; debajo de las ruedas podrían hacernos volcar, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;Johnnie&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Los asientos del autobús han desaparecido, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;excepto&lt;/span&gt; las cuatro primeras filas, el resto lo del espacio lo han &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;aprovechado&lt;/span&gt; para colocar unas camas, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;vitrinas&lt;/span&gt; con libros, películas, discos. También hay una pequeña cocina eléctrica, una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;nevera&lt;/span&gt; y hasta un grifo de cerveza. Es como un hogar sobre ruedas.&lt;br /&gt;El Doctor &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_33"&gt;Spawlding&lt;/span&gt;, que así se hace llamar, coge una botella de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_34"&gt;Jim&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_35"&gt;Bean&lt;/span&gt;, da un largo trago y se la pasa a su amigo.&lt;br /&gt;-Un buen trago para m amigo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_36"&gt;Johnnie&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_37"&gt;Walker&lt;/span&gt;. Porque nunca dejemos de caminar -dice.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_38"&gt;Johnnie&lt;/span&gt; coge la botella y la levanta en señal de brindis, pero cuando va a beber, el autobús da un bote y se &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_39"&gt;derrama&lt;/span&gt; algo del líquido en la camiseta.&lt;br /&gt;-¡&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_40"&gt;Jodidos&lt;/span&gt; hijos de puta! Es que ni muriéndose dejan de dar por el puto culo. Coge el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_41"&gt;maldito&lt;/span&gt; volante, quieres, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_42"&gt;voy a&lt;/span&gt; a cambiarme.&lt;br /&gt;Se intercambian los puestos y el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_43"&gt;Doctor&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_44"&gt;Sapwlding&lt;/span&gt; coge los mandos de la nave mientras su compañero se &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_45"&gt;pierde&lt;/span&gt; en las sombras cada vez más espesas que van apoderándose del interior del autobús.&lt;br /&gt;El &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_46"&gt;Doctor&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_47"&gt;Sapawlding&lt;/span&gt; mantiene el pulso firme en el volante, él no tiene la misma pericia conduciendo que su compañero, estuvo claro desde el principio que su parte &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_48"&gt;aportativa&lt;/span&gt; en el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_49"&gt;dúo&lt;/span&gt; era la de, digamos, eliminar cosas. Hace ya más de tres años que cabalgan juntos. El &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_50"&gt;Doctor&lt;/span&gt; encontró a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_51"&gt;Johnnie&lt;/span&gt; vagando por un pueblo perdido cerca de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_52"&gt;Delawer&lt;/span&gt;. El tipo &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_53"&gt;estaba&lt;/span&gt; buscando a su novia, pues se habían separado al escapar de su pueblo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_54"&gt;cuando&lt;/span&gt; empezó la invasión.&lt;br /&gt;Estuvo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_55"&gt;tentado&lt;/span&gt; de decirle que lo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_56"&gt;más&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_57"&gt;probable&lt;/span&gt; es que ella ya estuviera muerta, o transformada en un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_58"&gt;girazombie&lt;/span&gt;, puesto que el noventa por ciento de la &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_59"&gt;población&lt;/span&gt; había perecido de una forma o de la otra. Pero &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_60"&gt;Johonnie&lt;/span&gt; tenía un brillo &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_61"&gt;especial&lt;/span&gt; en la mirada, el brillo de un hombre enamorado. Decía que sentía que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_62"&gt;Helen&lt;/span&gt; estaba viva, que podía &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_63"&gt;sentirla&lt;/span&gt; en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_64"&gt;alguna&lt;/span&gt; parte del país y que no iba a parar hasta encontrarla. Al &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_65"&gt;Doctor&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_66"&gt;Spawlding&lt;/span&gt; le conmovió tanto aquella historia que decidió acompañarle. El &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_67"&gt;Doctor&lt;/span&gt; es en el fondo un romántico empedernido, un &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_68"&gt;enamorado&lt;/span&gt; de los ideales. Pero lo que de verdad le pasa, y lo sabe, es que envidia amar a alguien con esa &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_69"&gt;intensidad&lt;/span&gt; y que alguien en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_70"&gt;alg&lt;/span&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_71"&gt;ún&lt;/span&gt; rincón del mundo le ame a él.&lt;br /&gt;Tres años en el camino. Empieza a ver la luz en los ojos de su camarada más apagada y eso le preocupa, pues es la &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_72"&gt;única luz&lt;/span&gt; que le incita a seguir en ese mundo &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_73"&gt;de mierda&lt;/span&gt;, ese infierno en el que se ha convertido el país &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_74"&gt;tras la&lt;/span&gt; invasión de &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_75"&gt;los&lt;/span&gt; girasoles &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_76"&gt;mutantes&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Algo llama su atención. Una luz en el horizonte. Un resplandor grande y palpitante.&lt;br /&gt;-&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_77"&gt;Johnnie&lt;/span&gt;, ven a ver esto.&lt;br /&gt;Es completamente de noche. Los girasoles han cejado en su empeño de atacar el autobús, así que el Doctor aminora la marcha &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_78"&gt;mientras&lt;/span&gt; el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_79"&gt;resplandor&lt;/span&gt;, cada vez mas grande, va llenado el horizonte.&lt;br /&gt;-¿Qué demonios es eso? -pregunta &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_80"&gt;Walker&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;La carretera empieza a descender levemente y a sus pies ven un valle.&lt;br /&gt;Pronto se ve lo que es el resplandor, una ciudad, una ciudad en llamas.&lt;br /&gt;Nada de especial, salvo que las ciudades están ya tomadas en su &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_81"&gt;mayoría&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_82"&gt;por los&lt;/span&gt; girasoles y por lo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_83"&gt;girazombis&lt;/span&gt;. Esa ciudad está siendo atacada, por &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_84"&gt;girasoles&lt;/span&gt;, o por &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_85"&gt;rebeldes&lt;/span&gt; humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #ffff66; font-style: italic;"&gt;Continuará&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8909584775933279695-5102873368771397877?l=wtmaza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://wtmaza.blogspot.com/feeds/5102873368771397877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8909584775933279695&amp;postID=5102873368771397877' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/5102873368771397877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8909584775933279695/posts/default/5102873368771397877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://wtmaza.blogspot.com/2008/09/la-invasin-de-los-girasoles-mutantes.html' title=''/><author><name>Doctor Spawlding</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09631025466760244180</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://bp3.blogger.com/_2woN62vSBEY/R6d4qVCNRoI/AAAAAAAAABU/CRTduv3XkGE/S220/re.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry></feed>
